Carta al director:

ESPAÑA REPRIME CATALUÑA
España es percibida como un país europeo con estado de derecho y separación de poderes. Pero es un país que tuvo una dictadura muy sangrienta, nacionalista y de derechas, desde 1936-1975 y de la que no ha podido hacer una verdadera transición a la democracia. Sigue teniendo la misma estructura de poder y los mismos valores aunque se ha dotado de una capa de pintura moderna y democrática. Y sólo aflora su verdadera personalidad en casos puntuales, como cuando un partido de izquierdas, Podemos, parecía que podía ganar. Activaron contra este partido la guerra sucia desde el estado, pero rápidamente el partido bajó en las encuestas. En cambio, esta guerra sucia sigue contra el movimiento por la independencia de la nación catalana (una nación histórica con lengua y cultura propia y anexionada a una España centralista hace sólo 300 años) que se moviliza para lograr una verdadera democracia en Cataluña y dejar atrás esta post-dictadura española. Fue conocida, a nivel internacional, la represión policial española contra el referéndum de autodeterminación de Cataluña celebrado a finales del 2017. Este referéndum intentaba que España no siguiera ignorando este movimiento que llevaba años organizando manifestaciones de millones de personas. Pero la respuesta de España fue no negociar nada, criminalizar el movimiento y perseguirlo usando la ley como arma política. Aún así, los catalanes siguen votando masivamente a los partidos independentistas. En las elecciones españolas del 28 de abril, ha ganado el PSOE de Pedro Sánchez (igualmente nacionalista y contrario a dialogar sobre el derecho de autodeterminación de los catalanes), pero en Cataluña no ha ganado el PSOE sino ERC, un partido independentista de izquierdas. Y ahora se celebrarán las elecciones europeas y volverá a haber un triunfo independentista en Cataluña. La Junta Electoral Central (JEC), órgano que regula los procesos electorales, intentó impedir que el Presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, destituido hace dos años por el gobierno español, se pudiera presentar. Puigdemont vive exiliado en Bélgica para no ser encarcelado e injustamente juzgado como lo están siendo otros miembros del gobierno catalán que confiaron en la justicia española. La JEC le intentó vetar, pero ante el escándalo judicial, finalmente el Tribunal Supremo español tuvo que desautorizar la JEC y aceptar que se podía presentar. Todo parece indicar que, en Cataluña, el ex-presidente Puigdemont tendrá un voto masivo. Europa y el mundo no deberían tolerar que España reprima este movimiento político tan legítimo como cualquier otro. Necesitamos respeto a los derechos humanos y políticos.
Jordi Oriola Folch

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