Carta al director

ESPAÑA CONDENA LOS LÍDERES CATALANES A MUCHOS AÑOS DE CÁRCEL SIN RAZÓN LÓGICA

La Justicia española dictó el 14 de octubre su sentencia de 493 páginas –previamente filtrada a la prensa, a pesar de estar prohibido y de que haberlo hecho haya sido cruel con los acusados–, justo antes de que se llegara al plazo máximo de 2 años que permitía mantenerlos en prisión preventiva. Además, fruto de la sentencia han sido reactivadas las euroórdenes para que, tanto Bélgica como otros países de Europa, devuelvan los políticos catalanes que se exiliaron porque estaban seguros de que no tendrían un juicio justo en España. Es obvio que ha habido un antes y habrá un después de esta sentencia: ya nada será igual, y es de esperar que todo ello acelere el proceso hacia nuestra definitiva libertad como pueblo, que tanto nos merecemos y para la que tantas miles de personas han luchado. No será fácil, pero vamos a salir adelante, porque todo termina cayendo por su propio peso: una ley física obvia. En cuanto a la repetición de elecciones en España por cuarta vez en cuatro años, ello provoca que la Justicia disponga nuevamente del poder para decir qué se puede hacer o qué no se puede hacer en periodo electoral. Ahora la Justicia aprovecha para hacer quitar las pancartas y los lazos amarillos colgados para recordar los presos políticos y los exiliados. Tampoco en las televisiones no se puede hablar de: «presos políticos», «exiliados», «Consejo por la República» (un gobierno catalán en el exilio que se reúne en Bruselas con el Presidente legítimo de Cataluña, Carles Puigdemont, destituido por el Gobierno español en 2017), ni de la «Asamblea de Cargos Electos» (organización que agrupa a los alcaldes independentistas de Cataluña). Así estamos en Cataluña tras la sentencia: Indignados y movilizados, permanentemente pero pacíficamente, aunque los gobernantes hagan creer lo contrario.