El Estado de México, motor de desarrollo y crecimiento del país; es el más abierto y hospitalario

*Se realizó el coloquio «Memoria, identidad y territorio: el Estado de México, cuna de entidades federativas»; César Camacho aseguró que la identidad es una expresión dinámica y compartida

El Estado de México está orgulloso de su origen y acredita a lo largo de casi dos siglos una actitud generosa que hoy lo hace abierto, cosmopolita y el más sumador, por lo cual no puede ser uno más en el país, sino un motor y una plataforma del crecimiento y el desarrollo de México, afirmó el presidente de El Colegio Mexiquense, A. C., César Camacho.

            En su ponencia «Erección del Estado de México, 1824», dijo que de manera consecuente, a esta institución dedicada a la investigación y la docencia en Ciencias Sociales y Humanidades corresponde seguir aportando ideas y hacer diagnósticos para la toma de decisiones en la forma de políticas públicas, sin dejar de reivindicar la historia prehispánica, la colonial y contemporánea, pero atendiendo el fenómeno metropolitano, el desarrollo urbano y la violencia intrafamiliar, entre otros temas.

En el inicio de la tercera sesión del coloquio «Memoria, identidad y territorio» -las dos primeras se realizaron en Chilpancigo y Cuernavaca- cuya rúbrica fue «El Estado de México, cuna de entidades federativas», César Camacho abordó el nacimiento de la entidad y las desmembraciones de su territorio que dieron origen al Distrito Federal, Guerrero, Hidalgo y Morelos en 1824, 1829 y 1869, respectivamente.

Con la historiadora Mílada Bazant como moderadora, añadió que el Estado de México ha sido hospitalario, y se pronunció por una idea de identidad dinámica, para lo cual ejemplificó con las costumbres, alimentación, fiestas religiosas y vestimenta de los habitantes de municipios mexiquenses con los de las entidades vecinas, en que las fronteras y divisiones territoriales son rebasadas, al tiempo de enfatizar que en el siglo xix la entidad perdió cerca de 70% del territorio que heredó de la Provincia de México, pero hoy, en solo 1.1% del territorio nacional, es hogar de 17 millones de mexicanos.

            Se refirió en especial a la figura de Ignacio Manuel Altamirano, que fue alumno del Instituto Literario de Toluca cuando Tixtla era parte del Estado de México -hoy lo es de Guerrero-, cuya presencia preside en varios espacios del edificio de Rectoría de la uaemex.

            Correspondió a Emiliano E. Canto Mayén, investigador de El Colegio de Morelos, presentar la ponencia «Aproximaciones históricas a la conformación territorial del Estado de Morelos: sus regiones como campo de estudios multidisplinarios», y dijo que el coloquio muestra la madurez de las instituciones organizadoras -además de la anfitriona, El Colegio de Guerrero, El Colegio de Morelos y la Sociedad para el Patrimonio Cultural, A. C.-, a la vez que aseguró que el estudio de la historia de Morelos ha respondido, como otras historias, a las ideas de la violencia generadora, una juventud prometedora y una riqueza natural portentosa.

            El doctor Hira de Gortari Rabiela, del Instituto de Investigaciones Sociales de la unam, expuso «La creación del Distrito Federal, una historia compleja e incompleta, 1824-1835», y consideró muy sugerente estudiar al Estado de México a partir del coloquio, e hizo hincapie en que la capital del país ha sido una anomalía en el sentido de los resultados que dan las acciones de las élites desde la Intendencia y la Provincia de México y a lo largo del siglo xix.

Humberto Santos, investigador de la Universidad Pedagógica Nacional-Chilpancingo, dijo que Guerrero es una tierra de contrastes, con identidades múltiples de sus pobladores y regiones, que ha padecido las referencias, que van de la guerrrilla de los setenta a Ayotzinapa en 2014, en que se le ve como una entidad violenta, lo que soslaya sus riquezas humana y naturales, así como sus procesos históricos.

La historiadora María del Carmen Salinas, investigadora de El Colegio Mexiquense y coordinadora de la sesión, analizó las segregaciones del Estado de México como fenómenos en los que se debe tomar en cuenta a las élites políticas, los pueblos y las comunidades, con sus sentimientos y necesidades, cuyo resultado se alcanzó en el horizonte de una nación que se constituyó como república en el siglo xix.

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