Imagogenia

Fast Fashion

Fast Fashion: El fenómeno de la moda desechable. 

Martha Nava Argüelles

No sé si les ha pasado en alguna ocasión que se quieren dar un pequeño lujo y entran a una de estas tiendas que todo centro comercial tiene y compran la blusa, el pantalón, el vestido o la falda pensando en que la prenda tendrá una calidad mejor al lugar donde compran normalmente. Después se dirigen a casa, lavan la ropa y la usan, dos o tres veces –vamos le dan poco uso- y se dan cuenta que ésta se rompió o parece tener pequeños hoyos en algunas partes ¡Ah! Y no olvidemos que además, “nueva” ya pasó de moda.

Lamento informar que no es un problema aislado. Hace unos días la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dio a conocer que la conocida “fast fashion” o moda rápida no tiene necesariamente textiles de buena calidad. Marcas como Bershka, C&A, Five foxes, Forever 21, Victoria’s Secret, Zara entre otras fueron mencionadas en el reporte donde se les acusa de hacer ropa desechable. Y bueno, si la marca española Zara quiere mantener su liderazgo dentro del rubro tendrá que hacer algo al respecto.

Esta información fue publicada en la revista del Consumidor del mes de diciembre aquí mencionan que estas marcas de ropa en vez de tener dos temporadas de diseños primavera-verano otoño -invierno, cambian sus estilos cada seis semanas lo que hace que la ropa se vuelva altamente desechable y no sólo por eso, normalmente son de fibras sintéticas derivadas del petróleo como nylon o poliéster que tienen los mismos efectos medioambientales que las botellas, popotes, bolsas o platos de plástico; por algo esta industria se ha convertido en una de las más contaminantes según la ONU ya que la producción textil es responsable del 20% de las aguas residuales a nivel mundial –hacer unos jeans requiere de 7 mil 500 litros de agua- y el 10% de las emisiones globales de carbono; sin embargo, la moda hasta el día de hoy es una de las más grandes industrias de consumo con ingresos a nivel mundial estimados en más de 597 mil millones de dólares en 2019.

Aquí la culpa no es absolutamente de las marcas que producen el famoso “fast fasion” pues ellas actúan conforme a demanda y bien lo dice la publicación “el que paga manda”; lo importante, en este momento, es aprender a elegir las prendas que adquirimos ¿Cómo? Leer las etiquetas, entender que la calidad cuesta y estudiar un poco sobre cuales son las fibras que menos afectan el medio ambiente y tienen más durabilidad.

Lo cierto es que cualquiera de estas marcas carga con una culpa importante y después de este certero golpe tendrá que trabajar en modificar no sólo sus estándares de moda accesible sino también debe considerar la creación de líneas que se enfoquen en la responsabilidad medio ambiental –que, a la vez, se verá reflejado en el bolsillo porque las prendas durarán más-.

Twitter: @Mar_Naa

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