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Nae nombra director general y presenta los retos para las telecomunicacione

Las telecomunicaciones en México pueden constituir la pieza clave para el desarrollo y consolidación de la economía a través de una apropiada planeación y eficaz ejecución

Nae, consultora internacional con representación en México, Costa Rica, España, Colombia y Brasil, presenta junto a Juan Sadurní, nuevo director general para México, una perspectiva realista y retadora sobre la situación actual y el futuro cercano de las telecomunicaciones en el país para ayudar a los expertos del sector a construir escenarios de planificación a mediano y largo plazo, bajo el entendido de que cualquier acción que se realice en esta industria tiene un efecto multiplicador sobre toda la economía. Las telecomunicaciones son la base de la consolidación de numerosas industrias, y Nae tiene la ambición de consolidar su desarrollo en México para coadyuvar al crecimiento del sector y la economía en su conjunto.

Nae colabora de forma cercana con líderes globales como Orange, Vodafone, AT&T, América Móvil y Telefónica para resolver sus retos de negocio más apremiantes: “Proveemos contenido de alto valor para la planeación y ejecución de proyectos estratégicos en un entorno de elevada volatilidad e incertidumbre. Nuestro ámbito de actuación incluye aspectos técnicos fundamentales como el despliegue de red hasta elementos críticos de la operación como el aseguramiento de ingresos y la optimización de la experiencia de los usuarios.  Estamos verdaderamente comprometidos con el éxito de negocio de nuestros clientes”, explica Juan Sadurní, nuevo director de la compañía en México y autor del artículo.

¿En qué circunstancias se encuentra el sector?

Las empresas de telecomunicaciones han actuado con agilidad y firmeza para garantizar la continuidad de los servicios, ayudando a paliar los efectos de la crisis y a acelerar la recuperación. El COVID-19 y el entorno económico inicialmente desaceleraron, pero finalmente forzaron el apresuramiento de los planes de inversión de los operadores. La previsión es que se fortalezca la compartición y consolidación de infraestructura para invertir en nuevas tecnologías y servicios de quinta generación. Si bien es cierto que es de esperarse la consolidación de la infraestructura en telecomunicaciones, el aumento en los casos de uso y demanda por servicios con mayor capacidad y rapidez pondrá presión para lanzamientos 5G en 2021. Los operadores han concluido su migración a la nube y con ello se ha acelerado la introducción de Inteligencia Artificial (IA), Internet de las Cosas (IoT) y la Ciberseguridad. Los propios operadores habilitan y promueven el “upskilling” y la transformación digital de la fuerza laboral en el país.

En México la industria recuperó sus pérdidas iniciales. A junio creció dos dígitos en ingresos (+13%) e incrementó su contribución al producto interno bruto (PIB) en casi un punto porcentual (3.4 vs. 2.5%), impulsada por móvil y servicios convergentes. El cuarto trimestre será crucial para la recuperación de la inversión extranjera y el empleo, que siguen en negativo[1].

Diversificación y crecimiento de servicios digitales: IA e IoT en el segmento empresas y juegos multijugador y realidad virtual en el segmento de consumo masivo

La penetración de servicios y dispositivos digitales en el país indica que el 71% de los mexicanos ya tiene internet (fijo y/o móvil) a velocidades promedio superiores a los 25 Mbps. Los servicios digitales (OTT) de paga alcanzaron un 89% de penetración entre internautas, incluyendo video (82%), audio (59%) y videojuegos (21%). En dispositivos inteligentes, creció la diversidad y penetración: el 93% (+3 pp) de los mexicanos tiene al menos un dispositivo digital, el mexicano promedio tiene cinco. Por tipo de terminal, la penetración actual es: teléfonos (93%), televisiones (60%), tabletas (51%), consolas de videojuegos (46%), dispositivos de streaming de audio/video (31%), asistentes para el hogar (31%), vestibles (25%) y dispositivos IoT para el hogar (16%).

El impacto cultural de la crisis modificó los patrones de consumo y la actividad online, generando oportunidades. La tasa de deserción (churn) y las portabilidades han seguido patrones hasta ahora desconocidos. El driver principal solía ser el precio, bajo el supuesto de que los servicios de telecomunicaciones no estaban diferenciados. En el nuevo escenario, la búsqueda de más seguridad puede modificar las prioridades de los usuarios. En el segmento negocio a negocio (B2B) se impulsarán tecnologías como la inteligencia Artificial (IA) y el Internet de las Cosas (IoT), mientras que en el segmento de consumo el vídeo bajo demanda, los juegos multijugador y la realidad virtual. El surgimiento de jugadores de nicho no será sorpresivo, que pueden operar de la mano o en competencia con los tradicionales.

Para soportar estos servicios, en el futuro cercano es muy probable que se acelerarán los despliegues 5G y fibra (XGSPON), la cobertura en zonas rurales, así como backhauls alternativos.

El trabajo digital es ya la nueva expresión del trabajo ágil

La pandemia ha exacerbado la separación entre los trabajos esenciales de los que no lo son tanto, y es el momento para reordenar la fuerza laboral y definir e implantar nuevos modelos operativos. El teletrabajo ya no es una alternativa opcional, es una obligación para las empresas, mismas que encontrarán en los operadores un aliado clave para ser eficientes.

Las organizaciones y las personas todavía no están lo suficientemente preparadas, por lo tanto, será necesario realizar procesos de upskilling y de transformación de toda la fuerza laboral. Los escritorios all-in-one (con todas las funcionalidades necesarias) y con aprovisionamiento sin contacto (sin intervención del usuario), serán valiosos para el teletrabajo. Las operaciones tanto internas como externas se digitalizarán por completo con modelos “Zero Touch”, redes “autónomas” y servicios autoprovisionados y virtualizados.

Sostenibilidad del negocio de telecomunicaciones

Será necesaria la generación de nuevas políticas de captación, fidelización y retención, mucho más flexibles y proactivas. Se deberá revisar la definición de los productos y desarrollar discursos personalizados para cada segmento. Las telecomunicaciones seguirán impulsando la sustitución de prepago por pospago en móvil, la convergencia de servicios y la construcción de ofertas más agresivas de bajo costo para asegurar el ingreso.

Aumentará la presión de fondos de inversión y private equity, a la caza de operadores con «problemas de caja“, quienes verán en sus activos el capital líquido que necesitan para poder recuperarse del golpe y afrontar las inversiones que les permita seguir transformando sus operaciones. Se acelerará la separación de los negocios de infraestructuras y de servicios, como estrategia de evolución que en Nae definimos como “Telco SuperLigero”.

Un sector lleno de oportunidades

En Nae identificamos múltiples oportunidades de desarrollo y crecimiento, y las vinculamos a cuatro grandes grupos: el cliente, el canal, la red y las operaciones.

Visión estratégica a medio y largo plazo

La crisis asociada al confinamiento, así como el momento económico, generará un efecto duradero en la industria de las telecomunicaciones. Como hemos comentado, será el disparador definitivo de la digitalización completa de la sociedad y esto dará lugar a telecomunicaciones completamente digitales.

Los canales de relación y los presenciales o telefónicos serán transferidos a “socios especializados” dentro de un contexto de simplificación de las operaciones. Se crearán nuevos operadores, y nuevas marcas, que abandonarán la herencia existente y se ofrecerán nuevas experiencias mucho menos intrusivas. Las nuevas necesidades de los clientes reforzarán el despliegue de redes, intensificando la fibra, tanto en alcance como capacidad (más de 1 Gbps), e infraestructuras móviles como 5G (en diferentes bandas), además de aumentos de capacidad en 4G.

La industria de telecomunicaciones, hoy más que nunca, será el motor de desarrollo para el resto de la economía. La fortaleza de operadores, servicios e infraestructura en el sector se equiparará y será inseparable de la fortaleza de la economía en su conjunto.


[1] Todos los datos que integran este documento fueron extraídos del análisis de Nae Estrategia basado en nota técnica a estadísticos de telecomunicaciones 2T2020, IFT y con base en el “Estudio de consumo de medios y dispositivos digitales entre internautas mexicanos”, septiembre 2020, IAB y “Digital 2020: Mexico” de Hootsuite y We are social.