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Hoy, día de los Reyes Magos, nos ha mostrado, una vez más, que las ilusiones son pura magia, ya que, entendidas de acuerdo con María Moliner Ruíz (1900 – 1981) son la ‘imagen formada en la mente de una cosa inexistente tomada como real (…) esperanza o creencia vana con que alguien se siente contento (…) alegría o felicidad que se experimenta con la posesión, contemplación o esperanza de algo’ (*); por lo que debemos abrir los ojos, y no dejarnos engañar más.
(*) Diccionario de uso del español’ (Gredos, Madrid, 1966-67)
Y según el diccionario citado, el término desengaño ‘es una impresión que recibe alguien cuando la realidad desmiente la esperanza o la confianza que tenía puestas en una persona’. Y el fraude, ‘es un engaño hecho con malicia, con el cual alguien perjudica a otro y se beneficia a sí mismo’.
Ahora bien, la ilusión (etimológicamente del latín ‘illusio’ deriva de ‘illudere’, burlarse, mofarse) se asemeja a soñar despierto, mientras que la esperanza implica determinada acción en la planificación del futuro. Por eso, la esperanza es más importante que la ilusión, pues la primera supone una posibilidad real y alcanzable, mientras que la segunda no, pues ésta se desvanece al contrastar su propia irrealidad.
Las ilusiones son un engaño, una percepción o idea irreal, fruto de la distorsión de la percepción sensorial (por ejemplo, las ilusiones ópticas: de movimiento, profundidad, tamaño, color, contraste, distorsión, continuidad, etc.). Y, generalmente, se diferencian de los deseos, pues las ilusiones son deseos con argumentos.
Todo ello está encuadrado en las emociones (universales): miedo, tristeza, ira, felicidad, sorpresa, asco y desprecio. Y estos sentidos son la base o la causa de las ilusiones; por eso, las ilusiones tienes como sinónimos: espejismo, ensueño, imaginación, fantasía, quimera, alucinación, delirio, etc. Mientras que los sinónimos del término esperanza son: deseo, confianza, fe.
Tras este largo preámbulo, me parece que puede quedar meridianamente claro que la última actuación de Donald Trump, para él y los seguidores del MAGA (make America great again), es un deseo público cumplido, es decir, conseguir el control petrolero de Venezuela, ya que la democracia, el narcotráfico, etc., son meras excusas. Y, por lo tanto, no cabe la desesperanza, ante esas actuaciones carentes de toda ética y moral.
Asimismo, la reacción de María Corina Machado Parisca, enmascara su ambición, incluso ofreciendo a Trump el compartir el Premio Nobel de la Paz, y comprometiendo la pérdida de la independencia y soberanía de su país.
En cuanto a Delcy Rodríguez Gómez, la actual presidenta ‘interina’, desconozco sus verdaderas razones y su posible involucración (traición) en el golpe de estado (aunque Trump no lo denomine así, ni tampoco considere que ha efectuado un acto de guerra; retorciendo, de ese modo, el uso y abuso del lenguaje, alejándolo de la realidad), pero, supongo que en Delcy Rodríguez se mezclan varios de los sentimientos mencionados, como la sorpresa, la ira, pero, especialmente, el miedo de ‘acabar peor que Nicolás Maduro Moros’, como le amenazó Trump.
Y en el caso de Pedro Sánchez, su posicionamiento y determinación en contra de las decisiones de Trump: porcentaje de participación en la OTAN, Ucrania, Gaza y, ahora Venezuela, así como proclamar su solidaridad respecto a Dinamarca (por la ambición proclamada por Trump respecto a Groenlandia), a mi modo de ver, están movidas por la necesidad de forjarse un perfil de izquierdas, especialmente, con vistas a las próximas elecciones generales españolas de 2026 o 2027. Y de acuerdo con la citada María Moliner, ese proceder se ajusta al fraude, pues no actúa por ideología, sino por intereses, resultando ‘un engaño hecho con malicia, con el cual alguien perjudica a otro y se beneficia a sí mismo’.
Que Pedro Sánchez, mediante su portavoz en la reunión del consejo de seguridad de la ONU, ayer manifestase que ‘España defiende que la fuerza nunca lleva a la democracia y que los recursos naturales son soberanía de Venezuela’, me parece de una falsedad máxima, un fraude total, ya que los líderes independentistas catalanes (y, por extensión todos los catalanes) hemos sido reprimidos, espiados y engañados, etc., bajo su mandato.
Pero, especialmente, el lenguaje ‘buenista’ de Sánchez contrasta, totalmente, con su actuación traicionera respecto al pueblo saharaui, ya que unilateralmente, decidió ceder los derechos de ese pueblo al reino marroquí. En 1976, el Sáhara Occidental español fue entregado a Marruecos y Mauritania, traicionando, así al pueblo saharaui; traición consumada por Pedro Sánchez en 2022, obviando, asimismo, las resoluciones de la ONU.
Por eso, avalar ahora, ante el ataque a Venezuela, que el diálogo ha de sustituir el imperio de la fuerza, y rechazar que cualquier solución venga del exterior de ese país, me parece un fraude elevado a la máxima potencia. Y, el summum, es que se postule como puente entre la oposición venezolana y el actual gobierno; y eso, a mi modo de ver, confirma su absoluto narcisismo, que le desconecta de la realidad, y le hace soñar, ilusionarse, pero, como hemos visto, buscando, maliciosamente, perjudicar a sus oponentes (PP y Vox) y, a la vez, desviar la atención a sus problemas judiciales.
Es verdad que en este primer año de gobierno del sheriff Trump, ha conseguido cargarse la economía y el derecho internacional, siempre buscando su MAGA. Y, a corto plazo, veremos como la UE acabará de perder su escasa credibilidad, ya mjuy mermada; pues ni siquiera se ha atrevido a defender a un estado miembro como Dinamarca, ante las amenazas trumpistas. Y, claro, se seguir adelante esas amenazas, como dijo ayer la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, supondría el fin de la OTAN.
Efectivamente, como ya señalé, no todos los anversos simbolizan lo correcto, por lo que no debemos olvidar que Groenlandia es una colonia y, como tal, tiene el derecho de independizarse y ser libre, sin caer, tampoco, en manos de Trump. Asimismo, la desaparición de la OTAN no me parecería una mala noticia, pues no deja de ser uno de los brazos armados de los EUA. La UE, para ser autosuficiente, debería tener su propio ejército independiente de los EUA, limitado, pero cohesionado.
No me valen los argumentos, como el expresado hoy por Felipe VI, en su fiesta de la ‘pascua militar’. Es preciso recordar que el término ‘pascua’ del hebreo ‘pessáh’ (Pascua judía) significa salto, paso y también lugar de pastos; y recuerda la huida de los israelitas de la esclavitud de Egipto. Por eso, unir los términos pascua y militar, me parece un contrasentido.
Pues bien, volviendo al discurso del represor Felipe VI, capitán general de sus ejércitos, justificando la existencia de sus tropas, debidamente armadas, para seguir cumpliendo sus misiones con la excelencia tradicional, me parece el colmo de los colmos. Ya que, como he dicho, lo que debería pretenderse es un ejército de la UE, y eliminando o reduciendo los ejércitos de cada uno de los estados miembros. Pero, claro, al rey español le encanta vestirse de militar con sus medallas y jugar al soldadito entre sus iguales (y en esto sí que se ajusta el significado de ‘lugar de pastos’, como refleja el mencionado término ‘pessáh’)
En definitiva que, ante el delicado contexto político internacional actual, los independentistas catalanes debemos alejarnos de esos ‘políticos’, de esa ‘clase política’, que tiene unos intereses totalmente alejados y ajenos a nuestra futura República Catalana. Y, en consecuencia, debemos centrarnos en conseguir nuestro pessáh, nuestra liberación.