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87% de los mexicanos reduce su gasto, pero prioriza experiencias: Bain & Company

Ciudad de México, 09 de marzo de 2026. En un entorno marcado por presiones económicas persistentes, incertidumbre global y preocupaciones crecientes en torno al costo de vida y la seguridad, el consumidor mexicano no se encuentra paralizado. Por el contrario, está recalibrando sus decisiones.

De acuerdo con un nuevo estudio del Consumer Labs de Bain & Company, el 87% de los mexicanos reporta estar reduciendo su gasto en al menos una categoría. Los mayores ajustes se concentran en consumo fuera del hogar: alcohol en bares, restaurantes y cafés, servicios de delivery y entretenimiento encabezan la lista de recortes.

Sin embargo, estos datos no reflejan una contracción indiscriminada del consumo. Revelan un consumidor más selectivo y estratégico. Aunque solo 17% de los mexicanos afirma sentirse financieramente cómodo, el deseo de disfrutar experiencias no ha desaparecido; simplemente se ha vuelto más consciente.

Aproximadamente la mitad de quienes están ahorrando lo hacen para experiencias como viajes o actividades de ocio, mientras que apenas un tercio ahorra para la compra de productos. En un contexto de cautela, el gasto aspiracional se redefine: las experiencias se perciben como inversiones emocionales más valiosas que la acumulación de bienes materiales.

Presión financiera, pero ánimo resiliente

El estudio muestra que el ánimo promedio del consumidor mexicano se mantiene en terreno positivo (7.27 sobre 10), aun cuando la presión financiera es evidente. Cuatro de cada diez consumidores de menores ingresos declaran que su ingreso apenas cubre lo esencial, lo que confirma un entorno de tensión económica sostenida.

Las principales fuentes de estrés siguen siendo el dinero, la seguridad y el bienestar familiar. A pesar de ello, el consumidor mexicano mantiene una actitud resiliente: ajusta su gasto, pero no renuncia por completo a los espacios que le generan satisfacción o conexión. Esta combinación de cautela financiera y optimismo moderado define el momento actual del consumo en México.

Salud y bienestar como eje estructural de decisión

Uno de los hallazgos más contundentes del estudio es la centralidad de la salud en la vida de los mexicanos. Más del 85% considera que la salud es muy o extremadamente importante, y esta prioridad ya se traduce en cambios concretos de comportamiento.

Cerca del 67% reporta estar reduciendo el consumo de refrescos y bebidas azucaradas. Siete de cada diez están disminuyendo azúcar y alimentos procesados, mientras que aumenta el interés por proteína, suplementos y opciones naturales u orgánicas.

Este cambio no es homogéneo. Las generaciones más jóvenes y las mujeres otorgan mayor relevancia a la salud mental, mientras que los segmentos de mayor edad se enfocan más en longevidad y prevención. En todos los casos, el bienestar físico, mental y emocional comienza a influir de manera directa en las decisiones de compra.

Además, seis de cada diez mexicanos afirman ser consistentes con sus metas de salud, lo que demuestra que no se trata únicamente de intención declarada, sino de transformación sostenida en hábitos cotidianos.

Ritualidad y cohesión social en tiempos de presión

A pesar de la percepción generalizada de falta de tiempo, particularmente entre jóvenes y mujeres, persisten rituales que reflejan estabilidad y cohesión social. El 36% de los hogares en México cena en familia todas las noches y casi el 60% de las comidas siguen siendo preparadas en casa. La cocina y la mesa se mantienen como espacios centrales de conexión, incluso en un entorno de presión económica.

Estos hábitos no solo responden a razones financieras, sino también a una búsqueda de bienestar, control y cercanía en un contexto percibido como incierto.

Implicaciones estratégicas para las marcas

Para las empresas, el mensaje es claro: el consumidor mexicano no está en retirada; está priorizando. Recorta en lo que considera prescindible, protege lo que percibe como esencial y mantiene indulgencias selectivas que le permitan equilibrar disciplina financiera con aspiración.

El estudio también revela que 71% de los mexicanos considera que las marcas deberían apoyar causas sociales. No obstante, la conexión emocional sigue siendo el principal motor de lealtad. Las marcas que generan felicidad e inspiración tienen mayor relevancia que aquellas que se limitan a comunicar posicionamientos ideológicos. Además, solo 36% de los consumidores afirma haber dejado de comprar una marca por razones de valores o creencias.

“El consumidor mexicano no está en crisis; está tomando decisiones más conscientes. Las empresas que entiendan esta nueva ecuación de valor, donde accesibilidad, bienestar y experiencias significativas convergen, tendrán una ventaja competitiva clara en un entorno desafiante”, señaló Carlos Martínez, Socio y Office Head de Bain & Company en México.

Un consumidor en transición

México no enfrenta una crisis de ánimo, sino una redefinición de prioridades. El consumidor actual combina resiliencia emocional con disciplina financiera, aspiración con prudencia y bienestar con racionalidad económica. En este nuevo equilibrio, comprender qué categorías están siendo recortadas, cuáles se están protegiendo y dónde el consumidor está dispuesto a invertir emocionalmente será determinante para el crecimiento empresarial en 2026 y más allá.

Sobre el estudio

El análisis fue realizado por el Consumer Labs de Bain & Company a partir de una encuesta aplicada a 1,502 adultos mexicanos en octubre de 2025, con el objetivo de entender su percepción económica, niveles de estrés, hábitos de consumo, prioridades de gasto y expectativas hacia las marcas.