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Seamos lógicos

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

El presente escrito es la continuación del de ayer, titulado ‘Dejemos de ser ilógicos’, que finalicé anunciando el cuento ‘Algo muy grave va a suceder en este pueblo’ (1970), de Gabriel García Márquez, pues me parece ilustrativo; así que empiezo con esa transcripción.

Algo muy grave va a suceder en este pueblo

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: ‘No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo’.

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: ‘Te apuesto un peso a que no lo haces’. Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola tan sencilla. Y él contesta: ‘Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo’.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta: ‘Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es tonto’.

¿Y por qué es tonto?

Porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice: ‘No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen…’

Una pariente oye esto y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero: ‘Deme un kilo de carne’, y en el momento que la está cortando, le dice: ‘Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado’. El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar su kilo de carne, le dice: ‘Mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se está preparando y comprando cosas’. Entonces, la vieja responde: ‘Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos …’. Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde, alguien dice: ‘¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?’

¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol, se les caían a pedazos.

Sin embargo – dice uno – a esta hora nunca ha hecho tanto calor.

Pero a las dos de la tarde es cuanto hace más calor.

Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: ‘Hay un pajarito en la plaza’. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.

Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.

Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve. Hasta que todos dicen: ‘Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos’. Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo dice: ‘Qué no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa’, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas. Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio que le dice a su hijo que está a su lado: ‘¿Viste, mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?’

(https://www.argentina.gob.ar)

Todos conocemos la teoría de la ‘profecía autocumplida o autorealizada’, que estudió el sociólogo Robert King Merton (1910 – 2003) y expuso en su obra ‘Teoría social y estructura social’ (1949), en la que dijo: ‘La profecía que se autorealiza es, en principio, una definición falsa de la situación que despierta un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción original de la situación resulte verdadera’.

Este autor, en 1968 también definió el ‘Efecto Mateo’ (*), para explicar el fenómeno de la acumulación injusta de bienes, riquezas, reconocimiento, prestigio o reputación. Se puede simplificar en la frase ‘el rico se hace más rico y el pobre se hace más pobre’, y es aplicable al conocimiento, en el reconocimiento (especialmente, de género), etc.

(*) en referencia a la cita bíblica de la parábola de los talentos, una de las parábolas de Jesús: ‘Porque al que tiene, le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, incluso lo que tiene le será quitado’ (Mateo 25:29); ‘Os digo que a todos los que tengáis se les dará más; pero al que no tiene, incluso lo que tiene le será arrebatado’ (Lucas 19:26)

A título de curiosidad, el ‘Efecto Matilda’, descrito por la sufragista (luchadora por el sufragio femenino), abolicionista (de la esclavitud) y librepensadora Matilda Joslyn Gage (1826 – 1898), en su ensayo ‘Woman as Inventor’ (1870) explica el desprecio y falta de reconocimiento de los éxitos de las mujeres científicas, cuyo trabajo, tradicionalmente, había sido atribuido a sus colegas masculinos.

Pues bien, a lo que iba, pues el eje central de estos dos escritos es nuestra ilógica / lógica actuación.

Como hemos visto claramente en el anterior cuento de García Márquez, muchas conductas son irracionales, ilógicas.

Así, centrándonos en el conflicto entre España y Catalunya, podemos ver que los catalanes unionistas, efectivamente, pueden tener una convicción ‘dependentista’, basada en sus emociones, sus sentimientos de pertenencia, de seguridad, de confort, y con razones históricas.

Sobre sus emociones, nada que decir, pues son personales, subjetivas; ahora bien, todas las otras posibles razones expuestas, si fueran racionales y lógicos, las descartarían tras un estudio objetivo, pues todas ellas están basadas en pensamientos mágicos y en puras falacias, es decir, en argumentos aparentemente válidos, pero que son falsos.

En mi anterior escrito apunté que hay diferentes tipos de falacias, y seguidamente relaciono algunas de ellas:

Argumento a silentio (argumentum a silentio; argumentum ex silentio): es una falacia en la que se extrae una conclusión basada en el silencio o ausencia de evidencia.

Argumento ad antiquitatem: es la apelación a la tradición, es una falacia lógica que consiste en afirmar que, si algo se ha venido haciendo o creyendo desde hace tiempo, entonces es que está bien o es verdadero.

Argumento ad baculum: es una falacia que implica sostener la validez de un argumento basándose en la fuerza, en la amenaza o en el abuso de la posición propia, en otras palabras: ‘la fuerza hace el derecho’.

Argumento ad consequentiam (argumentum ad consequentiam): es una falacia lógica que implica responder a un argumento refiriéndose a las consecuencias negativas del mismo.

Argumento ad crumenam (argumentum ad crumenam): es una falacia que consiste en concluir que algo es cierto porque quien lo propone es rico. Es la falacia contraria a la del Argumentum ad lazarum.

Argumento ad hominem: consiste en refutar una afirmación en función del carácter o algún atributo del emisor de la afirmación, en lugar de analizar el contenido sustancial del argumento en sí mismo.

Argumento ad ignorantiam (argumentum ad ignorantiam): consiste en defender una proposición, argumentando que no existe prueba de lo contrario, diciendo la incapacidad de un oponente a presentar pruebas convincentes de lo contrario.

Argumento ad logicam (argumentum ad logicam): consiste en afirmar la falsedad de algo solo porque surge de un razonamiento contrario a la lógica o de una falacia.

Argumento ad misericordiam (argumentum ad misericordiam): consiste en la manipulación de los sentimientos para sostener un argumento como válido.

Argumento ad nauseam (argumentum ad nauseam): es una falacia en la que se argumenta a favor de un enunciado mediante su prolongada reiteración, por una o varias personas.

En la web sobre las falacias, se citan otras muchas, como: ‘ad novitatem’; ‘ad populum’; ‘ad verecundiam’; ‘Post hoc ergo propter hoc’; ‘Cum hoc ergo propter hoc’; ‘Conclusión irrelevante’; ‘Arenque rojo’ (*); ‘Falacia de composición’; ‘de división’; ‘del equívoco’; ‘del apostador’; ‘del jugador inversa’; ‘del hombre de paja’; ‘del alegato especial’; ‘de las muchas preguntas’; ‘de evidencia incompleta’; ‘del faso escocés’; ‘de la verdad a medias’; ‘de accidente’; ‘del francotirador’; ‘de la falsa equivalencia’; etc. En esa relación figura también, lógicamente, la falacia ‘reductio ad Hitlerum’ (argumentum ad Hitlerum o argumentum ad nazium): que supone que no es necesario mayor debate tras esa acusación.

(*) se refiere a una maniobra de distracción, una falacia lógica que desvía la atención del tema tratado.

(fuente: Wikipedia)

Como vemos, existen muchas formas, muchos mecanismos, para afianzar e imponer, interesadamente, determinadas creencias. Y, consecuentemente, la ciudadanía, cierta ciudadanía, queda sometida a ese pensamiento mágico e infantil. Y, claro, ‘convencida’ de que su posición es la verdadera, la única, la válida.

Por eso, los independentistas catalanes debemos reforzar nuestros pensamientos lógicos, racionales, y actuar consecuentemente: hacer un gran esfuerzo pedagógico, aún sabiendo, por propia experiencia, que muchas personas no quieren ni escuchar.

Y volviendo al ejemplo citado ayer, de la barriada del Polvorí, de Barcelona, me parece que la única ‘solución’ es a muy largo plazo: potenciando la educación (mejores colegios con los mejores profesores y con todos los medios precisos), sólo así, dentro de una o dos generaciones, podrá revertirse la actual situación. Y, mientras tanto, mejorar todos los servicios públicos (bibliotecas, accesos, comunicaciones, sanidad, seguridad, etc.), es decir, que vean que no están abandonados por la Generalitat; sólo así saldrán del voto cautivo de la derecha y extrema derecha.

Mi escrito de ayer lo concluí diciendo: En definitiva, debemos dejar de actuar de forma ilógica, como hasta ahora, y debemos actuar de forma razonada, para superar el actual problema cultural, pues, como he apuntado, no es un problema de convivencia, es un problema CULTURAL, nada más y nada menos.

Sólo así, con paciencia, medios, dedicación e ilusión, podremos ampliar la base de los votantes independentistas (no por la pura magia del mensaje de ERC)