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Los Borbones han visitado Montserrat para marcar su territorio

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Muchos animales marcan su territorio, los perros, por ejemplo, orinando. Ya sabíamos que el acceso a la Montaña Mágica estaría bloqueado, y que sería difícil llegar a las proximidades del Monasterio. Aún así, unos miles de independentistas han logrado acercarse, si bien, reprimidos por las fuerzas del orden español (llevada a cabo por los mossos d’esquadra, la ‘policía catalana’). Un compañero, acertadamente, me ha recordado la frase futbolera ‘así, así, gana el Madrid’. Pero, en este escrito me centro en nuestra mínima respuesta.

Efectivamente, la visita de los Borbones es un insulto más a los símbolos de nuestro país; y eso lo saben perfectamente, lo tienen planificado en su estrategia de asimilación.

La convocatoria de manifestaciones organizada por la ANC (Assemblea Nacional Catalana) ha sido un éxito, pues los reyes y su comitiva no han podido acceder por la puerta principal del monasterio, lo han tenido que hacer por una puerta trasera de los jardines, y llegando en helicóptero.

Pero aún así, el rey Borbón ha tenido el desparpajo de mostrar su ‘superioridad’, diciendo, en su discurso que Montserrat es un símbolo de Catalunya, pero, también, de España y de Europa. Que, siguiendo la tradición de otros reyes, como sus abuelos y sus padres, todos habían tenido en alta estima lo que representa Montserrat. Y que la premisa de los benedictinos (ora et labora) es apertura, inclusión, contra lo que buscan algunos nacionalistas identitarios extremistas excluyentes, que se creen con una superioridad moral.

Y se ha olvidado, claro, que el dictador y asesino Francisco Franco, también hizo esa misma visita, con idénticos fines.

Está claro, ellos no representan un nacionalismo español excluyente de otras diferencias, ni se consideran superiores moralmente. Ya lo dijo su padre, Juan Carlos I, en setiembre del 2022: ‘el español nunca fue lengua de imposición, sino de encuentro; a nadie se le obligó nunca a hablar en castellano: fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suya, por voluntad libérrima, la lengua de Cervantes’

Ya lo dicen los refranes: ‘no hay peor sordo que el que no quiere oír’, ‘no hay peor ciego que quien no quiere ver’. 

Esta actuación del estado español es coherente, nos siguen considerando tierra conquistada, desde 1714, por el primer Borbón, Felipe V.

Y también es coherente que los cipayos que tenemos en Catalunya, encabezados por el represor Salvador Illa, sigan queriendo quedar bien con la corona vencedora; por eso esa sociedad civil privilegiada, desde siempre y, especialmente, tras la victoria del franquismo, no han querido perderse ninguna ocasión de vasallaje; y, con toda seguridad, habrán aplaudido con las orejas oír que Montserrat es un punto de encuentro de Catalunya, España y Europa (todo vale para descafeinar nuestros símbolos)

Y les importa un bledo ver que esa visita haya tenido que realizarse blindando el monasterio. Visita en un día emblemático por excelencia, por ser el de la ‘flama del Canigó’. Nada nuevo bajo el sol.

Pero al inicio de este escrito he señalado que quería centrarme en nuestra respuesta, como independentistas. Y, en ese sentido, me parece justo elogiar la labor de la ANC, por su labor previa y por su involucración en esta jornada.

Ahora bien, también es de justicia señalar la ausencia de los partidos teóricamente independentistas, de los políticos, del representante de Òmnium Cultural, etc.

Obviamente, los políticos exiliados no han podido asistir, y por eso, el president Carles Puigdemont, desde el exilio, ha publicado el siguiente mensaje en X, criticando la visita:

‘La autoinvitación de los reyes españoles a Montserrat es una provocación, y lo saben. Es parte del plan para españolizar el país, y son conscientes tanto en Madrid como en los dos lados de la plaça de Sant Jaume (*), que colaboran con entusiasmo. Por esto no quieren que el Borbón se incomode y por esto han ordenado continuar reprimiendo. Que la hoguera de Sant Joan de esta noche queme, con la flama que ha bajado del Canigó, el inmenso colchón que nos quieren poner encima’.

(*) refiriéndose a la Generalitat y al ayuntamiento de Barcelona.

Pero otros políticos, como Oriol Junqueras (ERC), han preferido no asistir a las manifestaciones, y se han limitado a meros comunicados en las redes sociales, como el citado Junqueras:

‘La visita del rey a Montserrat es una falta de respeto a Catalunya. La monarquía representa una institución caduca e impuesta que nunca ha sido sometida a la voluntad popular. Hoy, más que nunca, rechazamos este gesto y defendemos con firmeza que nuestro país tiene derecho a avanzar con libertad, lejos de una figura que solo perpetua privilegios y desigualdades’.

Hace años que no había visto tantas ausencias, tanta falta de respeto. Y después, querrán que les sigamos votando.

Y la falta de interés por parte de la inmensa mayoría de ciudadanos independentistas, y por todos estos pseudo líderes, que no hacen más que dar carpetazo al referéndum del 2017, me parece interesante concluir recordando la canción de Pete Seeger (1919 – 2014):

‘Where have all flowers gone?’ (dónde se han ido todas las flores):

¿Dónde han ido todas las flores, pasando mucho tiempo?

¿Dónde han ido todas las flores, hace mucho tiempo?

¿Dónde se han ido todas las flores?

¡Se ha ido a las chicas jóvenes, cada una!

¿Cuándo aprenderán, cuándo aprenderán?

¿Dónde han ido todas las chicas jóvenes, pasando mucho tiempo?

¿Dónde se han ido todas las chicas hace mucho tiempo?

¿Dónde se han ido todas las chicas jóvenes?

¡Se fueron con los jóvenes, todos!

¿Cuándo aprenderán, cuándo aprenderán?

¿Dónde han ido todos los jóvenes, pasando mucho tiempo?

¿Dónde se han ido todos los jóvenes hace mucho tiempo?

¿Dónde se han ido todos los jóvenes?

¡Se fueron con los soldados, todos!

¿Cuándo aprenderás, cuándo aprenderán?

¿Y dónde han ido todos los soldados, pasando mucho tiempo?

¿Dónde han ido todos los soldados, hace mucho tiempo?

¿Dónde han ido todos los soldados?

¡Todos fueron a los cementerios!

¿Cuándo aprenderán, cuándo aprenderán?

¿Y dónde han ido todos los cementerios, hace mucho tiempo?

¿Dónde han ido todos los cementerios, hace mucho tiempo?

¿Dónde han ido todos los cementerios?

¡Se han ido a las flores, todos!

¿Cuándo aprenderán, cuándo aprenderán?

Quiero creer que aprenderemos, y volveremos a recuperar la ilusión que nos llevó al inmenso éxito del 1 de octubre del 2017, pero, de momento, soy pesimista, como Pete Seeger.