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Los Borbones son nuestros Fu Manchú

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Ayer (23/07), Felipe VI y toda su familia, vinieron a Catalunya para presidir la entrega de premios Princesa de Girona, en el Gran Teatre del Liceu, y hoy, han redondeado el acto, con un almuerzo en Sant Martí Vell (Girona); y esa nueva visita nos ha confirmado varias cosas: que esa ‘familia’ es una clara muestra del clan Fu Manchú; que los merinos (mencionados en mi escrito de ayer) ejercen su papel de botiflers con plena perfección y servilismo; y que esas visitas impuestas no son de nuestro agrado, por lo que requieren un fuerte blindaje policial (mossos d’esquadra). Nada nuevo, ‘vanidad de vanidades, todo es vanidad’ (Eclesiastés 1), como intento explicar a continuación.

Es sabido que ciertos animales marcan su territorio con orina, para protegerlo y demostrar que es suyo. Y esa demostración de prepotencia, la repiten periódicamente el clan borbónico, así como Pedro Sánchez.

El novelista inglés Arthur Henry Ward (Sax Rohmer, 1883 – 1959) es recordado, sobre todo, por sus 14 novelas (serializadas entre 1912 y 1913) protagonizadas por el maestro del crimen, el Dr. Fu Manchú, que expresaba el ‘peligro amarillo’, una clara muestra tradicional, transversal y racista, basada en ‘el imaginario central eurocentrista de considerar a los otros de simios, hombres menores, primitivos, locos y seres que poseen poderes especiales malignos’. Esas novelas obtuvieron un mayor éxito con la reaparición del personaje en el cine y la televisión, interpretado por Boris Karloff, John Carradine, Christopher Lee, Peter Sellers, Nicolas Cage, entre otros.

Y me parece ilustrativo adoptar y adaptar este simbolismo a nuestra situación actual en Catalunya, demostrándonos que nuestro peligro no viene de Oriente, si no de Occidente, en concreto, del reino español, representado por la familia borbónica en funciones de Fu Manchú (avalado por los socios, los estados de la UE). Ya desde el 25 de abril de 1707 se dice: ‘quan el mal ve d’Almansa, a tots alcança’ (cuando el mal viene de Almansa, a todos alcanza), en referencia a la batalla en esa localidad, que ganaron las tropas de Felipe V.

Sax Rohmer describió al Dr. Fu Manchú como un misterioso maligno, que afirmaba tener cuatro doctorados en universidades occidentales, y que más que actuar directamente, envíaba a sus secuaces a cometer los crímenes. Exactamente como el ‘PreparaO’. Y entre sus agentes, destacó a la ‘seductora y encantadora Kâramanèh y, especialmente Fah Lo Suee, la hija de Fu Manchú, más astuta, y que, como su padre, adoptaba identidades falsas. No es difícil equiparar, metafóricamente, a ésta con la heredera Leonor; y a Kâramanèh con la reina Leticia.

En esas novelas se incluyen opositores a Fu Manchú, como Sir Denis Nayland Smith, y el Dr. Petrie, con relativo éxito. Y, claro, siguiendo con el juego metafórico, Lluís Llach, presidente de la ANC, puede simbolizar a los mencionados oponentes de Fu Manchú; con un éxito más que notable, ya que, en ambas visitas, como la reciente en Montserrat, han mostrado y representado la oposición del colectivo independentista, y que ha sido fuertemente reprimidos por los mossos d’esquadra, la policía autónoma catalana, que ha desplegado gran cantidad de fuerzas de su brigada móvil y de ARRO. No en vano, los merinos Salvador Illa y Jaume Collboni se han empleado a fondo para realizar su papel de mayordomos reales, y han facilitado que la familia de Fu Manchú acudiera al Liceu, lleno de otros merinos menores, prelados, infanzones, caballeros, escuderos fijosdalgo, ricos-homes, etc., todos ellos ‘ayuntados’ como en las mencionadas Cortes castellanas, convocadas por el rey, que mencioné en mi escrito de ayer.

Esos personajes, elegidos entre la nobleza, rivalizaban por sus privilegios, como lo muestra que, en las celebraciones de las Cortes castellanas, y desde el reinado de Alfonso XI, ‘se vino suscitando una protocolaria disputa sobre la prelación en el uso de la palabra tras el discurso inaugural del rey. Los procuradores que representaban a Burgos (Cortes de Castilla) y a Toledo (Cortes de León) exponían su derecho histórico a esa prelación. Cada vez que se inauguraba una nueva reunión de Cortes surgía de nuevo la disputa sobre la precedencia del asiento y la primacía en hablar. Los reyes la zanjaban con la frase ‘Los de Toledo farán todo lo que yo les mandare, e yo ansí lo digo por ellos, por Toledo hablaré yo, por ende hable Burgos’, quedando ambas partes satisfechas, pues esa decisión salomónica, que suponía que teóricamente había hablado primero Toledo, ya que el rey habló por ellos, y que de hecho hablaba primero Burgos’.

Y ese versallesco proceder, con toda seguridad se debió observar ayer, entre los 2000 personajes asistentes al Liceu, para mostrar su servilismo a la corona y, a la vez, demostrar su prevalencia relativa respecto a los otros asistentes. ‘Vanidad de vanidades. Todo es vanidad’, y, claro, olvidando y despreciando, todos ellos, los intereses y deseos de gran parte de la población barcelonesa, que hubiéramos preferido imitar a la ciudad de Girona, que, en al año 2017 declaró al rey Felipe VI ‘persona non grata’, (y la Cambra de Comerç aprobó salir de la Fundación Princesa de Girona) y, desde entonces, no se celebra en esa ciudad la entrega del premio en cuestión. Pero aquí tenemos a los botiflers (*) Jaume Collboni y Salvador Illa.  

(*) mal nombre que se asignaba en la Corona de Aragón, a los partidarios del Borbón Felipe V, durante la Guerra de Sucesión. El nombre proviene de ‘beauté fleur’, bella flor, en referencia a la flor de Lis de la Casa de Borbón.

Según el Diccionario etimológico de Joan Coromines, el término viene de ‘botiró’, de botir, inflar, asociada a las personas gordas y ricas.

Sea como sea, ambas interpretaciones se ajustan a los mencionados servidores de Fu Manchú, pues, sobre todo, tienen como objetivo el de enaltecer la corona y la unidad de su reino, para, obviamente, beneficiarse y enriquecerse. 

En definitiva, debemos poner en valor los actos de las ANC, por demostrar que esa familia no es bien recibida, que precisa venir acorazada, blindada, y mantener bien distante a los disidentes, a los que, después, todos los medios de comunicación sistémicos ridiculizarán y minimizarán, así lo han hecho siempre, incluso cuando votamos más de 2 millones de catalanes. Esta es la estrategia, como describió Mohandas Gandhi (1869 – 1948): ‘primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas’.

Y los independentistas catalanes no debemos olvidarlo, ni caer en las trampas del clan de Fu Manchú.