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Cerrar ciclos para abrir otros

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Cualquier momento es bueno para superar un ciclo y abrir uno de nuevo, pues, en definitiva, esa es la base del crecimiento personal y social. Y hay momentos que parecen más idóneos para ello, como el final de año o el final del verano (final administrativo, que no de la estación astronómica).

Independientemente de la concepción que se tenga del tiempo (lineal, circular, etc.) siempre hay momentos que consideramos que el período en cuestión ha finalizado. Y si no queremos repetir el ‘más de lo mismo’, es decir, quedarnos anclados en el pasado eterno, es positivo saber que, llegado ese momento, ya no hay retorno, y es preciso dar el adecuado final a esa etapa, para iniciar una de nueva, plenamente, como un renacer y, así, ir avanzando, progresando.

Y ese cambio de ciclo debe afrontarse con respeto, pero sin miedo a lo desconocido, aunque represente salir de la zona de confort que nos comportaba el ciclo anterior. Pero, obviamente, sin olvidar las enseñanzas y aprendizajes conseguidos.

Hay un refrán anónimo que dice: ‘saber cuánto alejarse, es sabiduría. Poder hacerlo, es coraje. Alejarse con la frente en alto, es dignidad’.

Asimismo, hay cierres de ciclo que son más bien forzados y, como dijo Clayton Janson Jensen (*): ‘Llega un momento que ya es suficiente y te debes levantar, enfrentar y responder’.

(*) personaje de ficción creado en 2007, por Jay Asher, y protagonista de ‘Trece razones para qué …’

Pues bien, ahora que estamos llegando al final del mes de agosto, y tenemos delante el inicio del nuevo curso escolar / académico, político, deportivo y, en definitiva, vital; y ese momento, en general, se considera un final de ciclo, para dar paso al nuevo. Y, a tal fin, nos marcamos nuevos objetivos y metas. Y eso determina el progreso.

Pero vemos que, por el contrario, hay personas, partidos, etc., que prefieren vivir anclados en el pasado (o en el presente), y postulan por un eterno retorno de lo mismo, como los uróboros, las serpientes que se muerden su propia cola.

Y en esta situación, me parece que están posicionados los partidos políticos independentistas, ya que los dos líderes, Carles Puigdemont (Junts) y Oriol Junqueras (ERC) en sus respectivas ponencias (en días separados) de la 57 convocatoria de la Universitat Catalana d’Estiu, en Prada (Conflent, Francia), presentaron los puntos de disconformidad con el cumplimiento de los acuerdos firmados por cada partido, en su momento, con Pedro Sánchez y Salvador Illa, para formalizar sus respectivas investiduras, y ambos manifestaron que ahora están a años luz de aprobar sendos presupuestos generales para el 2026. Asimismo, comentaron que:

  • Carles Puigdemont apuntó que, si bien considera que los principales temas, como el catalán en la UE, la modificación de la ley de inmigración, etc., todavía tienen recorrido para alcanzar sus objetivos, recordó la figura de Pompeu Fabra, para situar la lengua catalana como ‘la clave de vuelta de la nación’, y precisó que ‘ningún funcionario puede renovar la documentación si no entiende ‘café amb llet o mal de panxa’ (café con leche o mal de estómago); si bien reconoció que ‘España hace más trampas que leyes’. Y avanzó que el nuevo curso político será intenso, y que, ‘en otoño pasarán cosas que no han pasado hasta ahora, ya les hemos dado bastante tiempo’. Y finalizó comentado que ‘no entiendo las almas cándidas que consideran que el retroceso del catalán llega porque los abusos contra nuestra lengua son por llevar minifalda y vamos provocando’ (recordando la famosa sentencia machista), ‘pues es de primero de manipulación intentar convencer que la regresión no es por la persecución, si no culpar a la víctima (…) la catalanofobia es estructural en buena parte de la sociedad española, y es un elefante en la habitación de la sociedad española, pero el problema no lo ven’.
  • Oriol Junqueras advirtió a los socialistas que el nuevo modelo de financiación es fundamental, si quieren tener aprobados dichos presupuestos, y señaló que la vicepresidenta económica, María Jesús Montero ‘no es la persona que más puede contribuir a generar el consenso necesario, por priorizar su papel como candidata a las elecciones andaluzas’  

Al margen de esos dos partidos, por su parte, la ANC (Assemblea Nacional Catalana) tiene fijado el inicio del nuevo curso, con la tradicional manifestación de la Diada (11 de setiembre), convocada, este año, con el lema ‘Más motivos que nunca’, y programada de forma descentralizada: Barcelona, Girona y Tortosa.

Y Òmnium Cultural, por boca de su presidente, Xavier Antich, señaló el siguiente mensaje para la Diada: ‘Convirtamos la Diada en el espejo de un catalanismo y un independentismo democrático fuerte, transversal, inteligente y maduro estratégicamente. Ya no miramos el pasado, sino el futuro’.

Yo soy muy pesimista, y me parece que todos estos líderes siguen instalados en el ‘más de lo mismo’, incluso el president Carles Puigdemont, pues su mensaje: ‘en otoño pasarán cosas que no han pasado hasta ahora, ya les hemos dado bastante tiempo’, sin más, me parece un nuevo brindis al sol. Efectivamente, si se refiere a la previsible aplicación definitiva de la amnistía, y el consecuente regreso de los exiliados Puigdemont, Puig y Comín, eso sería un gran revulsivo, un detonante, pero si su regreso es para incorporarse en el Parlament, como líder de la oposición, y con la tenaza de ERC / Comunes y PSC/PSOE, ese detonante se diluirá en breves días, lo que dure el morbo para la prensa sensacionalista. Y será el fin de una época, no de un ciclo. 

Y sabemos, también, que Oriol Junqueras hace su papel tradicional: de entrada, se pone duro con los socialistas, y pone muchas condiciones, pero, todo eso irá diluyéndose, como los azucarillos en el agua; y todo a cambio de nada, o de nuevas promesas para el baúl de los recuerdos., Y claro, con la excusa de que apoyar a Pedro Sánchez es frenar a la derecha; si bien, en realidad, en los temas estructurales e institucionales, ambos partidos son las dos caras de la misma moneda.

En cuanto a la ANC, es cierto su mensaje de que tenemos ‘más motivos que nunca’, pero la convocatoria distribuida y descentralizada, me parece que es el reconocimiento de la escasez de fuerzas movilizadoras, para repetir imágenes potentes, de muchos miles de personas, como en años precedentes; y ante el temor a un fracaso, estratégicamente parece preferible descentralizarla y, así, evitar comparaciones incómodas.

Y, finalmente, el mensaje de Òmnium, me parece descafeinado, pues mirar el futuro sin tener presente el pasado, creo que es un grave error, pues como he dicho, para abrir un nuevo ciclo de forma exitosa, se ha de cerrar el anterior de forma adecuada, ya que, en caso contrario, no se consolidan las enseñanzas, se traiciona la historia, y se descapitalizan y devalúan los objetivos. 

En definitiva, que, a mi modo de ver, ningún partido ni movimiento social teóricamente independentista, sabe o quiere cerrar el ciclo anterior, o lo mal-cierra, que es peor. Y eso, analíticamente (psicología dinámica), tendría muchas explicaciones, pero no es el momento de ir por esos derroteros.

Y me parece preciso superar el ciclo del ‘procés independentista’, pues ahora estamos en el ‘post-procés’, pero no tenemos ideas, ni objetivos para esa nueva fase; nadie las tiene. Y así, desgraciadamente, el falso nuevo ciclo no será más que una mala continuación del actual.

Por todo ello, la única idea realmente novedosa sería que Puigdemont y Junqueras, trabajasen por la unidad del movimiento independentista, olvidando sus personalismos y sus rencillas. No hay otra. Solo así, el nuevo ciclo cerraría positivamente el actual y abriría uno de nuevo, realmente estimulante y motivador, que nos permitiría avanzar hacia la República Catalana.

Personalmente, hay momentos que los ciclos ya no los podemos determinar, que nos vienen impuestos por los médicos y sus tratamientos y medicamentos; pero, aún así, es importante no perder las esperanzas ni las ilusiones en todos los niveles y asuntos, incluido el de poder ver la República Catalana.