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La próxima decisión de Trump será cambiar el nombre de presidente por el de amo y señor

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

El cambio del nombre del departamento de defensa por el de guerra, según Trump, es debido a que el nuevo nombre ‘representa mejor los valores de su gobierno’. Hay corrientes filosóficas que defienden que el nombre hace la cosa, mientras que otros pensadores consideran justo lo contrario. Y el cambio impuesto por Trump, plantea la falta de límites en cualquier ámbito. Por eso, a mi modo de ver, sería preciso implantar un nuevo Premio Nobel antitético al de la Paz: el de la guerra; y ese sí que se lo merecería Trump, si bien en clara competencia con rivales como Putin, Netanyahu, etc.

Ese cambio de nombre nos remite a la controversia de si ‘el hábito hace al monje’ o no.

Trump considera que ‘el término defensa es demasiado correcto y que el de departamento de guerra suena mejor’, y su secretario de defensa, Pete Hegseth, dijo que ‘criaremos guerreros, no solo defensores’. Trump, asimismo, dijo que: ganamos la Primera Guerra Mundial, ganamos la Segunda, lo ganamos todo antes y entremedio. Y después decidieron volvernos woke y cambiaron el nombre del departamento’ (a pesar de que, en los años 40, cuando se decidió poner el nombre de Defensa, el término woke no existía (…) Tenemos una historia de victorias increíble cuando era el departamento de guerra (…) y la defensa es demasiado defensiva y queremos ser defensivos, pero también queremos ser ofensivos, si es preciso’.

Y es verdad, el nuevo nombre es más adecuado y afín a la estrategia y pensamiento trumpista, como vemos tras la acción / ejecución de los tripulantes de una lancha venezolana (seguramente narcotraficantes, pero, aún así, no se puede actuar como los piratas o los corsarios en aguas internacionales, y ejecutar sin juicio previo). Y después, siguiendo esa ilógica trumpista, cambiará el nombre de su cargo, el de presidente’, por el de ‘amo y señor’; y el de ‘ciudadanía’, por el de plebe; y siguiendo, a los discapacitados, se les volverá a denominar disminuidos; a los homosexuales, se les volverá a llamar maricones; y así se perderá todo el lenguaje políticamente correcto, en defensa de los colectivos más vulnerables (LGTBI, política de género, etc.) 

Narcís Comadira, en su artículo titulado ‘Setembre de mentida’ (Ara de hoy, 6 de setiembre) recuerda el poema de Konstandinos Petru Kavafis (1863 – 1933) ‘Esperando a los bárbaros’ (1904); poema que hace muchas décadas que no había releído, y al que he recurrido para transcribirlo íntegro a continuación, pues me parece oportuno:

¿Qué esperamos congregados en el foro?

Es a los bárbaros que hoy llegan.

¿Por qué esta inacción en el Senado?

¿Por qué están ahí los sentados sin legislar los Senadores?

Porque hoy llegarán los bárbaros.

¿Qué leyes van a hacer los senadores?

Ya legislarán, cuando lleguen, los bárbaros.

¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto

y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad,

está sentado, solemne y ciñendo su corona?

Porque hoy llegarán los bárbaros.

Y el emperador espera para dar

a su jefe la acogida, incluso preparó,

para entregárselo, un pergamino. En él

muchos títulos y dignidades hay escritos.

¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron

hoy con rojas togas bordadas;

por qué llevan brazaletes con tantas amatistas

y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;

por qué empuñan hoy preciosos báculos

en plata y oro magníficamente cincelados?

Porque hoy llegarán los barbaros;

Y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.

¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores

a echar sus discursos y decir sus cosas?

Porque hoy llegarán los bárbaros y

les fastidian la elocuencia y los discursos.

¿Por qué empieza de pronto ese desconcierto

y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!)

¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían

y todos vuelven a casa compungidos?

Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.

Algunos han venido de las fronteras

y contado que los bárbaros no existen.

¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?

Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.

(https://share.google/gxCj3RMYYnncHFipo)

En este poema, Kavafis se refiere a los bárbaros, es decir, a las personas que no hablaban el griego o el latín. Y Kavafis, con ese término, representa, a los ‘otros’, pero no a cualquier otro, si no a ‘los otros con poder’ suficiente para hacer cambiar el statu quo. Y recordando, asimismo, que el término viene de barbaroi, como los griegos áticos designaban a los extranjeros pues su lenguaje les sonaba como bar, bar, bar, es decir, onomatopéyicamente: Y el actual término ‘barbarismo’ se utiliza para denominar a las palabras que no están aceptadas en el diccionario de la RAE.

En el actual contexto, los bárbaros no serían los ‘gabachos’, ni los ‘guiris’, ni los ‘gitanos’, ni los ‘sudacas’, pues esos colectivos son irrelevantes para los poderosos.

Atendiendo a las acepciones de inculto, grosero, tosco, temerario, excesivo, etc., el verdadero bárbaro, en la actualidad, a mi modo de ver, es el ‘todopoderoso’ Donald Trump. 

Y por más que disguste a los restantes jefes de estado y políticos en general, en realidad hacen como narró Kavafis, es decir, engalanarse y esperar ser llamados a la diestra del dios Trump.; y llegado el momento, hasta concederle el Nobel de la mal llamada paz trumpista, denigrando, ya definitiva e irreparablemente, a ese Premio.

Y me parece evidente que la estrategia de Trump de incrementar, absurda e ilógicamente, el armamento mundial, plantear una guerra arancelaria, perseguir a todos los que le llevan la contraria, piratear los objetos deseados (minerales de tierras raras, por ejemplo), todo ello, es un cúmulo de errores, una política de baja estrofa, primaria, infantil, amoral y falta de la más mínima ética.

Y los políticos y ciudadanía en general, que aceptan esa estrategia, como mal menor, o como mal necesario, en realidad, además de mostrar su nula ideología, su complejo de inferioridad, su vasallaje, y su falta de ética y de moral, muestran, asimismo, su vano papel acomodaticio, para intentar aprovecharse de las migajas que ese falso dios eche a sus perros.

Y para hacer frente a esa situación, sólo hay una salida: una verdadera unión para enfrentarse a las volubles decisiones trumpistas; pues, como los chiquillos mal educados y mimados, ahora, al ver el desafortunado desfile militar chino, para deslumbrar tanto a Putin y Kim Jong Un, como al mismo Trump (el destinatario directo del mensaje, de esa respuesta belicista), este fatuo personaje ha contestado cambiando el nombre del departamento de defensa por el de guerra, creyendo que ese cambio causará pavor, el pavor de los abusadores.