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Este es mi tercer y último escrito centrado en temas ‘delicados’, es decir, polémicos, conflictivos, desde diferentes perspectivas; si bien es verdad que podría destacar otros muchos de esos temas que son transversales, intemporales e importantes, vitales, y que los partidos políticos, atrapados por la rabiosa actualidad, y sus intereses partidistas / personales, interesadamente, los ‘olvidan’.
Como saben los pacientes lectores, estos días me estoy haciendo pesado con referencias a escritores míticos, como Manuel de Pedrolo i Molina (1918 – 1990); Joan Fuster i Ortells (1922 – 1992) y Francesc (Paco) Candel Tortajada (1925 – 2007), los dos primeros, discutidos en su momento por los poderes oficiales, ya que sus miradas eran, y siguen siendo, incómodas institucional y políticamente. Y esas miradas, aceptadas y valoradas en todo momento por muchos patriotas y ciudadanos de todo nivel, no han perdido vigencia e influencia, pero, a nivel general, han quedado en el baúl de los recuerdos, por lo que deberían ser retomadas y publicitadas para ayudarnos a afrontar dichos problemas.
En mi caso, el detonante fueron los artículos y entrevistas publicitarias previas a la publicación del libro compilatorio de artículos de Pedrolo, ‘Prosa de Combat’, coordinado por Júlia Ojeda (editorial Comanegra), publicado este mes de setiembre. Y el otro día, al irlo a buscar, el librero me preguntó si me refería al libro ‘Escrits de combat’ de Joan Fuster, editado en 2020, prologado por Josep-Lluís Carod Rovira (Edicions Tres i Quatre). Yo desconocía la existencia de este libro, y lo encargué, claro. Pues es un nuevo ejemplo de la serendipia (descubrimiento casual) que he citado en algunas ocasiones. Y la ‘coincidencia’ en el concepto del combate, no es una casualidad, es una realidad objetiva.
En esta recopilación de Fuster se incluyen cinco textos breves pero imprescindibles, esenciales del autor:
‘En ‘Qüestió de noms’ expone como Països Catalans es el nombre más oportuno para representar la pluralidad (Països) al tiempo que la unidad (Catalans) del territorio. En ‘El blau de la senyera’ entierra el discurso propugnador de la senyera azul. En ‘O ara o mai’ realiza una férrea defensa de la lengua. Y en ‘País Valencià’ y en ‘Cultura nacional i cultures regionals als Països Catalans’ concluye que la cultura catalana es la que abraza todos los Països Catalans y es preciso fomentarla para evitar, más que la desaparición, su destrucción.’
(Marc Sayols Batlle, www.elfoment.org)
Para el presente escrito, he tomado, como ‘tema delicado’ el que expresa, magníficamente, Manuel de Pedrolo, en su escrito ‘Escriure en castellà a Catalunya’, que, según he podido ver en ‘stroligut.cat’, fue escrito el 11 de mayo de 1977 para la revista ‘Taula de Canvi’, y rescatado en la reciente compilación ‘Prosa de Combat’, que todavía no he podido empezar a leer, pero que tengo arriba de todo de la montaña de libros pendientes.
Según se explica en esa web, la mencionada revista ‘Taula de canvi’ en ese año 1977, hizo una encuesta, que también contestaron Carlos Barral, Francisco Candel, Maria Aurèlia Capmany, Josep M. Castellet, Antoni Comas, Guillem Díaz-Plaja, Salvador Espriu, Pere Gimferrer, Luis Goytisolo, Joaquim Molas, Joan Oliver, Oriol Pi de Cabanyes, Montserrat Roig, Joan Triadú, Francesc Vallverdú y Manuel Vázquez Montalbán.
Se me acumulan los trabajos pendientes, pues la lectura de los resultados de esa encuesta, con toda seguridad, también son del máximo interés. Pero, mejor no divagar, y paso a transcribir el mencionado escrito de Pedrolo:
‘Escribir en castellano en Catalunya
Como que ya he escrito algún artículo sobre el tema y también he hablado en más de una entrevista periodística, me limitaré hoy a avanzar unas cuantas proposiciones no sistematizadas y de niveles diferentes, sin excluir la paradoja. Como vosotros, entiendo por catalanes los de origen y los de radicación; estos últimos, está claro, siempre que manifiesten su voluntad de serlo.
Se podría decir: no hay escritores catalanes. Todos los escritores de Catalunya son castellanos aún que escriban en catalán, dado que son españoles (consultad el vuestro carnet de identidad, por favor), y España es Castilla. Esto queda probado por el hecho que al castellano se le llama también español. No se le dice, en cambio, al catalán, del cual se nos asegura, pero, que es uno de los idiomas españoles – o sea, siguiendo esta línea de razonamiento, uno de los idiomas castellanos.
Contrariamente, también se podría decir: todos los escritores que escriben en Catalunya y en otros lugares de los Països Catalans son escritores catalanes, aunque utilicen el alfabeto cirílico, el hebreo, el griego o la escritura jeroglífica. Es fácil adoptar esta idea una vez has aceptado, como aceptan tantos, que nuestro país es una simple región geográfica y, entonces, neutral en cuestión de cultura.
Se podría también preguntar: ¿en qué otra nación (no estado) del mundo hay una literatura bilingüe? Y después de contestarnos, nos podríamos enorgullecer de un hecho que nos coloca en la órbita del célebre eslogan. ‘España es diferente’.
Se podría afirmar: en un lugar donde es posible decir: ‘soy un buen catalán y, por lo tanto, un buen español’, se puede decir absolutamente todo con la certeza que hemos extirpado definitivamente la mentira de nuestras vidas. Es una de las maneras de formar parte de la reserva espiritual de occidente.
De otra parte, también se podría decir: a los castellanos les interesa hacer ver que es indiferente, para el escritor catalán, escribir en catalán o en castellano. Nunca nos han dicho, pero, si también es indiferente hacerlo en Castilla y extraer las mismas conclusiones.
Se podría decir: en México, por ejemplo, ha habido muchos escritores de nuestro país que han escrito y han publicado en catalán, y nunca, que se sepa, no han dicho que eran escritores mexicanos.
Se podría decir: los escritores catalanes que escriben en castellano y, así y todo, quieren que los tengamos como escritores catalanes, hacen el sacrificio de renunciar a pertenecer a una literatura más ‘universal’. ¿O es que quizás quieren pertenecer a las dos? De paso, de muestran que no tienen nada clara la idea de nación.
Se podría decir: ¿porqué no explicamos en Castilla que la cultura no está únicamente tipificada por la lengua? Si los convenciésemos (ya que, al final, es cierto), quizás dejarían de hacer lo imposible para imponernos la suya y hacer desaparecer la nuestra.
Se podría decir: se empieza por admitir el bilingüismo más o menos natural de un pueblo (siempre de comunidades minoritarias, claro, lo que ya es suficientemente curioso) y se acaba substituyendo una lengua por otra. Sutil operación que cuenta con buenos servidores.
Se podría de3cir: querer pasar por escritor catalán, a pesar de escribir en castellano, equivale a aceptar los planteamientos franquistas. Se diga o no revolucionario, el escritor que hace esta jugada se convierte en cómplice objetivo de un proyecto de genocidio cultural como el que han sufrido Catalunya y otras tierras de los Països Catalans. El equívoco que dan lugar maniobras como la mencionada es un paso importante hacia la pérdida de la identidad nacional.
Consecuentemente, se podría decir: no hemos de discutir a nadie el derecho de escribir en la lengua que quiera, pero la contrapartida es que nadie no tiene derecho de convertir una lengua forastera en un arma de destrucción de la identidad del pueblo al que pertenece o al que está inscrito.
Se podría decir: la cultura catalana no está únicamente tipificada por la lengua (no hay ninguna que lo esté), pero la literatura es lengua y, por lo tanto, es esto que la tipifica en primer lugar. ¿Y ahora me parece que hablamos de literatura, verdad?
Se podría decir: el escritor catalán en castellano que pertenece a la cultura catalana en todo aquello que la tipifica, excepto de la lengua, es ciertamente un ciudadano catalán, pero jo un escritor ídem; dentro de la suya, hace obra exótica.
Se podría decir: el escritor catalán que, sin escribir en el idioma de su pueblo, pretende pertenecer a la literatura catalana, introduce un elemento de carácter esquizofrénico en la cultura del país. Que lo haga inconscientemente no dice nada a favor de quién, como el literato, tiene una función crítica y ha de estar preparado para interrogarse continuamente.
Se podría recordar: en la película de Costa-Gavras ‘Section spéciale’, alguien, de un grupo dispuesto a atentar contra los soldados alemanes, plantea esta cuestión: ¿Y si la víctima es un antifascista? El capitoste le contesta: ‘lo será en su casa; aquí es un soldado del ejército de ocupación’. Y añade: ‘pueden ser antifascistas, pero cuando forman parte de un piquete de ejecución, disparan’.
Y se podrían decir muchas otras cosas, pero se ha acabado el espacio que me concedéis.
Manuel de Pedrolo, 11 de mayo de 1977, para la revista Taula de Canvi. @hereva de Manuel de Pedrolo
(https://share.google/P3ldkRk9tS1KtYqlP)
Como habrá comprobado el paciente lector, el escrito que acabo de transcribir de forma íntegra, es sumamente interesante, indispensable, de referencia ineludible, inolvidable, ilustrativo, pedagógico, didáctico, y todos los adjetivos calificativos que se nos ocurran, pues clarifica, magistralmente, un problema que sigue estando bien vivo, y que, como expresan Pedrolo, y también Fuster, en sus mencionados escritos (por la síntesis que he leído), deberíamos tener totalmente solventado, y no dar más cuerda a discusiones al respecto y que, evidentemente, son interesadas y patrocinadas por el poder castellano / español.