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Desde el año 1901, el Comité Nobel del parlamento noruego, compuesto por 5 miembros seleccionados por el Storting (parlamento noruego), asesorado por el Instituto Nobel Noruego, designa, anualmente, el Premio Nobel de la Paz, que se anuncia el segundo viernes del mes de octubre, en este año, el próximo viernes 10. Y por eso, Donald Trump tiene prisa para ‘cerrar’, aunque sea en falso, el acuerdo de paz en Gaza, obviando, tanto su petulancia, su vana y exagerada presunción, como los principios que rigen ese premio, como intento exponer a continuación.
Según se especifica, el Premio Nobel de la Paz se otorga a la persona o institución que cumpla los siguientes requisitos: ‘que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre naciones, por la abolición o la reducción de los ejércitos existentes, la reducción de las armas y la promoción de procesos y congresos de paz el año inmediatamente anterior (…) pues este premio debe servir de inspiración para impulsar la construcción de la paz, de generar una cultura de la paz’.
Asimismo, en su testamento, Alfred Bernhard Nobel (21 oct. 1833 – 10 dic. 1896), especificó que ‘las nominaciones deben ser hechas por terceros que ostenten cargos de relevancia social: presidentes, autoridades de educación superior o de organismos internacionales’. En dicho testamento se especifican los campos de física, química, la paz, la fisiología y la medicina, y la literatura.
Y, como sabemos, el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, el pasado mes de julio, informó a Trump, que le había recomendado para recibir ese prestigioso galardón. Ya en el año 2018 un grupo de republicanos de la Cámara de Representantes y dos legisladores noruegos, le nominaron, por separado, por su trabajo para aliviar las tensiones nucleares con Corea del Norte. Uno de los noruegos, junto a un legislador sueco, le nominaron nuevamente en el año 2019, por sus esfuerzos de pacificación en Oriente Medio.
Pero ‘(…) no todas las nominaciones han sido válidas: el Comité Nobel Noruego, que selecciona a los ganadores del premio, anunció en 2018 que alguien usando una identidad robada había nominado a Trump al menos dos veces, (…) pues las nominaciones pueden ser realizadas por un grupo selecto de personas y organizaciones, incluidos jefes de estado o políticos que sirven a nivel nacional, profesores universitarios, directores de institutos de política exterior, ganadores anteriores del Premio Nobel y miembros del propio Comité Nobel Noruego.
(…) A tal efecto se sigue un proceso secreto: una vez que se han recibido todas las nominaciones, el comité, compuesto por cinco miembros designados por el parlamento noruego, las revisa y asegura que hayan sido realizadas por un nominador elegible.
Una persona no puede nominarse a sí misma, según el comité.
Las nominaciones no son anunciadas por el comité, y los estatutos del Nobel prohíben a los jueces hablar de sus deliberaciones durante 50 años. Pero aquellos que realizan las nominaciones pueden optar por hacer públicas sus recomendaciones, como es el caso de Netanyahu.
Las nominaciones deben ser presentadas antes del 1 de febrero de cada año, lo que significa que cualquier nominación reciente de Netanyahu sería para el 2026.
Los ganadores se anuncian en octubre, y las ceremonias de otorgación tienen lugar el 10 de diciembre, el aniversario de la muerte de Nobel.
(Telemundo Bakersfiekd, 8 julio 2025)
‘(…) Los comités noruego y sueco envían, anualmente, unos formularios a unas 3000 personas, de acuerdo con los principios establecidos para hacer nominaciones; en general el mes de setiembre del año anterior al del otorgamiento del premio. En el caso del premio de la paz, se envían a los gobiernos, a los miembros de los tribunales internacionales, profesores y rectores, antiguos premiados con ese galardón y miembros y exmiembros del comité noruego del Nobel. La fecha límite para la devolución de los formularios de candidatura es el 31 de enero del año del otorgamiento. El comité de los Nobel, a partir de esos formularios, designa unos 300 potenciales ganadores (entre los cinco campos mencionados) y pueden añadir otros nombres.
El comité del Nobel elabora un informe con el asesoramiento de expertos en los ámbitos pertinentes; estos informes y la lista preliminar de candidatos son presentados a las diferentes instituciones que otorgan los premios, las respectivas Academias, que debaten durante meses los ganadores. Estas instituciones se reúnen para escoger el ganador o ganadores en cada campo, por una mayoría de votos. Su decisión no puede ser apelada, se anuncia inmediatamente después de la votación. (…) Si el Premio de la Paz no se concede (como ha pasado en 19 ocasiones) la dotación económica de su Premio se reparte equitativamente entre los premios científicos (el de literatura, por lo visto, queda al margen)
(fuente: Wikipedia)
¿Qué es lo que no ha entendido Trump de todo lo expuesto? o, mejor dicho ¿hasta qué punto piensa pervertir las instituciones y principios?
Como los niños ricos mimados y crecidos en una burbuja, Trump cree que ha de conseguir todo lo que le plazca; pues su envidia y soberbia desmesuradas (y patológicas) le hacen creerse superior, por encima de todas las otras personas, instituciones, normas y principios preestablecidos.
Evidentemente, leyendo las normativas y requisitos que he mencionado, ninguno de los electores puede, objetiva y éticamente, nominar a Trump, ya que incumple todos los requisitos; pero, repasando el historial de estos premios, vemos errores impresionantes, pues Mahatma Gandhi, fue nominado en cinco ocasiones diferentes, y nunca ganó el premio, si bien, después de su asesinato, en 1948, el comité consideró otorgárselo póstumamente, pero, para no incumplir los requisitos al respecto, prefirió dejar el premio vacante ese año.
Irregularidades las ha habido, y graves, pues en 1973 los premiados fueron Henry A. Kissinger (un personaje amoral y con las neuronas manchadas de sangre) y Lê Dúc Tho (que lo rechazó); Al Gore en el 2007; Barack Obama (2009), estos dos últimos, sin apenas haber tenido tiempo para desarrollar su función.
A pesar de esos errores, personalmente, quiero mantener mi confianza en el comité del Nobel, y espero que el próximo viernes 10, no designen a Trump. En caso contrario, será para ‘mear y no echar gota’ y representará la demolición ética de ese comité.
Seguro que Trump y todas sus comparsas están haciendo todo tipo de presiones, chanchullos y chantajes a los electores, así que espero y confío en la integridad y resistencia de los miembros del comité del Nobel.
Y estoy seguro, también, que, si no le otorgan el premio, la venganza de Trump será infinita e infernal (*), tanto hacia el gobierno noruego, como hacia los palestinos y ucranianos, que se verán más desamparados, si cabe mayor abandono, pues los malos perdedores, incapaces de la menor empatía, acaban rompiendo la baraja.
(*) como avisa a Hamás, si no acepta su plan de ‘paz’.
Así que en una semana saldremos der dudas, en un sentido u otro.
Por mi desconocimiento, no sé a quien propondría como candidato, pues, en este momento, no tengo presente a nadie relevante. Pero, de todos modos, creo que el trabajo por la paz generalmente se hace en equipo, como fueron premiadas la Cruz Roja, Unicef, OIT, ACNUR, etc.
Y en esa línea, por ejemplo, propondría al ‘Hospital de Campaña de Santa Anna de Barcelona’ (que visitamos hace un par de semanas), que tiene por objetivo acoger, proteger, promover e integrar a los inmigrantes sin papeles; hospital impulsado y cofundado por la monja Viqui (María Victoria) Molins i Gomila (1936 – 2025), miembro de la compañía de santa Teresa de Jesús, crítica con la iglesia (defendía el matrimonio de los sacerdotes, la mayor presencia de la mujer, la proximidad con los necesitados, etc.) y era conocida como ‘la monja de la calle, la monja de El Raval’. Y seguro que hay muchos ejemplos como este.
Por todo ello, en definitiva: premiar a Trump sería un insulto a esas organizaciones, que, en lo sucesivo, deberían rechazar el posible futuro premio, así como devolverlo los premiados que están vivos y todas las organizaciones mencionadas