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En la actualidad, todas las sociedades están crispadas, y, miremos donde miremos, sólo vemos a émulos del cíclope Polifemo (Polyphêmos), el ‘de muchas palabras’, cuando lo que precisamos es justo lo contrario, ya que esa verborrea patológica solo produce ruido, un ruido ensordecedor. Volviendo con la cita de Inés Fernández de los Muros, que reproduje ayer, ‘necesitamos menos luz (cegadora) y más claridad’, y está claro que también necesitamos más sonidos armónicos, sinusoidales y agradables, y menos ruidos desagradables y molestos.
Pero esos sonidos han de tener una intensidad, tono, timbre y duración adecuados a nuestros oídos y cerebro (y, metafóricamente, a las necesidades de nuestra sociedad). La variedad entre esas características, finalmente, puede producir una armonía que nos suene agradablemente, o no, pues, por ejemplo, la monotonía o la excesiva duración, también puede acabar molestando.
Y llegado el momento, también pueden sernos necesarias algunas sesiones de musicoterapia, la ‘disciplina terapéutica que utiliza la música y sus elementos (sonido, ritmo, melodía, silencio y armonía) para promover, mantener y restaurar la salud física, emocional y mental, de las personas’, como la define la World Federation of Music Therapy.
En el Big-bang, la primigenia gran explosión, se debió producir una gran luz y un gran estruendo, que se ha ido propagando en el espacio / tiempo; pero, afortunadamente, no son perceptibles para los terrícolas.
Pero no nos faltan personas con capacidades y altavoces mediáticos, que repiten y multiplican sus propios ruidos, sus detritus, con el objeto de atontarnos, desorientarnos y aniquilarnos, como hizo el mítico coloso Polifemo, según explicó el poeta Publius Ovidius Naso (Ovidio, 43 a. C. – 17 d. C.) en sus ‘Metamórfosis’ (metamorphoseis, transformaciones)
En esa obra, la nereida (ninfa marina) Galatea se enamoró del pastor Acis; lo que provocó los celos del cíclope Polifemo (hijo de Poseidón). Polifemo (representado como un ogro barbudo con un solo ojo en la frente, colmillos de sable y las orejas de un sátiro), arrancó una gran roca de la ladera del monte Etna y la arrojó al pastor, matándolo. Galatea convirtió su sangre en aguas espumosas que brotaron bajo la roca.
Y no es difícil reconocer que la gran crispación actual, está causada por los ‘polifemos’ Donald Trump, Vladímir Putin, Xi Jinping, Steve Bannon, y su pléyade de discípulos corifeos que hacen que sus ecos se reproduzcan y multipliquen por doquier.
Y entre ese coro de transmisores interesados, podemos encontrar gran cantidad de los políticos ‘profesionales’, que, con el tiempo, han acabado olvidando sus ideales, para convertirse en parte del gran problema; igual que los partidos, que han acabado convirtiéndose en empresas de ocupación de amistades, conocidos y saludados.
Por todo ello, debemos valorar el dejar de apoyar a esos corifeos, y buscar su silencio.
En esa línea, la próxima jugada de Junts, con la consulta a sus afiliados (unos 6000) sobre la conveniencia de seguir apoyando a Pedro Sánchez, puede ser un primer paso para desatascar la actual situación, enrocada, en la que Pedro Sánchez vive confortablemente, sin cumplir nada de lo acordado (ahora vemos que la financiación singular de Catalunya no contemplará la ordinalidad, la exigencia fundamental, para materializar la justicia).
Pero tampoco debemos caer en la trampa que dice que ‘el silencio es oro’, debemos ser pacientes (que proviene del griego hupomone: ‘hupo’, bajo; y ‘meno’ permanecer; resistir) y buscar nuestro kairós, el momento adecuado y oportuno.
Y en este momento en el que estoy escribiendo este ‘rollo’, y estoy oyendo la retransmisión del derbi Real Madrid C. F. – F. C. Barcelona (y, de momento van fatal, 2-1), me parece que es un claro ejemplo, una buena metáfora, del actual momento, a nivel general; por lo que necesitamos aplicar, conscientemente, todas nuestras aptitudes, superando nuestras divisiones (que sólo nos restan posibilidades de éxito)