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Mohandas (Mahatma) Gandhi (1869 – 1948), autor de la frase que he tomado para encabezar este escrito, reflejó, exactamente, la reacción actual del gobierno de Pedro Sánchez, respecto al anuncio de ruptura planteado ayer por el president Carles Puigdemont, como intento explicar a continuación.
Como vimos ayer, el gobierno español, despreció el mencionado anuncio, como si oyeran llover, pues el ministro de la presidencia, justicia y relaciones con las cortes, Félix Bolaños respondió diciendo que continuarán con ‘el diálogo, la negociación y el esfuerzo’, y Pilar Alegría, portavoz del gobierno, dijo que ‘continuaremos gobernando hasta el 2027’. Bolaños añadió que ‘este congreso de los diputados ya nació complejo y fraccionado; habríamos preferido una composición diferente, pero es lo que los españoles votaron y responde a la pluralidad del estado’, relativizando la actual crisis. La citada portavoz, por su parte, añadió que ‘el proyecto de los presupuestos ya está avanzado para poder presentarlo, y en los próximos días convocaremos el consejo de política fiscal y financiera’.
Paralelamente, el gobierno español aprobó ayer la nueva ley de enjuiciamiento criminal, y Bolaños, lo explicó diciendo que ‘esa ley, que sustituye la ley del 1882, es del mismo año que se iniciaron las obras de construcción de la Sagrada Familia; las grandes obras arquitectónicas y legislativas, necesitan su tiempo’.
Como se ve, la actitud del gobierno de Pedro Sánchez no puede ser más cínica y prepotente; pues se creen poseedores y controladores hasta del tiempo, de los plazos; como nos ha demostrando, dilatando la aplicación de los acuerdos. Y eso es una muestra más, de su narcisismo y falta de responsabilidad y empatía.
¿Cómo puede ser que alguien, racionalmente, pueda justificar esa larguísima demora para la modificación de una ley?; y ¿cómo puede ser que todavía sigan vigentes leyes del siglo XIX, sin caer en la consideración de que la sociedad, desde ese momento, ha cambiado sustancialmente?
Esa posición, impropia de un estado moderno, demuestra la carencia de estadistas, de gobernantes con la precisa inteligencia política, ética y moral, que sólo se preocupan por su supervivencia y por los equilibrios aritméticos en el congreso; en definitiva, por personajes que tienen, como máxima preocupación, su propia permanencia en las altas cotas el poder, obviando las necesidades sociales.
Por eso, no es de extrañar que ayer ignorasen la importancia y trascendencia del anuncio de Carles Puigdemont, pensando que fue un brindis al sol, una calentura, que se le pasará a Junts, ante próximos retos, nuevos planteamientos de modificaciones legislativas e, incluso, ante la votación de los nuevos presupuestos.
Y claro, cuando vean la seriedad, rigurosidad y coherencia de Junts, pasarán a reírse, luego a atacarlos, y …, entonces, como dijo Gandhi, ese partido ya habrá ganado, pues dejará en evidencia, nuevamente, la inconsistencia del gobierno español.
Un gobierno que sigue demostrando que mantiene la represión, pues la fiscalía (que depende orgánicamente del gobierno), ayer recurrió la absolución del supremo y pidió a este organismo que condenase al conseller Lluís Puig, por el caso de las obras de Sixena, pidiendo que le aplicasen 2 años de inhabilitación a cargo público, por el delito de desobediencia.
Y claro, utilizando la represión como estrategia cotidiana, ¿cómo pueden pretender conseguir la armonización con Junts, y con los independentistas en general? ¿esta es la normalización de Pedro Sánchez y de su esbirro Salvador Illa? ¿esta es la estrategia de Sánchez para justificar el agotamiento de la legislatura?
Por su parte, la portavoz del govern de la Generalitat, Silvia Paneque, ha reconocido que ‘no es deseable no tener presupuestos durante una legislatura entera (…) y confiamos que la pueda agotar porque su gobierno es bueno para Catalunya (…)’
Pero ¿cómo sabemos si ese gobierno es bueno para Catalunya, si siguen ocultando las balanzas fiscales, y no publican la realización efectiva de las cuentas presupuestadas del 2024, ni son transparentes con los beneficios del aeropuerto y puerto de Barcelona, como señaló Puigdemont?
Y curiosamente, Paneque dijo, asimismo que ‘ni el president de la Generalitat ni el govern pueden, ni deben, actuar como mediadores, pues se han de centrar en avanzar en los retos que tenemos delante: presupuestos, una nueva financiación y políticas de vivienda’.
Pero ¿cómo pueden avanzar en estos temas, o en otros, obviando la postura de Junts?, a pesar de que tengan el apoyo parlamentario de los Comunes y de ERC, pues, en este caso, se limitarán a hacer políticas de partido (y de los partidos que actúan de muleta), no de país.
Parece evidente que Salvador Illa sólo actúa a petición de su jefe Sánchez y, en este caso, como Sánchez está en la primera fase de las señaladas por Gandhi, todavía no ve precisa ninguna acción ni intervención.
Y sabemos que las palancas de los diferentes poderes son muy amplias y variadas, como hemos podido saber esta mañana, pues, en una entrevista de Ricard Ustrell, de Catalunya Ràdio (la emisora pública de 3Cat), preguntando a la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, ¿si, tras la ruptura, miembros de su partido seguirían formando parte de los consejos de administración de empresas públicas por mantener unas poltronas? Y la política le ha contestado: ‘que no es por unas poltronas, sino para ejercer de control, que las poltronas se pueden referir a todos, que incluso él también está en una’. Ustrell ha contestado que ‘él no responde a una lógica política’, y Nogueras le ha contestado ‘si, si, lo es, (y, volviendo a referirse al gobierno ha continuado diciendo) ‘yo quiero controlar este gobierno que no está cumpliendo con Catalunya’.
Es evidente que los medios de comunicación públicos catalanes, ahora, están aplicando una política con perspectivas españolistas, pues es deplorable observar que no han dado la más mínima información respecto a la ‘Columna 27 de Octubre’, no han efectuado ninguna cobertura a una marcha tan simbólica y efectista, como esta, efectuada desde Saldes (Rosselló francés) hasta Barcelona y que ayer fueron recibidos en el Parlament, por su president Josep Rull. ¿y si eso no es una política manipuladora de la realidad, que venga Hermes, el dios griego de la información y de llevar los mensajes secretos (herméticos), y nos lo explique?
Por todo ello vemos que Pedro Sánchez y su acólito Salvador Illa, son meros personajes españolistas y españolizadores, no son personas ‘genuinas’ (auténticas; que van de frente y no por la espalda; abiertas de mente y sin prejuicios y estereotipos; generosas; etc.)
Para finalizar, me parece interesante resaltar un nuevo ejemplo que demuestra el poder (en este caso, empresarial, pero también general); en concreto, me refiero a la película ‘Dos forajidos: la redención tiene un precio’ (Rust), dirigida por Joel Souza, que, al margen de la propia película, morbósamente, ha sido muy esperada, ya que, en su rodaje se produjo un trágico accidente, pues Alec Baldwin, fortuitamente, mató a la directora de fotografía, la ucraniana Halyna Hutchins (1979 – 2021) al no haberse revisado el arma de fuego de utillaje, que intervenía en el rodaje.
Y si bien, al final de la película, se hace una significativa mención a Halyna, la verdad es que los poderes empresariales no consideraron la posibilidad de archivarla, y han preferido acabarla, pues ‘business is bussines’, los negocios son los negocios. Yo creo que, al margen del tema económico, su estreno es un buen homenaje a la directora fallecida (pues así podemos ver su excelente trabajo en esta película), pero me parece ilustrativo para mostrar que no deja de ser un buen ejemplo de que los poderes, todos los poderes, siempre prevalecen, y la ciudadanía, adocenada y, algunos morbosos, caemos en sus trampas.
Por todo ello, debemos ser muy cautos, y estar siempre vigilantes.