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Es sabido que los partidos políticos, en general, buscan imponer su propio relato, su narrativa, que, a veces, es independiente e incluso contraria a la ‘realidad’ manifiesta; y los sumisos medios de comunicación, actúan de correa de transmisión, para que el engaño surta el efecto deseado, como intento explicar a continuación.
Estos días estoy leyendo un ensayo escrito por Ilan Pappé, que me parece genial y muy recomendable, se titula ‘Deu mites sobre Israel’ (diez mitos sobre Israel), (primera edición, inglesa, del 2017; y primera en catalán, del 2024, Edicions Tigre de Paper).
Es importante señalar que, según se indica en la pestaña del libro:
‘(…) el autor, natural de Haifa (n. 1954) es profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Estudios Internacionales de la Universidad de Exeter, Inglaterra; director del Centro Europeo de Estudios sobre Palestina de la misma universidad; y codirector del Centro de Estudios Etnopolíticos también en esa misma facultad. Antes de abandonar Israel el 2008 por amenazas de muerte, era profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Haifa y director del Instituto Emil Touma de Estudios Palestinos de Haifa.
Y me parece relevante reproducir su currículo, para dejar constancia de que se trata de un profesor con una excelente formación académica y, por lo tanto, digno de tener en consideración.
El autor, en este breve ensayo de apenas 185 páginas, expone sus pensamientos de forma muy didáctica, sin obviar los temas más complejos, que agrupa en tres apartados: ‘las falacias del pasado’, ‘las falacias del presente’ y ‘mirando al futuro’. Y las falacias son: ‘Palestina era una tierra vacía’; ‘Los judíos eran un pueblo sin tierra’; ‘El sionismo es judaísmo’; ‘El sionismo no es colonialismo’; etc.
El autor inicia el prólogo con los dos siguientes párrafos:
‘La historia es el centro de todos los conflictos. Entender el pasado de manera real e imparcial ofrece la posibilidad de paz. Distorsionar o manipular la historia, en cambio, solo siembra el desastre. Tal como demuestra el conflicto entre Israel y Palestina, la desinformación histórica, incluso del pasado más reciente, puede llegar a causar un daño terrible. Esta tergiversación intencionada de la historia favorece la opresión y protege un régimen de colonización y ocupación. Así, entonces, no es sorprendente que las políticas de desinformación y distorsión continúen hasta hoy y tengan un papel tan importante en la perpetuación del conflicto, dejando pocas esperanzas para el futuro.
Las falacias construidas sobre el pasado y el presente de Israel y Palestina nos impiden entender los orígenes del conflicto. Al mismo tiempo, la manipulación constante de los hechos relevantes perjudica los intereses de todas las víctimas de la violencia y del derramamiento de sangre en curso. ¿Qué es preciso hacer?’.
Pues bien, salvando las grandes, enormes, distancias entre el mencionado conflicto, y el que tenemos los catalanes con el reino español, me parece que los citados pensamientos de Pappé, podemos extrapolarlos, ya que son independientes de las épocas, de las zonas geográficas y de sus respectivas culturas.
Y en el actual momento, como ejemplo, me parece destacable que ante el giro presentado el pasado 27 de octubre, en Perpiñán (Francia), por Carles Puigdemont, manifestando que rompían sus relaciones con el PSOE, (giro avalado, mediante votación telemática, por la mayoría de los militantes de Junts), al considerar que:
‘(…) Pedro Sánchez no tiene voluntad política para cumplir con los acuerdos pactados en su momento (…) la desconfianza es mutua (…) Sánchez no tendrá presupuestos ni capacidad para gobernar (…) pues ha menospreciado los avisos y señales que hemos mandado en estos 22 meses de trabajo y 19 encuentros en Suiza (…) a pesar de tener todas las palancas del poder, mientras Junts solo tiene 7 diputados y hay que ver todo lo que hemos conseguido (…) por lo que instó a los socialistas a que digan cómo van a gobernar, más allá de su capacidad para ocupar el gobierno (…) el PSOE solo se mueve por tacticismo del poder por el poder (…)’.
Pues bien, como he dicho, ante ese anuncio, Pedro Sánchez, Salvador Illa, y sus gobiernos, hicieron como si oyeran llover, y siguieron haciendo gala de su capacidad de diálogo, y del trabajo realizado y del que está en curso.
En la línea expuesta por Puigdemont, la portavoz de Junts en el congreso de los diputados, Miriam Nogueras, confirmó la nueva política de su partido, avisando a Pedro Sánchez que:
‘(…) no podrá gobernar, si bien, descartan la moción de censura (…) quién nos ha llevado a esta ruptura irreversible, es el gobierno español’ y, a tal fin, anunció el veto a unas 50 leyes de los socialistas y de su socio de gobierno, Sumar.
Y ante esta nueva tesitura, vimos la respuesta de Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el congreso, diciendo sus típicas bravuconadas:
‘Son muy pesados, pero algunos ya lo advertimos hade un año. Si no aportan, que se aparten. Lo que saben hacer es no hacer absolutamente nada, su espacio ideológico natural es el del PP y Vox, pues Junts es de derechas (…) esto va ahora de ver quién aguanta más. De si aguanta Feijóo las presiones para presentar una moción de censura o si aguanta Sánchez para convocar elecciones (…) yo apuesto a que será Feijóo el que dará el paso (…) cada vez que Junts haga lo que sabe hacer, que es no hacer absolutamente nada, las presiones a Feijóo irán in crescendo (…) Junts nos ha apretado durante seis años por negociar y mejorar la agenda legislativa con el PSOE con el famoso ‘a cambio de nada’, yo pido a mi partido orgullo y memoria para señalar y plantar cara a lo que está haciendo ahora Junts (…).
Y en esta situación, Pedro Sánchez, en la sesión de control en el congreso del pasado jueves, confirmó que fortalecerían las leyes contra la reincidencia delictiva, y aumentar la inversión en seguridad, comprometiéndose a culminar la proposición de ley de Junts para incrementar las penas a criminales habituales. E incluso en Brasil (en la cumbre sobre el clima, COP30), aprovechó todos los focos para alardear sobre su demostrada capacidad de diálogo.
Efectivamente, esa proposición para endurecer, legalmente, la solución conflictiva planteada por los delincuentes multi-reincidentes, la planteó en su momento Junts, y formó parte del conjunto de acuerdos pactados con el PSOE; pero es ahora, ‘al ver las orejas al lobo’, que Pedro Sánchez ha hecho un cierto acercamiento al tema, demostrando, una vez más, que se mueve por reacción, cuando se ve presionado. Y, en este caso, ha tomado ese tema, que comporta menos ‘traumas’ a su deseo centralizador, centrípeto, obviando otros temas, como la transferencia de la aplicación de la ley de extranjería.
Pero, realmente, Sánchez hace meros gestos, más o menos simbólicos, que finalmente quedan en nada, confirmando que, si no se cambia nada, si no se introducen modificaciones y el sistema se mantiene pétreamente, acabará implosionando, ya que la supervivencia siempre va de la mano de la adaptabilidad.
Pero el PSOE es un partido sistémico que, juntamente con el PP, tienen como objetivo el mantenimiento del régimen del 78; y por eso, hacen lo imposible por apuntalar la integridad de dicho régimen, como vimos el jueves pasado, que Salvador Illa (PSC/PSOE) votó en contra de negociar con el gobierno de Sánchez, el traspaso de la Seguridad Social y las políticas pasivas de ocupación, a Catalunya, y, para ello, votó junto con el PP y Vox. Es decir, con esos socios, votó en contra de instar al gobierno central para la creación de la Agencia de la Seguridad Social propia, con el fin de gestionar las pensiones y prestaciones de los catalanes, tanto para los autónomos como para los trabajadores del régimen general. Y después, Salvador Illa no se cansa de repetir su mantra de que trabaja para Catalunya y para todos los catalanes. Qué gran engaño.
Por todo ello, insisto que me parecen muy aconsejables los mencionados pensamientos del profesor Ilan Pappé, especialmente en cuanto hace referencia a la necesidad del conocimiento de nuestra historia, y la del colonizador país vecino y dominante.
Y me parece evidente que el trilero Pedro Sánchez, su acólito papagayo Salvador Illa, y el penoso Gabriel Rufián, deberían tener un mínimo de conocimientos históricos, de visión de estado y de empatía con Junts y con los independentistas catalanes, si es que quieren que la actual legislatura llegue a su fin en el 2027. En caso contrario, si siguen instalados en sus falacias, la legislatura colapsara, y serán ellos los únicos responsables, por más que quieran cargar la responsabilidad a Carles Puigdemont, y nos impongan, por tierra mar y aire la preponderancia de su relato sobre la ‘realidad’.