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Nobel de Medicina para Donald Trump

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Ayer, Donald Trump, editó en las redes sociales el siguiente comentario: ‘Ayer por la noche pasó una cosa muy triste en Hollywood. Rob Reiner, un director de cine y estrella de comedia que alguna vez tuvo mucho talento, pero que estaba atormentado y en crisis, murió junto a su esposa, Michele (…) la ira que provocó en otros por su enorme, obstinada e incurable aflicción con una enfermedad mentalmente paralizante conocida como el Síndrome de Trastorno por Trump’. Como vemos, con este mensaje, Trump se autocalifica, ya que proyecta su ira y su envidia y muestra su mundo autoreferencial, sin mostrar la más mínima deferencia, ni siquiera en momentos luctuosos. Me parece que esos mensajes pasarán a la historia, para demostrar su ‘nivelito’ personal.

Como es sabido, el DSM-5ª edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, publicada por la American Psychiatric Association, APA, es la principal autoridad de los diagnósticos psiquiátricos; y, claro, en él no figura el que se ha acabado de inventar Trump, es decir, el ‘Síndrome de Trastorno por Trump’ (STT), por lo que espero que en la próxima edición lo incluyan y, rápidamente, le otorguen el premio Nobel de Medicina.

Después dirán que los medios y las redes no educan; en unos días hemos aprendido ese STT y también, la PPA (la peste porcina africana)

Es vergonzoso que toleremos a personajes de ese pelaje, que se consideran por encima del bien y del mal.

Otro ejemplo lo tuvimos ayer, con la visita de Felipe VI a Hospitalet de Llobregat, una localidad próxima a Barcelona, actualmente con 292.161 habitantes (según IDESCAST), para ‘celebrar’ el centenario de Hospitalet como ciudad.

Con esa visita, quiso recordar que, precisamente, el 15 de diciembre de 1925, su bisabuelo, Alfonso XIII, concedió el titulo de ciudad, por haber alcanzado los 27.726 habitantes; hasta entonces, Hospitalet de Llobregat era considerado un pueblo, una ‘vila’.

Es sabido que los discursos del rey son confeccionados por el gobierno (con la excepción del discurso de Navidad), pues, constitucionalmente, la casa real no tiene la potestad de interferir en la actividad política (aunque, nunca olvidaremos su nefasto papel el 3 de octubre del 2017, alentando al ‘a por ellos’, que somos nosotros).  

En su discurso, ayer, Felipe VI recordó la emigración de diferentes zonas de España hacia Catalunya y, en concreto, por estar en Hospitalet, se refirió a esa localidad de acogida, para los inmigrantes llegados, buscando estabilidad, trabajo y oportunidades para sus hijos, pues ‘siempre hay una gran dignidad y valor en tratar de prosperar, de intentar alcanzar los sueños y dar a los tuyos un futuro mejor (…) y para Hospitalet, subrayó, que ha sido un potencial extraordinario, que exige grandes dosis de diálogo, pues los apriorismos o los sectarismos no son buenos, y las soluciones simples no acostumbran a ser duraderas ni solidarias’.

En la actualidad, Hospitalet de Llobregat, por el número de habitantes, es la segunda ciudad de Catalunya, delante de Girona, Lleida y Tarragona.

Efectivamente, todos los emigrantes deben ser bien acogidos, ya que los inmigrantes son una riqueza, pero, sobre todo, por el más puro humanismo.

Ahora bien, los inmigrantes, al llegar a una nueva localidad, deberían hacer los máximos esfuerzos para conocer la historia, cultura costumbre y la lengua, ya que así es más fácil asimilarse. Pero, según ‘la encuesta de usos lingüísticos de la población en 2023’ en Hospitalet de Llobregat, el catalán es la lengua habitual, únicamente, en el 10% de la población (en el 2018, era el 12%), así que es claro el retroceso. En cambio, el castellano es la lengua habitual del 73% en esa ciudad.

Según Vicent Partal, en su editorial de Vilaweb, del pasado 8 de diciembre):

‘A pesar de que la bajada del catalán es generalizada, el de Hospitalet de Llobregat es un caso singular entre las grandes ciudades del país, con una estructura de la población diferenciada. La ciudad tiene un grupo muy numeroso de nacidos fuera de la Unión Europea, un 35% de los habitantes. Si bien mantiene todavía la influencia de las primeras oleadas de la inmigración española (…) en este contexto, es preciso añadir unas políticas de integración fallidas en todas las oleadas migratorias, un modelo de inmersión lingüística que no se ha aplicado y la incapacidad de haber hecho del catalán una lengua útil para el día a día del municipio’.

Pues bien, es denigrante que nunca, y nunca es nunca, desde el gobierno central se mencione el problema de la lengua catalana, y eso confirma que no les interesa en absoluto. El dictador Francisco Franco utilizó la emigración para diluir las culturas catalana y euskera. Y seguimos igual, o peor.

Es evidente que el rey, ayer, en su discurso españolizante, no tuvo el más mínimo interés para perseverar la identidad cultural e histórica de Hospitalet de Ll; y los medios de comunicación, han dado más relevancia a la corbata verde del vasallo Salvador Illa, recordando que el verde es el color monárquico, ya que el acrónimo V.E.R.D.E., significa ‘viva el rey de España’ (una burda copia del ‘Viva Verdi’ (Vittorio Emanuele Re d’Italia), con el que hacían un doble homenaje, al compositor Giuseppe Verdi (1813 – 1901), músico de la libertad; y al rey, símbolo del ‘Risorgimento’, unificación italiana (1859 – 1870).

Por todo lo expuesto, y volviendo al trastorno inventado por Trump, ahora deberíamos hacer lo posible para que reconozcan el síndrome SOSCat, pues, desde hace más de tres siglos tenemos un estado que nos va a la contra, que nos reprime política, social y culturalmente; ya que nos imponen su trastorno del colonizador estado español represor, es decir, el TDCEER.

Pero, claro, todos tranquilos, el monaguillo represor Salvador Illa llevó su corbata verde, como muestra de sumisión, para que la situación continúe, por los siglos de los siglos, pues nos seguirán aplicando la ‘enfermedad mentalmente paralizante’ descrita por el futuro Nobel de Medicina Trump. 

En definitiva, la situación es tan denigrante, que no deberíamos despistarnos más, y deberíamos esforzarnos para trabajar por la independencia; y, para ello, la principal vacuna es la de potenciar nuestra lengua, el catalán.