- Destaca especialista el impacto de los propósitos en la salud mental y emocional, así como las consecuencias de no cumplirlos.
- Se busca orientar a la población para transformar los propósitos en hábitos realistas y sostenibles.

Con el inicio de un nuevo año, es común que las personas se planteen propósitos como bajar de peso, hacer ejercicio, dejar de fumar, ahorrar, pagar deudas, viajar o emprender un negocio; sin embargo, en muchos casos, estas metas se abandonan pocas semanas después de haber iniciado.
Al respecto, la psicóloga clínica Anayelly Fuerte Piñón, adscrita al Hospital General de Zona (HGZ) No. 76 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el Estado de México Oriente, explicó que este fenómeno se debe, en gran medida, a que el cierre de año suele percibirse como un final simbólico, mientras que el inicio del siguiente se idealiza como un punto de partida “mágico” para el cambio.
Señaló que los propósitos de Año Nuevo representan una oportunidad para dejar atrás hábitos que no generan bienestar y dar paso a nuevas conductas que requieren esfuerzo, constancia y disciplina. “Los propósitos tienen un impacto real en la salud mental y emocional; cuando no se cumplen, se puede reincidir en estados de frustración”, subrayó.
Indicó que uno de los principales motivos de abandono es plantear metas poco realistas, sin considerar el tiempo, la constancia y el compromiso que implican. “Muchas personas esperan resultados inmediatos y, al no obtenerlos, renuncian al propósito”, puntualizó.
La disciplina, dijo, es un elemento clave, ya que implica un proceso de autoconocimiento para identificar aquello que se desea modificar y establecer cambios acordes a la individualidad de cada persona.
La especialista del IMSS emitió las siguientes recomendaciones para convertir los propósitos de Año Nuevo en hábitos duraderos:
- Definir objetivos claros y realizables.
- Identificar las dificultades que han impedido cumplirlos en el pasado.
- Dividir la meta en etapas, de lo más sencillo a lo más complejo.
- Trabajar de manera constante y asumir los retrocesos como parte del proceso.
- Evitar el autocastigo y reforzar los logros, por pequeños que sean.
- Buscar apoyo profesional cuando se considere necesario.