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Es evidente que Donald Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping se reparten el dominio y control de la agenda político – social – económica y mediática, en sus respectivos ámbitos de influencia; ahora bien, Donald Trump va acelerado, ya que debe satisfacer todos sus deseos en los tres años que le quedan de gobierno, pues desconfía de sus sucesores, por más que sean discípulos suyos. Por eso, Trump por su megalomanía, su delirio de grandeza, al mirarse al espejo, solo ve América (después de ver su propio beneficio, claro).
Desde su inicio, los ‘United States of America’ se apropiaron de la denominación de América; y, en esa línea, Trump cambió el nombre del Golfo de México, por el de Golfo de América y, a este paso, el Planeta Tierra será el Planeta América, y la Galaxia Vía Láctea será la Galaxia América, e igual le pasará al Universo.
Y, con esa visión, el término ‘universo’ que significa ‘uno y todo lo que le rodea’ se concretará, pues ese uno serán los EUA.
Es evidente que el término ‘multiverso’ (*), que significa ‘muchos y todo lo que le rodea’, únicamente tiene un sentido ideológico, ya que, semánticamente, sigue siendo lo mismo que ‘uno y todo lo que le rodea’.
(*) científicamente se considera que ese término es filosófico, y no una hipótesis científica, ya que no puede ser refutada empíricamente.
Ahora bien, se entiende que el multiverso es el conjunto hipotético de todos los universos, en sus diferentes aspectos: espacio, tiempo, materia, energía, información, leyes y constantes. Así, teóricamente, el multiverso incluye universos paralelos, universos alternativos, universos múltiples, universos planos, etc.
Pero, con la visión trumpista, todo eso son falacias, ya que solo vale su MAGA (make America great again)
Tras la captura y secuestro de Nicolás Maduro, que ocupó todas las portadas y tertulias, inmediatamente, otro ejemplo del mencionado control de las agendas, lo tenemos con el anuncio de la amenaza de Trump sobre la anexión – apropiación de Groenlandia (Kalaallit Nunaat, en groenlandés) y, paradójicamente, en danés se denomina Gronland (tierra verde).
Los políticos europeos ya pueden hablar del derecho y de la justicia internacional, eso sí, con la boca pequeña, para no molestar más al emperador Trump, el Darth Vader (de la Guerra de las Galaxias, de George Lucas). Y ahora se conjuran en la defensa de Groenlandia, pero no tienen vergüenza ni memoria, ya que, en los primeros años de la invasión rusa de Ucrania, todos esos personajes defendían la integridad territorial de ese país y, ahora, esos mismos, aceptan que deberá perder parte de su país. Y ese cambio es por temor a ser más perjudicados económicamente (pues, en realidad, ese es el verdadero interés de ese club de mercaderes, que velan por las cuentas de resultados de sus respectivos estados y empresas)
Y, como escribí ayer y anteayer, el interés de Trump también es estrictamente económico, ya que es el máximo caudillo del capitalismo salvaje, y no lo disimuló respecto a Venezuela (por su petróleo, principalmente) y con relación a Groenlandia (por su riqueza en minerales (tierras raras, gas, petróleo, etc.) Y todas las otras argumentaciones políticas geoestratégicas, son simples escusas.
Los EUA ya tienen en Groenlandia la base aérea militar de Thule (Pituffik), con una red de radares y unas importantes dotaciones de defensa. Esa base sufrió un accidente el 22 de enero de 1968, pues un B-52 se estrelló a diez kilómetros de esa base, y perdió varias bombas nucleares que, junto con los restos del avión, quedaron desperdigados por la zona de Qaanaaq, la única población en la zona septentrional.
Antiguamente, la denominación de esa población era Thule o New Thule. Y, atendiendo a esta denominación, a continuación, me tomo la libertad de hacer una gran elucubración.
Thule era un antiguo continente mitológico; un reino ficticio; pero, asimismo, es el nombre de la Isla de Thule, en el archipiélago de las Islas Sandwich del Sur; el nombre del asteroide 279. Y, también, de la Sociedad Thule, un grupo ocultista y racista alemán que patrocinó al partido obrero alemán (DAP) que, años después, Adolf Hitler, transformó en el partido nacionalsocialista alemán de los trabajadores (NSDAP); y del Seminario Thule, grupo ocultista neopagano völkisch alemán y célula alemana del francés GRECE (groupement de recherche et d’études pour la civilisation européenne); el logotipo de ese seminario alemán es la combinación de la runa (símbolo ancestral del alfabeto vikingo) Tyr y la runa Sig (esta última adoptada en su momento por la SS) como símbolo junto al sol negro (símbolo de la rueda solar (sonnenrad) que tiene variaciones con la esvástica, con raíces en la cruz celta).
Pero, en esta elucubración, y rizando el rizo, quiero resaltar que el cómic más importante de mi infancia fue ‘El Capitán Trueno’, creado en 1956 por el guionista catalán Víctor Mora i Pujades (1931 – 2016) y el dibujante valenciano Miquel Ambrosio Zaragoza (conocido como Ambrós; 1913 – 1992).
El protagonista era el Capitán Trueno, nacido en 1162 en Catalunya Nord, que, movido por su carácter aventurero, cedió sus derechos a su hermano menor. Y así, tras ser nombrado caballero, y llevando el escudo de armas de la Corona de Aragón, recorrió el mundo, para imponer justicia, en los tiempos de la Tercera Cruzada (1189 – 1192), ya que el primer episodio se inicia cuando Ricardo Corazón de León (Ricardo I de Inglaterra, 1157 – 1199) estaba combatiendo en Tierra Santa. Los amigos inseparables de El Capitán Trueno eran Goliath, Crispín y su novia, la reina Sigrid de Thule.
Sigrid (‘victoria, la que conduce a la victoria’, en lengua escandinava) de Thule (*) era una princesa vikinga, hija del rey Thorwald de Thule, del que heredó el trono de un país (Thule) democrático y parlamentario, presentado como antimodelo del estado franquista español.
(*) los godos llamaban Tiel o Tiule, las tierras remotas.
El origen de este lugar mítico tiene las raíces en la descripción que el explorador y geógrafo griego Píteas (380 a.C. – 310 a.C.) Ptolomeo la situó en las actuales Islas Shetland, y posteriormente, otros geógrafos la identificaron con Islandia.
Y me parece ‘curioso’ que Thule, una tierra mítica europea, un territorio inalcanzable, frío e inhóspito; precisamente, ahora, sea la base aérea de los EUA en Groenlandia.
Igualmente, en otro orden de ideas, en otro universo paralelo dentro del hipotético pluriverso, también me parece curioso ver las referencias nazis con la mítica Thule y sus connotaciones nazis (como hicieron con la esvástica, para afirmar la ascendencia aria proveniente de la India; adoptada de la cultura védica, de los hindús y budistas y, al mismo tiempo, ser un carácter de la escritura china).
Y es sabido cómo acabó la prepotencia y soberbia nazi, con sus grandes y rápidas conquistas; y su derrota, en aquel momento, fue gracias a la ayuda de los EUA y de la URSS.
Y los europeos no hemos aprendido nada, y los políticos que ocupan los diferentes cargos de la UE, no son más que las segundas o terceras espadas de los respectivos partidos políticos, que ya no tienen futuro en su país; y toda la trama burocrática, atraída por sus excelentes retribuciones y prebendas, lo que buscan es la permanencia, la continuidad del más de lo mismo; e, históricamente, se han acomodado a vivir bajo la protección del hermano mayor estadounidense que, obviamente, no la ha hecho ‘gratia et amore’, pues siempre se la ha cobrado, de un modo u otro.
Pero esta situación ya se ha acabado, pues ese hermano mayor, ese Anakin Skywalker, por su arrogancia y sus inseguridades emocionales, tentado por el lado oscuro, ha resultado ser el Darth Vader (siguiendo con la citada Guerra de las Galaxias)
Y para finalizar esta sarta de elucubraciones, sería infantil seguir confiando con la llegada de un Capitán Trueno, con Sigrid, Goliath y Crispín, para que nos solucionen los problemas.
Esta mañana, en la tertulia de RAC1, un participante ha comentado que a la UE no le hace falta un ejército para oponerse a los EUA ni a Rusia; con la decisión de dejar de reconocer el dólar como moneda internacional, e imponiendo el euro en su lugar, la economía de los EUA sufriría un gran revés, y su economía quedaría muy tocada. No sé si ese planteamiento sería factible, pero, de serlo, y si tuviéramos verdaderos estadistas en los 27 estados miembros, y en los representantes en la UE, me parecería una vía excelente, para dejar de depender de un socio tan poco fiable como es Trump, que el pasado 9 de diciembre, en una entrevista a El Político, definió a Europa como ‘un grupo de naciones en decadencia lideradas por personas débiles que quiere ser demasiado políticamente correctos’.
No podemos confiar en un socio que no reconozca los tribunales (como el tribunal penal internacional, no reconocido por los EUA, ni por China, ni Rusia, ni India, ni Israel, etc.) ni respeten las instituciones internacionales (como la ONU, abusando de su derecho de veto).
Y asimismo, esos tribunales e instituciones, sin poder efectivo, tampoco sirven para nada.
Por eso la situación es tan compleja.
Y en ese mismo atzucac (callejón sin salida) nos encontramos los independentistas catalanes; en una situación dominada por un estado represor, conquistador, que en 1714 nos arrebató todos los derechos y privilegios, y que sigue manteniéndonos ese estatus quo colonial.
Pedro Sánchez dijo ayer, en una rueda de prensa en París, que los groenlandeses serán lo que Dinamarca y los propios groenlandeses determinen, y que las riquezas de Groenlandia son de los groenlandeses.
Qué fácil es lucir palmito ante los problemas lejanos y no atender ni solucionar los propios; pues ‘siempre es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio’ (Mt 7:5-6)
Por todo lo expuesto, deberíamos ser adultos (ahora sería una broma de mal gusto, decir ‘maduros’) y dejar la infantil candidez ilusa. En ese punto, un meme que circuló hace un par de días, decía: ‘Queridos Reyes Magos, este año leed bien, quiero dólares en la cartera, no dolores en la cadera. Que hace un año os equivocasteis’.
Y todos sabemos lo que podemos y tenemos que hacer, sin necesidad de pedirlo a ningún rey mago, y mucho menos a uno represor y abusador.
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