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Cosas que sólo sabes cuando estás muerto

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Ayer vimos la obra de teatro de la que he tomado el título para este escrito, pues me parece muy sugestivo y se presta a efectuar múltiples divagaciones, como hago a continuación.

Dicha obra de teatro, dirigida por Anna Güell, e interpretada por Àngels Sánchez, describe la vida de la reportera Irene Polo i Roig (1909 – 1942), la más importante de la Segunda República en Barcelona; una mujer independiente, periodista vocacional en un mundo de hombres, feminista, lesbiana, valiente y decidida; lo que hoy diríamos una ‘mujer empoderada’. Polo describió a los ciudadanos de la calle, entrevistó a una castañera, a los mineros en huelga, a los sindicatos, etc.; pero, dado el sistema patriarcal, y la guerra incivil española, acabó suicidándose en el exilio americano, con solo 33 años de edad.

La obra empieza reconociendo que Irene Polo es una auténtica desconocida en la Barcelona actual, y es verdad. Las mujeres difícilmente pasan a la historia; pueden pasar décadas, cambios políticos, etc., pero hay cosas que no cambian.

Previamente, había leído el ensayo ‘Irene Polo, una intrusa en la prensa: periodismo y república (1927 – 1931), editado por Francesc Salgado de Dios, editorial Renacimiento, 2025, autor del interesante prólogo, de febrero del 2024; con una compilación de grtan cantidad de los artículos de la autora. Obra que me parece de gran interés.

Y este ejemplo de Irene Polo, me parece interesante para recordarnos nuestra efímera existencia. Efímero, etimológicamente, deriva del griego ‘ephemeros’, que significa un día, algo pasajero.

Somos pasajeros de un mundo que, en gran medida, nos es ajeno, y en el que difícilmente podemos influir, por más que personajes como Donald Trump o el emperador romano Nerón (Nero Claudius Caesar Augustus Germanicus, 37 – 68), que cité en mi escrito de ayer, se pongan títulos y retítulos para realzar su magnificencia, y por más que, en su realidad, se consideren determinantes. Pero, en la realidad contemplada de forma transgeneracional, no dejarán de ser meros pasajeros en la evolución de un gran sistema con una línea predeterminada (ya sea por las teorías de Oswald Arnold Gottfried Spengler (1880 – 1936) o de Arnold Joseph Toynbee (1889 – 1975), que cité en mi escrito de ayer), pues, todos acabaremos siendo pasto del olvido, y unos pocos, únicamente, serán recordados por cuatro líneas en una simple enciclopedia, una mera referencia negativa, si nos referimos a Trump o a Nerón.

Pero es evidente que todos nosotros tenemos responsabilidad de nuestro pasaje, no podemos considerarnos meros polizones sin poder de decisión; tenemos nuestra propia voluntad, como todo ser humano; y, si nos consideramos ciudadanos, hemos de tener un interés y responsabilidad social.

Y ese interés debemos protegerlo, preservarlo y potenciarlo, si realmente queremos considerarnos ciudadanos, pasajeros de pleno derecho, no meros polizones de un viaje que no hemos pagado, ni del que somos merecedores. Pero somos ciudadanos que pagamos los impuestos y, por lo tanto, tenemos nuestros derechos.

Y nuestra voluntad e interés debemos hacerlos prevalecer, por más ejemplos negativos y desmotivadores que nos envuelvan, como reflejó muy bien, un mensaje en X, de Nydia del Rey (@nyconene.bsky.social), ante las nuevas amenazas de Trump sobre la aplicación de nuevos aranceles a los países que apoyen Groenlandia: ‘No pasa nada, porque la UE ya ha mostrado su preocupación. Por eso, organizará una reunión para elaborar un plan de preocupación mostrando sus preocupaciones por las preocupaciones de esta preocupación’

Trump, en su impulsividad, desconoce que no puede aplicar aranceles específicos a países miembros de la UE; pues el mercado común actúa en bloque, a la hora de negociar aranceles.

En mi escrito de ayer señalé la conveniencia de un nuevo impeachment, pero, si la población de los EUA está satisfecha con el gobierno de Trump, y prefieren seguir su estela, los europeos deberíamos mostrar nuestro carácter, nuestro perfil histórico, y desacatar las leyes trumpistas, pues no es de recibo asumir aranceles sin aplicar contramedidas. 

Y, en este momento, deberíamos ser capaces de romper las reglas de juego impuestas, por ejemplo, abandonando el patrón del dólar en los intercambios comerciales internacionales. Podríamos imponer el euro para todas nuestras transacciones, y eso ya sería un gran toque de aviso.

Otro ejemplo, sería poner en valor las bases americanas en el continente europeo, incluso, cerrándolas, si es preciso.

Y, finalmente, otro ejemplo podría ser finalizar el comercio con los EUA, a pesar de que la relación bilateral de comercio e inversión UE – EUA sea la relación económica más integrada del mundo. En 2024, el comercio transatlántico de bienes y servicios superó los 1,68 billones de euros. La UE y los EUA son, respectivamente, los principales socios comerciales del otro, y representan el 30% del comercio mundial y el 43% del PIB mundial.

Con relación al flujo de bienes:

Las importaciones en la UE, procedentes de los EUA, en el 2024, fueron de 334.000 millones de €; y las exportaciones de la UE a los EUA ascendieron a 532.300 millones de €. 

Los EUA son el principal cliente de las exportaciones de la UE (20,6%) después el RU (13,2%, China (8,3%), Suiza (7,5%), etc.; y los principales bienes que exporta la UE son medicamentos y productos farmacéuticos, vehículos, maquinaria y equipos industriales.

Y las importaciones europeas provienen, principalmente de China (21,3%), los EUA (13,7%), RU (6,8%), etc. Y los principales bienes importados son: productos petrolíferos y materiales relacionados, medicamentos y productos farmacéuticos, generadores y equipos de generación de electricidad.

Y en cuanto al flujo de servicios:

En el 2024, su comercio entre la UE y los EUA alcanzó un valor aproximado de 817.000 millones de euros. 

Las exportaciones de la UE a los EUA fueron de 334.500 millones de euros, siendo los principales servicios: científicos, profesionales y técnicos; telecomunicaciones, informática e información y transporte.

Mientras que los principales servicios que importa la UE de los EUA, son debidos a importes por el uso de la propiedad intelectual; servicios profesionales, científicos y técnicos; servicios de telecomunicaciones, informática e información.

Y el excedente comercial de la UE con los EUA, en 2024, fue de 50 millones de euros; y ese fue el motivo de los aranceles impuestos por Trump.

(fuente: Consilium Comercio UE-EEUU: datos y cifras (https://share.google/dNKV6oisSnKfoL7N))

Es evidente que en el intercambio UE – EUA, el interés es mutuo; por lo que no podemos asumir las decisiones de Trump, sin más.

Y todo eso es consecuencia del fenómeno de la globalización (económica, comercial, tecnológica … y, también, cultural y social) que nos impusieron bajo la pretensiosa idea de la ‘aldea global’ (término acuñado por Herbert Marshall McLuhan (1911 – 1980), en su obra publicada en 1967: ‘The medium is the message’ El medio es el mensaje).

Y esa idea, asumida, sumisamente, por todos los mediocres, políticos, empresariales, universitarios, etc., para unificar mercados y procesos productivos, no contempló, en absoluto, los grandes riesgos geoestratégicos, que supone la dependencia de pocos centros productivos, y … de decisión. Pero, esos políticos, empresarios, mediocres, tuvieron y gozaron de su momento de gloria, y ahora, nadie les pide explicaciones ni responsabilidades, cuando deberían ser condenados por ello. 

Y, llegado al momento actual, hemos podido constatar los enormes costes y peligros de esas dependencias. 

Una aldea comporta una relación de vecindad, de comunicación, de fraternidad, y, en definitiva, de empatía.; pero, en contraposición, la aldea global se basa en vínculos económicos y políticos; y eso, es evidente, que no puede funcionar.

Por todo eso, la UE debería replantear su proceder y su clientelismo (importador y exportador) con los EUA; y, por más sacrificios y problemas que comporte eliminar de la ecuación a los EUA, a medio y largo plazo, sería un buen ejercicio que las empresas busquen mercados alternativos, diversificados, pues es evidente que depender de los EUA o de China, comporta un gran riesgo, como estamos viendo ahora con Trump.

El propio McLuhan, en una entrevista con Gerald Stearn, expresó que nunca había pensado que la ’vecindad global’ comportase uniformidad y tranquilidad, ya que era consciente de justo lo contrario, que provocaría conflictos y desacuerdos. Y por eso, McLuhan con los años, empezó a utilizar la expresión ‘teatro global’, para expresar el cambio social experimentado.

Por todo ello, y siendo conscientes de ese gran teatro, debemos constatar nuestra propia efímera existencia, como la que recordaba la mencionada Irene Polo, en la obra que vi ayer; pero, aún así, esa mujer no dejó de pelear por conquistar su lugar que, por derecho le correspondía; y, nosotros, y la UE, deberíamos ser lo suficientemente valientes, como para dejar de limitarnos a efectuar comunicados de preocupación, y, pasar a ocuparnos, de verdad, del conflicto; y ocuparnos de solucionarlo a corto y medio plazo. Ocultar la cabeza bajo el ala, como hasta ahora, ya hemos constatado que nos ha llevado a una situación de dependencia pelibrosa.

E, igualmente, los independentistas catalanes deberíamos abandonar la aldea global española, causante de todos nuestros conflictos y privaciones; para volver a nuestra aldea catalana, a pesar de los costes económicos que inicialmente pueda comportar. Costes que quedarán amplia y suficiente recompensados por la libertad de ser independientes.