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En primer lugar, me parece de justicia señalar el éxito de la convocatoria de la ANC/CR, que los organizadores cifran en 30.000 asistentes, con el lema ‘Prou!, única via: independència!’, (basta, única vía, independencia), y dadas las circunstancias, me parece que ha sido una manifestación más que importante. En segundo lugar, un comentario sobre las elecciones autonómicas de Aragón, que se realizarán mañana.
Respecto a la manifestación, poco que comentar, el éxito relativo habla por sí solo, pues, ante una situación proclive a favorecer la contramanifestación de esta tarde, el poder de concentración ha sido notable. Veremos la asistencia de la manifestación de esta tarde, que deseo que sea un éxito, aunque sea unionista-españolista, pues, en parte, todo suma (o debería sumar)
Ahora bien, es preciso señalar que, esta mañana, al coger el Metro para ir a la manifestación, hemos visto que la frecuencia de los trenes era muy superior a la de otros sábados, por lo que estaba a tope, y los que nos rodeaban no iban a la manifestación, mayoritariamente iban a las fiestas del año nuevo chino, que se celebraba justo al lado, en el Arc del Triomf. Asimismo, después, en el restaurante, hemos oído que las mesas de al lado hablaban de la dificultad de circular y de venir en Metro, y se preguntaban por el motivo, pues unos ni sabían que había esa manifestación.
En esa línea, ayer, en el programa Més Nit, de TV3, entrevistaron al portavoz de ‘Revolta pagesa’, y comentó lo mismo, que la gente, al ver pasar a los tractores, les aplaudían, pero que en las actividades que hicieron delante de la conselleria de Agricultura, apenas había público, y se quejaba de que los barceloneses, en general, somos ajenos a los problemas de la agricultura y la ganadería.
Y, como he dicho, así nos va. Nos movilizamos cuando nos afecta directa y personalmente, o cuando la ola mediática nos arrastra acríticamente.
Respecto a las elecciones autonómicas aragonesas de mañana, domingo 8, pensando mal, podría decirse que cuanto ‘peor les vaya, mejor’, pues su anticatalanismo es manifiesto, especialmente con sus declaraciones en contra de la mejoría de la financiación catalana.
Pero está claro, como decía Hannah Arendt (1906 – 1975), que ‘cuanto peor, peor’.
Asimismo, sería un gran error generalizar las posiciones anticatalanas de los ‘líderes’ del PP y Vox; pero hasta los del CHA, Podemos, etc., también son clónicos en ese sentido; y, así, veremos que los votantes, acríticamente, apoyaran esas tesis, minorizando, olvidando y rechazando, las posiciones de convivencia con Catalunya y el reconocimiento de una historia, que fue, temporalmente, común, Regne d’Aragó (Reino de Aragón), de 1035 al 1707.
Por todo ello, en este momento, me parece justo recordar al maño José Antonio Labordeta (1935 – 2010), escritor, cantante, político y, en definitiva, una persona justa (ética y moral). Un diputado que, en marzo del 2003, tuvo el coraje de ‘enviar a la mierda’ a toda la bancada del PP.
En 1984, Labordeta escribió la siguiente canción ‘Somos’:
‘Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.
Hemos
perdido compañeros,
paisajes y esperanzas,
en nuestro caminar.
Vamos,
sintiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar.
Tiempos
futuros y anhelados
de manos contra manos
izando la igualdad.
(…)
Hemos
perdido en nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.
Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas
para poder andar.
Tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.
(…)
Viejos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.
Somos
como esos viejos árboles.
(canción ‘Somos’, 1984)
Pero la canción más popular, fue el genial ‘Canto a La Libertad’, compuesto en 1975, que debería seguir siendo un gran referente transversal.
‘Habrá un día en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.
Hermano, aquí, mi mano
será tuya, mi frente
y tu gesto de siempre
caerá sin levantar
huracanes de miedo
ante la libertad.
Haremos el camino
en un mismo trazado
uniendo nuestros hombros
para así levantar
aquellos que cayeron
gritando libertad.
Habrá un día en que todos
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga libertad.
Pero, por desgracia, las voces éticas y morales como las de Labordeta, actualmente solo son recordadas por viejos carcamales, entre los que me cuento. La juventud ya no sabe nada de su existencia ni de su obra.
La vida es muy frágil y fugaz. Tenemos ejemplos a diario, y no les damos ningún valor.
El pasado día 4, entre nuestro pequeño colectivo de Meridiana Resisteix, faltó un asistente habitual, Q., un asiduo lector en la jornada literaria de los miércoles. Faltó, y su ausencia fue por haber tenido un accidente en moto, viniendo a la manifestación. Y todo siguió, pues, en aquel momento, no sabíamos nada. Pero la importante paradoja es resaltar que mientras nosotros continuábamos con nuestra rutina, el compañero estaba en observación hospitalaria y podría haber sido mucho peor.
Pero, ni así aprenderemos y nos concienciaremos de nuestra fragilidad física, y ya no digamos de la supuestamente intelectual.
En definitiva, que mientras nos acorazamos, cómodamente, en nuestros sofás, creyéndonos mejores, ajenos a todos los conflictos, y olvidándonos de referentes como Labordeta, la vida continúa, siguiendo las leyes de la entropía, del desorden, de la aleatoriedad.
Y así, mañana por la noche veremos que en Aragón habrán ganado los partidos de extrema derecha y derecha extrema, que acelerarán la entropía. Pero, no pasará nada, y seguiremos en el sofá de casa, mirando las series que nos mande el algoritmo que nos tienen preparados los grandes empresarios de los medios y, por extensión, los amos del mundo en general.