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Odio a los catalanes en España

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Ayer (9 de febrero) leí un interesante artículo de Abel Degà, titulado ‘Los catalanes y los menores no acompañados, los colectivos más odiados en España (…) Carles Puigdemont se sitúa en el top 10 de famosos que concentran más odio’ (elnacional.cat), y, en este escrito, efectúo mis elucubraciones al respecto, tras recurrir a la fuente del estudio de 40dB para Acción contra el odio, como explico.

Degà comentó:

‘La catalanofobia existe, y así lo acredita un estudio de 40dB llevado a término por Acción contra el Odio. El laboratorio demoscópico ha concluido que los catalanes somos -solo superados por los menores extranjeros no acompañados- el colectivo más odiado en España por razones de origen, etnia y nacionalidad. La encuesta, realizada en el estado a 1500 personas de más de 12 años el pasado mes de enero, concluye que la polarización identitaria alimenta el odio hacia algunos colectivos analizados, los que despiertan más odio son los vinculados a la política, la llamada guerra de los sexos y el deporte. El estudio también acredita que la mitad de los ciudadanos españoles (el 49,5%) declara sentir odio hacia algún colectivo.

Concretamente, en el bloque de odio por razones de origen, etnia o nacionalidad, el 3% de los encuestados declara sentir animadversión hacia los menores extranjeros no acompañados. Después de estos jóvenes inmigrantes desamparados, se sitúan los catalanes (1,9%). A continuación, se sitúan los gitanos (1,7%), los inmigrantes (1,3%), los vascos (0,8%), los madrileños (0,7%), las personas de piel negra (0,6%) y los turistas (0,5%). La encuesta también pregunta por el odio que provocan personas españolas en el mismo estado español, y el porcentaje es del 0,2%.

(…)

En otro bloque sobre el odio que se siente en España hacia colectivos y personas famosas, el estudio distingue entre encuestados mayores de edad y menores. Este último colectivo forma esta lista, por orden de más a menos: Vladímir Putin (22,4%), machistas (20,7%), Francisco Franco (16,5%), Donald Trump (13,6%), fondos buitres (11,1%), Carles Puigdemont (10,1%), Santiago Abascal (9,3%), Pedro Sánchez (8,8%), Isabel Díaz Ayuso (8,7%) y Benjamín Netanyahu (8,3%).

En el caso de los menores de edad, el orden es el siguiente: Vladímir Putin (16,8%), machistas (14,8%), Francisco Franco (14,1%), Pedro Sánchez (11,8%), Donald Trump (11,7%), fondos buitres (10.5%), Carles Puigdemont (10,1%), Pablo Iglesias (9,3%), Irene Montero (8,1%) y Santiago Abascal (7,9%). 

El estudio señala que la gente de derechas que odia a la izquierda concentra su animadversión en figuras como Pedro Sánchez (69,2%), Pablo Iglesias (58,5%) o Carles Puigdemont (52,5%). Este tipo de odio presenta una incidencia más elevada entre las mujeres, adultos e individuos con niveles educativos medios o bajos. 

Curiosamente, a pesar de la catalanofobia que acredita este estudio, el Real Madrid (5,5%) genera más odio que el Barça (4,9%). El 3,9% de los encuestados declara odio hacia Florentino Pérez, el 3,8% hacia Vinícius Jr, y el 1,9% hacia Lamine Yamal.

(…)

Los catalanes, según este mismo sondeo, provocan más odio que las personas que pertenecen al colectivo LGTBI. El 1,3% de los encuestados declara odio hacia personas transexuales o transgénero (1,3%), por delante de las lesbianas, gais o bisexuales (1,1%).

A continuación, se sitúan los hombres blancos heterosexuales (0,6%), los hombres (0,3%), las personas heterosexuales (0,3%) o las mujeres (0,1%).

De hecho, el estudio concluye que la percepción de vulnerabilidad frena el odio, o al menos, hace menos probable que se declare. Los grupos que generan menos odio son aquellos relacionados con el género y la orientación sexual, así como la edad y la vulnerabilidad social’.

(elnacional.cat, 9 de febrero 2026)

En primer lugar, es preciso recurrir a los datos de la encuesta, ya que, señalar que el odio a los catalanes se sitúa en el 1,9 %, me parece irrelevante, dada mi percepción personal, máxime, viendo las ‘informaciones’ y comentarios de los ‘opinadores’ y políticos españolistas, que supuran un gran odio hacia todo lo que les huele a catalán, como hemos visto ante la propuesta de nueva financiación autonómica. Mientras que el dato de que el 52,5 % de las personas de derechas odian a Puigdemont, sí que me cuadra, y les retrata.

Y, obviamente, me parece degradante que, en general, sitúen al president Carles Puigdemont en el top ten de las personas más odiadas, junto con personajes que no merecen ni el calificativo de humanos, como Putin, Trump y Netanyahu.  

Para ampliar esta información, he recurrido a la web del ministerio de ‘inclusión, seguridad social y migraciones’, y, sorprendentemente, no facilitan información sobre la encuesta, y su lectura es claramente diferente, pues el comentario lo titulan: ‘Según Acción contra el Odio los espacios en los que más se aprecia el odio en la sociedad son las redes sociales’. Y comentan:

‘La mitad de los españoles confiesan odiar a alguien, según el ‘Mapa de odios’ de Acción contra el Odio.

El informe analiza 70 colectivos identificados que revelan que las figuras políticas y los machistas, son los grupos más rechazados, siendo Vladímir Putin la persona más odiada.

Los espacios sociales en los que más se aprecia el odio en la sociedad son las redes sociales (70%), los entornos familiares (30 %) y los centros educativos (30 %).

¿A quién odian los españoles? La mitad de los españoles – el 51,5 % de menores y el 47,6 % de adultos – confiesan odiar a alguna persona o colectivo. A los partidos de derecha, un 11,2 % de la población, a los de izquierda, un 10,9 % de la población. Además, las estructuras de influencia y poder reúnen el desprecio de un 4,5 % de la población. A ello se añade que un 3,4 % de los españoles manifiesta odio a los extranjeros. Respecto a la LGTBIfobia, el estudio apunta a un 2 %.

Así se puede concluir a la vista del informe ‘Mapa de odios: situaciones de odio y discriminación en España’, realizado por 40dB y promovido por la Fundación Contexto y Acción, una organización sin ánimo de lucro integrada por la revista online Contexto y la organización Acción Contra el Odio y que se presentó en Zaragoza en pasado 23 de enero. El informe se basa en 1500 entrevistas, el 50 % eran adultos y el 50 % menores de 12 a 17 años, realizadas entre octubre de 2025 y enero del 2026.

La directora del estudio, la socióloga Belén Barreiro explica en Contexto el porqué de estos datos: ‘El odio a la derecha y el odio a la izquierda reflejan de forma clara el alto grado de polarización política y social que atraviesa el país, junto a ellos aparecen varios micro odios que, aunque afectan a colectivos concretos, pueden tener consecuencias muy graves en forma de discriminación y exclusión social. Entre estos destacan el odio hacia el colectivo LGTBI+, el vinculado al origen racial o étnico y el dirigido a los poderes e instituciones consideradas influyentes’, explica la responsable del análisis.

Uno de los elementos más relevantes del informe es la comparación generacional. A pesar de las diferencias en la exposición mediática y sus entornos de socialización, ambos grupos muestran patrones similares en sus respuestas y destacan como principales focos del odio las figuras políticas, los colectivos asociados a desigualdades y líderes internacionales. No obstante, entre los menores se muestra mayor rechazo hacia personajes vinculados con la política española como Irene Montero o Pablo Iglesias, mientras que los adultos se enfocan más en líderes internacionales o figuras históricas como Donald Trump y Francisco Franco.

(…)

El informe expone que el discurso de odio en España no se limita a un escenario en concreto, sino que se filtra en distintos espacios sociales como redes, entornos familiares o centros educativos. ‘7 de cada 10 menores han presenciado discursos de odio en redes sociales, frente al 60 % de los adultos. Que el 30 % de los menores observe discursos de odio en los centros educativos resulta especialmente grave, al tratarse de espacios que deben garantizar protección, convivencia y aprendizaje en valores. Que el 30 % de los adultos detecten odio en el ámbito familiar evidencia hasta qué punto este fenómeno ha penetrado en la vida cotidiana. Identificar estos focos principales ofrece una oportunidad para crear métodos de prevención adecuados a estos aspectos y que promuevan la cohesión social’, concluye Barreiros, la responsable del informe’.

(inclusión.gob.es)

Este amplio comentario del ministerio me parece pobre y sesgado, mutilado y retorcido, ya que:

No comentan nada sobre la muestra de 1500 personas (50 % adultos y 50 % menores), y a mi me parece que, con esta mínima muestra, sin explicar su origen, nivel social, sexo, etc., efectuar extrapolaciones a nivel general de los 48 millones de españoles, obviamente, es arriesgado, y acientífico, estadísticamente hablando.

Asimismo, en ese informe se ve un claro sesgo manipulador, como hace el CIS con la casa real; ya que, decir que:

‘entre los menores se muestra mayor rechazo hacia personajes vinculados con la política española como Irene Montero o Pablo Iglesias, mientras que los adultos se enfocan más en líderes internacionales o figuras históricas como Donald Trump y Francisco Franco’.

Cuando, según su misma información, como he transcrito:

‘Entre los mayores de edad y menores. Este último colectivo forma esta lista, por orden de más a menos: Vladímir Putin (22,4%), machistas (20,7%), Francisco Franco (16,5%), Donald Trump (13,6%), fondos buitres (11,1%), Carles Puigdemont (10,1%), Santiago Abascal (9,3%), Pedro Sánchez (8,8%), Isabel Díaz Ayuso (8,7%) y Benjamín Netanyahu (8,3%).

En el caso de los menores de edad, el orden es el siguiente: Vladímir Putin (16,8%), machistas (14,8%), Francisco Franco (14,1%), Pedro Sánchez (11,8%), Donald Trump (11,7%), fondos buitres (10.5%), Carles Puigdemont (10,1%), Pablo Iglesias (9,3%), Irene Montero (8,1%) y Santiago Abascal (7,9%). 

El estudio señala que la gente de derechas que odia a la izquierda concentra su animadversión en figuras como Pedro Sánchez (69,2%), Pablo Iglesias (58,5%) o Carles Puigdemont (52,5%). Este tipo de odio presenta una incidencia más elevada entre las mujeres, adultos e individuos con niveles educativos medios o bajos’. 

Evidentemente, el informe es erróneo intencionadamente, ya que entre los menores hay más odio a Pedro Sánchez y Carles Puigdemont, por ejemplo, que, a Pablo Iglesias o Irene Montero, pero el informe oculta esa información, mostrando, por lo tanto, una clara interpretación y dependencia política.

También es erróneo el informe al señalar diferencias entre los adultos y los menores, respecto a los líderes internacionales o figuras históricas.

Por todo ello, me parece que la ministra de ‘inclusión, seguridad social y migraciones’, Elma Saiz Delgado, ocultando el odio a los catalanes, y también a Pedro Sánchez, ha cometido no un error, sino que ha cometido un delito de dilapidación de fondos públicos, para fines partidistas y de la interesada política de ‘convivencia y pacificación’ con los catalanes, por lo que los diputados de Junts y ERC deberían pedirle explicaciones en el congreso. Pero sabemos que no pasará nada, y la primera muestra la tenemos con el prácticamente nulo eco de esa encuesta en los medios de información, pues sólo elnacional.cat ha sido ejemplar al respecto.

Para seguir profundizando sobre esta encuesta, y consultando la web CTXT (Contexto y Acción), he visto que el comentario lo firma, obviamente, la citada Belén Barreiro, autora del informe facilitado por el ministerio; y es más general y abstracto, pues no aporta nada a lo ya comentado, si bien, acaba señalando que:

‘En conjunto, las conclusiones de este primer acercamiento confirman que el odio constituye un problema estructural de gran alcance, con profundas implicaciones sociales y democráticas. Su concentración en las redes sociales, especialmente entre los menores, y su capacidad para generar discriminación y fractura social subrayan la urgencia de intervenir. 

Este estudio sienta una base sólida para seguir investigando el fenómeno y para que la fundación pueda desarrollar estrategias orientadas a la prevención del odio y a la construcción de una sociedad más cohesionada, inclusiva y libre de polarización extrema’.

De todo lo expuesto, y sin necesidad de ninguna encuesta, sino que, basándome en mi simple percepción, en realidad el odio a los catalanes, especialmente tras la infame amenaza de Felipe VI, el 3 de octubre del 2017, animando al ‘a por ellos’, efectivamente ‘tiene profundas implicaciones sociales y democráticas (…) para generar discriminación y fractura social (que) subrayan la urgencia de intervenir’ (tomando las propias palabras del informe).

Por todo ello, repito de nuevo una cita de Oriana Fallaci (1929-2006), en su novela “Inxal-la” (Inshallah), (1990): 

“El paraíso es un lugar donde los policías son ingleses, los cocineros son franceses, los fabricantes de cerveza son alemanes, los amantes son italianos y todo esto organizado por suizos. El infierno es un lugar donde los policías son alemanes, los cocineros son ingleses, los fabricantes de cervezas son franceses, los amantes son suizos y todo está organizado por los italianos”. 

La primera vez que cité esa referencia, añadí que ‘el paraíso era una justicia belga’. En la segunda ocasión, añadí que: ‘el infierno como un lugar donde la injusticia es española; los cocineros, los diferentes ejecutivos españoles (PSOE y PP, “tanto monta monta tanto”); los fabricantes de testimonios falsos, la guardia civil y los medios de comunicación; los enemigos, los unionistas españoles; y todo esto, organizado y dirigido por el rey español’. 

Y ahora añado que: el infierno es el ejecutivo español, manipulando sus propias estadísticas.

En definitiva, los independentistas catalanes tenemos sumamente claro que el odio hacia los catalanes, independentistas y dependentistas (unionistas españoles) es patente y manifiesto, incluso entre el propio Pedro Sánchez y sus ministros, como vemos en su aplicación de la financiación, las infraestructuras, ataque al catalán, etc.; pues, en todas esas áreas, tienen, mentalmente, unas líneas rojas de defensa de la unidad de su España, totalmente conformes con los grandes poderes: monárquico, judicial, militar, policial, etc. 

Y, por todo ello, los independentistas catalanes sabemos que la única alternativa que tenemos es independizarnos, alejarnos de esa mentalidad española castellanizada, que tienen incrustada en su ADN, pues su odio, precisamente, es por querernos independizar, que ellos viven como que les queremos robar algo suyo, como si quisiéramos extirparles un brazo, el ‘te mato porque eres mía’.

En fin …, sabemos que esa situación no tiene alternativa viable dentro del estado español.