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Mujeres que innovan desde lo cotidiano: la tecnología como aliada del emprendimiento

  • Este 11 de febrero se celebra Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia
  • El emprendimiento también es un espacio para romper estereotipos de género.

Ciudad de México, 11 de febrero de 2025.– La innovación no siempre nace en un laboratorio: muchas veces ocurre en lo cotidiano, cuando una emprendedora decide incorporar tecnología para ordenar su operación, mejorar su productividad, profesionalizar su servicio y tomar decisiones con datos.

En el marco del Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, esta conversación cobra un sentido especial porque la ciencia y la tecnología no solo se expresan en carreras STEM o en grandes desarrollos; también se convierten en soluciones reales cuando llegan a manos de mujeres que emprenden, resuelven problemas y se atreven a transformar su negocio.

El emprendimiento es, además, un espacio para romper estereotipos de género. Y aunque persisten brechas importantes, las mujeres han demostrado una capacidad constante de innovación al adoptar herramientas digitales que les permiten crecer y competir en mercados cada vez más exigentes.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), solo 3 de cada 10 profesionistas que eligieron carreras relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) son mujeres. Sin embargo, esa cifra contrasta con una realidad que se fortalece día a día: miles de mujeres innovan desde sus negocios, incorporando tecnología en su operación para ganar control, eficiencia y claridad.

En Bsale, esta visión se traduce en un compromiso con el emprendimiento y con quienes toman la decisión de profesionalizar su negocio a través de la digitalización. “Emprender es un acto de valentía y de aprendizaje permanente. Cuando una mujer incorpora tecnología a su negocio, no solo ordena procesos: gana autonomía, toma mejores decisiones y abre posibilidades de crecimiento para ella, su familia y su comunidad”, señala Elvira Montero, cofundadora de Bsale.

Un ejemplo de esta innovación desde lo cotidiano es el de Lilia, fundadora de El Tuzo Plomero. Su negocio parecía ir viento en popa hasta la llegada de la pandemia. Como miles de comercios en México, El Tuzo Plomero sufrió los estragos de la crisis sanitaria y tuvo que cerrar varias sucursales. Al final, solo logró conservar la matriz y un local en Oaxaca.

Pero el reto no terminó ahí. La operación creció en complejidad y, con varios locales y colaboradores bajo su responsabilidad, para Lilia se volvió cada vez más difícil controlar el inventario y las actividades de sus vendedores. 

Fue entonces cuando Lilia entendió que necesitaba dar un paso clave: incorporar un sistema de ventas que le permitiera recuperar el control del negocio. Buscó alternativas en redes sociales, pero ninguna terminaba de convencerla. Para ella era indispensable contar con una herramienta accesible y fácil de usar, que le permitiera gestionar ventas e inventario sin complicaciones.

Con la digitalización, Lilia descubrió que podía hacer mucho más que ordenar existencias: también logró facturar, integrar distintos medios de pago, reducir pérdidas y, sobre todo, obtener información valiosa para entender el desempeño real del negocio. La tecnología se convirtió en una aliada para profesionalizar su operación y avanzar con mayor certeza.

En fechas como el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, historias como la de Lilia recuerdan que la innovación también se construye desde el emprendimiento. Y que cada vez que una mujer adopta tecnología para crecer, está aportando a una conversación más amplia: la de un país que necesita más mujeres creando, liderando y transformando desde la ciencia, los datos y la digitalización.