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‘Síndrome del ventorro’ más ‘Barcelonacentrismo’

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Ayer, todos los catalanes recibimos en nuestros teléfonos móviles el aviso de Protecció Civil, alertando de fuertes vientos para hoy, y suspendiendo todas las actividades escolares, universitarias, deportivas y sanitarias no urgentes, entre las 00.00 h. y hasta las 20.00 h, de hoy 12 de febrero. Y la realidad me ha confirmado que nuestros dirigentes padecen dos fenómenos: el ‘síndrome del ventorro’ y el del ‘Barcelonacentrismo’, como explico a continuación.

Es cierto que, como dice el refrán popular (*): ‘más vale prevenir que curar’, pues ser precavido y anticiparse a los problemas, es un consejo digno de tener en cuenta, ya que es preferible adoptar los medios para que una situación no llegue a ser dramática.

(*) si bien su autor fue el filósofo Desiderius Erasmus Roterodamus (Erasmo de Rotterdam, 1466 – 1536)

Y siguiendo esa cultura popular, el gobierno de la Generalitat, presidido de forma provisional, por el conseller Albert Dalmau (pues, inexplicablemente, Salvador Illa sigue desaparecido totalmente), y ante la información facilitada por los técnicos y especialistas meteorológicos y de protección civil, decidieron emitir el mensaje mencionado, paralizando, en buena medida, a todo el país.

Ahora bien:

Este mediodía, Lluc Salellas y Vilar, alcalde de la ciudad de Girona, en una entrevista a tv3, acaba de decir, que en su provincia, la alarma era naranja hasta media mañana, y después amarilla; y por eso no entendía que hubieran tenido que adoptar las medidas que eran necesarias en Barcelona, que tenía alerta roja; por lo que pedía que, en lo sucesivo, se tomaran medidas más quirúrgicas, segmentadas y territorializadas, y que se proceda a desescalar la medida, para normalizar la situación, donde sea posible, pues en Girona, ni se movía una hoja.

Jordi Margalef, el alcalde de Figueres (Girona), en declaraciones a Ràdio Girona, ha dicho: ‘basta ya de que solo se gobierne desde el área metropolitana de Barcelona (…) la sensación que hemos tenido es que hemos estado demasiado pendientes de Barcelona’.

La patronal lleidatana ha comentado, asimismo, que esa medida indiscriminada, tiene unos costes, que deberán asumir ellos, por lo que sería preciso afinar más. 

Agustí Badosa, presidente del consejo comarcal de l’Alt Empordà (Girona), también ha dicho que su territorio está acostumbrado a sufrir ventadas y ha lamentado que el gobierno los haya puesto ‘en el mismo saco a todos’,

Esta mañana, en RAC1, un tertuliano de las Terres de l’Ebre, (sur de Tarragona), ha dicho que ‘el viento de hoy lo tienen muchas veces a lo largo del año, y que, si tuvieran que cerrar las escuelas cada vez, en sus tierras, nadie sabría ni leer’.

También en tv3, han entrevistado a un hombre de Puigcerdà, que desde el pasado mes de julio tenía programada una intervención quirúrgica para hoy, y que desde hace días había efectuado todo el preoperatorio. Y ayer, recibió un mensaje del centro hospitalario, diciéndole que, por la alarma, quedaba anulada dicha intervención, cuando, según ha dicho, hoy hacía un día espléndido, mejor que en los últimos tres meses.

Y, como contrapartida, vemos que en el telediario de tv3, sólo nos van enseñando árboles caídos, algún que otro muro y techo, centrándose, especialmente, en algún colegio. Y es verdad, en el área metropolitana de Barcelona, ha habido desgracias, y hasta 5 heridos. Pero, evidentemente, me parece, mejor dicho, estoy convencido, que la función de los ‘profesionales’ de tv3 no debe ser la de ‘justificar’ la gestión del gobierno, como lo han hecho, de forma acrítica.

Jaume Collboni, alcalde de Barcelona, ha celebrado que los consejos de autoprotección de la ciudadanía hayan tenido una buena acogida, ya que el tránsito se ha reducido un 30% y las validaciones de tickets del Metro se han reducido un 44 %; pero no ha contemplado que muchos trabajadores no pueden teletrabajar, que han de ir a su puesto de trabajo (si bien, desde la Dana (gota fría en la región valenciana del 29 de octubre del 2024), se legisló para que los trabajadores, en situaciones de alarma, pueden disponer de hasta 4 días de permiso retribuido, y que los empresarios podrían contemplarlo, siguiendo la normativa de los ERO (expediente de regulación de empleo)

Obviamente, el aeropuerto de El Prat (Barcelona) ha debido cancelar un centenar de vuelos; una decena han sido desviados a otros aeropuertos próximos y un aterrizaje ha sido frustrado y ha debido emprender el vuelo de nuevo, pues el viento había llegado a 92,5 km/h.

Me parece que estos ejemplos nos permiten tener una visión global de la situación de hoy, en toda su complejidad.

Ya vimos con la pandemia del covid, que el gobierno de Pedro Sánchez, teniendo de ministro de sanidad a Salvador Illa, abusaron, excesivamente, de los confinamientos, comparativamente con otros países de la UE; y buscaron la fórmula más sencilla, prescindiendo de otros muchos aspectos, incluso de ciertos derechos. Y, ‘no todo vale’, pues, ‘si todo es importante, nada es importante’.

Asimismo, tras la mencionada dana (gota fría, en la comunidad valenciana, del 29 de octubre del 2024), que, por la negligencia del gobierno valenciano, presidido por el ‘asesino’ Carlos Mazón, por su delito ‘in vigilando’, y que causó más de 200 muertos, y millones de pérdidas económicas, y, mientras tanto, el nefasto Mazón (PP) estaba comiendo y de larga sobremesa en el restaurante el Ventorro. Pues bien, tras ese desastre, ahora, ningún gobernante quiere arriesgarse, y así, en Catalunya, las Es-alertas al teléfono móvil, baten récords, y en el 2025 la Generalitat envió 75 alertas (35 por incendios, 21 por inundaciones, 2 por incidencias químicas, 1 por oleaje, y 16 en plan de simulacros); mientras que en el periodo del 2022 (fecha de inauguración del servicio) al 2024, se emitieron 66.

Es importante reconocer, asimismo, que desde hace años vamos experimentando situaciones extremas, de calor, sequías, lluvias, y, por lo visto, el cambio climático irá agudizando esa evolución, que debe contemplarse mirando grandes ciclos, no unos años consecutivos. Por lo que esa tendencia, a mi modo de ver, no justifica, por sí sola, la mencionada evolución de las alarmas.   

Por eso, ahora es conocido el ‘síndrome del ventorro’, contemplado como la ausencia del responsable político y la incompetencia de todos sus responsables inmediatos. Y una de las consecuencias de ese síndrome, es comportarse de acuerdo con el polo extremo, es decir, el de agudizar el celo, en el momento de incrementar las medidas restrictoras, por precaución.

Así, vimos que el 5 de noviembre del pasado 2025, la Generalitat decidió que Protecció Civil enviase un Es-alert por la previsión de lluvias torrenciales en buena parte de Catalunya, por un nivel de riesgo de 4 sobre 6, en el que se podían acumular entre 40 y 60 l/m2 en media hora, paralizando, prácticamente, todas las actividades. Y, después, las lluvias no fueron tan intensas.

(Nota: en este mismo momento, a las 15.45 h, Protecció Civil acaba de enviar un nuevo mensaje a nivel de toda Catalunya, levantando las restricciones de la movilidad, si bien se mantienen suspendidas las actividades docentes y sanitarias no urgentes).

El otro aspecto que me parece interesante destacar, como han comentado diferentes personas de Girona y Lleida (que he mencionado más arriba) es el ‘Barcelonacentrismo’, un defecto que se puede contemplar en todos los ámbitos, pues si nos quejamos del centralismo madrileño, todos los habitantes que no viven en la ciudad de Barcelona pueden criticar, con razón, el fuerte centralismo barcelonés, a lo largo de toda la historia.

Y este defecto lo hemos podido comprobar, también, hoy.

Y con la tecnología actual, parece mentira, pues en otras ocasiones, algunas de las alertas se emitieron de forma específica, territorializadas. Hace un par de años, estando en García (Tarragona), recibimos el aviso, de simulacro, de alerta nuclear. Pero, con el ejemplo de hoy hemos visto que ha predominado el mencionado Barcelonacentrismo.

Y mi percepción es que los políticos de turno siguen con el ‘síndrome del ventorro’, propio de gestores mediocres, con miedo a las propias responsabilidades y, que ante el menor ‘peligro’, prefieren cubrirse las espaldas y confinarnos; y, encima, después salen por todos los medios, como Núria Parlon, consellera de interior de la Generalitat, ‘justificando’ su ‘gran éxito’ por los pocos accidentes, gracias a sus medidas restrictoras.

Y Salvador Illa es el prototipo de esos políticos-gestores-conservadores y miedosos, como hemos visto en repetidas ocasiones; y claro, en su ausencia por baja médica, sus consellers, aún se atreven menos a arriesgarse mínimamente, no buscan el equilibrio entre los pros y los contras de sus medidas, y todo lo justifican con la primacía de la seguridad, como han hecho ahora (con la climatología, con los trenes, etc.). Y si bien es adecuado primar la seguridad, ésta no debe, ni puede, ser absoluta ni excluyente. Pues la seguridad total no existe.

Y, penosa y vergonzantemente, ese tipo de políticos son incapaces de hacer autocrítica, al menos, públicamente, y eso, a mi modo de ver, les merma credibilidad y rigor, máxime leyendo hoy, en el Ara, la siguiente noticia:

‘La mitad de los municipios en zona de riesgo nuclear, sin plan de emergencia.

El 55% de los municipios expuestos al riesgo de una emergencia nuclear (58 de 104) no tienen aprobado el Pla d’Actuació Municipal d’Emergència Nuclear para actuar en caso de accidente, según un informe del Síndic de Greuges. Todos están situados a una distancia de entre 10 y 30 kilómetros de las centrales de Ascó y Vandellòs II.

Entre los que no lo han elaborado está Cambrils, situado a menos de 30 kilómetros de Vandellòs II; Deltebre y Riudoms.

De los 46 que sí que disponen, 15 no lo tienen actualizado, y por lo que hace a los que están a menos de 10 kilómetros, todos lo tienen aprobado.

La síndica de ‘greuges’, Esther Giménez-Salinas, ya ha entregado el informe al Parlament y lo ha hecho llegar a los ayuntamientos analizados y al gobierno de la Generalitat.

‘La Generalitat debería ayudar a los municipios más pequeños para que lo tengan’, dijo ayer la síndica, que advirtió que no consta que se hagan simulacros. Además, en el estudio se pone en evidencia que solo un 28% de los municipios han recibido formación sobre cómo actuar en una situación de emergencia nuclear, incluso los más próximos a las centrales. ‘Si no tienes el plan es imposible hacerla. Hemos de insistir en la formación de las personas, y hemos detectado que falta mucha’, apuntó desde Vandellòs y L’Hospitalet de l’Infant’.

(Ara, 12 febrero 2026, bajo el título ‘Seguretat’)

Por lo que dice la síndica, no se hacen simulacros, así que la alerta telefónica que he comentado de hace un par de años, debió ser un mero ejercicio de uso del sistema de alarmas telefónicas, pues, en verdad, no aconsejaba ninguna restricción ni actuación.

Así que el mantra de los consellers (actuales y pasados), diciendo que priman la seguridad, ante todo, no es del todo cierta, como vemos. 

En definitiva, que no confío en los actuales gestores (ni en los pasados), pero los actuales, encima, hacen alarde de dedicarse a lo que ‘interesa a la gente’. Vergonzoso.

Y no podemos seguir así, soportando que contemplen al conjunto de la ciudadanía como si fuéramos un colectivo homogéneo, gris y borreguil.

Por todo eso, deberíamos replantear la situación actual, y solo tenemos una alternativa, que es independizarnos, y partir de cero, con nuevos sistemas, estructuras y con nuevos políticos.


Mi escrito de ayer lo concluí con la siguiente cita:

‘A veces pasa

que todo pasa

y no pasa nada.

Y, cuando no pasa nada,

es entonces

cuando ocurre todo’.

(César Ortiz)

Y me parece que ya estamos en ese momento en el que ‘todo ocurre’, o debería ocurrir.