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No se peleen aquí dentro, esto es la sala de guerra

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Esta frase que he tomado como título, corresponde a la película ‘Dr. Strangelove: teléfono rojo, volamos hacia Moscú’, dirigida en 1964 por Stanley Kubrick (1928 – 1999); y dado el momento político actual, tanto a nivel internacional como local, confirma que ‘los grandes hechos históricos ocurren dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa’, como escribió en 1852, Karl Heinrich Marx (1818 – 1883), en su obra ‘El 18 Brumario de Louis Bonaparte’.

Marx consideró que la primera vez es genuina y trágica, mientras que la repetición es una imitación ridícula fruto de no aprender de los errores.

No es preciso recurrir a la estrategia aplicada por D. Trump, y seguida, de una forma u otra, por la mayor parte de los estados, ya que todos, directamente, proceden a incrementar su armamento, incluso los que lo tienen nuclear o están en vías de tenerlo (a pesar de que hoy se haya anunciado un principio de acuerdo entre los EUA e Irán).

Y, en línea con los grandes hechos históricos a los que se refería Marx, podemos observar que la mencionada repetición, y sus formas, se da también en hechos aparentemente  menores, por ejemplo:

  • los repetidos engaños, por parte del estado español respecto a Catalunya;
  • la desconfianza de la conselleria de Salud de la Generalitat, respecto a los profesionales sanitarios, al querer introducir incentivos para evitar que las bajas se alarguen de forma excesiva;
  • las nuevas afirmaciones de Salvador Illa, el ‘reaparecido’, como ‘el renacido’ con un nuevo mensaje salvífico, en plan de un nuevo profeta Moisés bajando del Sinaí con las nuevas tablas de la ley;
  • la controversia sobre la aceptación o rechazo del uso del burka en las calles e instituciones públicas; 
  • las agudas crisis: ferroviaria, sanitaria, de la agricultura y ganadería, de educación, etc.;
  • el nuevo argumento de Oriol Junqueras (ERC) respecto a la recaudación del IRPF;
  • etc.

Y, en todos los casos, vemos que el arma de destrucción masiva se fundamenta en una concepción histórica radicalmente diferente e irreconciliable, en un relato fundacional falseado por los unionistas españoles; y para ello, todos, utilizan estrategias basadas en el lenguaje y en las formas (para deformar la realidad).

Por eso, volviendo a la mencionada película ‘Dr. Strangelove’ (Dr. Insólito), me parece ilustrativo reproducir el siguiente diálogo:

General Lack Ripper: ¡Mandrake!

Capitán Mandrake: ¿sí, general?

General: ¿alguna vez vio a un comunista beber un vaso de agua?

Capitán: bueno, reconozco que no puedo decir que lo haya visto, general.

General: vodka, eso es lo que beben, ¿verdad’, nunca agua.

Capitán: bueno, creo que eso es lo que beben, general, sí.

General: un comunista no beberá agua, bajo ninguna circunstancia y no le falta razón.

Capitán: ah, sí. No acabo de comprender a que se refiere, general.

General: al agua, a eso me refiero, al agua. Mandrake, el agua es la fuente de toda la vida; el 70% de la superficie de la Tierra es agua. ¿se da cuenta de que el 70% de usted es agua?

Capitán: ¡oh, Dios!

General: y como seres humanos, usted y yo necesitamos agua fresca y pura para surtir nuestros preciados fluidos corporales.

Capitán: sí.

General: ¿empieza a comprenderlo?

Capitán: sí.

General: Mandrake, ¿nunca se ha preguntado por qué sólo bebo agua destilada o agua de lluvioa, y solo alcohol de grado puro?

Capitán: bueno, sí, me lo pregunté, general, sí.

General: ¿nunca oyó hablar de la fluorización? ¿la fluorización del agua?

Capitán: sí, oí hablar de ella, general, sí.

General: ¿sabe qué es?

Capitán; no, no sé lo que es, no.

General: ¿se da cuenta de que la fluorización es la más monstruosa y peligrosa conspiración comunista a la que nos hemos enfrentado? 

(guion de Stanley Kubrick, Terry Southern y Peter George, a partir de la novela de este último)

Y ese diálogo de besugos, propio de los políticos ‘profesionales’ y de los diferentes partidos políticos (dada su configuración y finalidad como empresas de colocación y distribución de prebendas), se ha generalizado hasta el extremo de que no saben y no pueden, salirse de esos patrones, fijados por los respectivos mandos, claro.

Y, de ese modo, la ciudadanía, en general, estamos atrapados en las diferentes telas de araña, tejidas por los pseudo líderes, a imagen de las ‘arañas viudas negras’.

Y dada esta situación, los independentistas catalanes tenemos una clara estrategia, si somos conscientes de la siguiente exposición que acabo de leer, en el artículo de Silvia Soler, titulado ‘Tener proyectos’, en el que comenta:

‘Deberíamos encontrar una palabra para definir las sensaciones que nos invaden cuando se acaba un proyecto en el cual hemos estado implicados mucho tiempo. Diría que la cosa está a medio camino entre el vacío y la añoranza, con unas gotas de duelo y de orfandad.

Este sentimiento lo podemos experimentar cuando se acaba un proyecto del ámbito profesional (…) o un proyecto de ocio. En cualquier caso, cuanto más tiempo se haya invertido en este proyecto, más hondo será el vacío que nos deja cuando se acaba. Si es un proyecto en solitario, encontrarás a faltar, estrictamente, el esfuerzo y los avances; si es colectivo, también añorarás a las personas con las que has tenido relaciones (…)

Este abatimiento, que llega tanto si el proyecto ha sido un éxito rotundo como si no, es, probablemente, el motor que nos hace buscar otra idea que pueda llenar de contenido nuestro tiempo y de ideas nuestra cabeza. Tener proyectos, ya lo sabemos, es una manera de estar vivos (…)

Tener proyectos es tener ilusiones. Y es claro que la vida nos ofrece algunas espontáneamente, pero si no es así, sobretodo cuando nos vamos haciendo mayores, es una buena cosa buscarlos (…)

El filósofo José Antonio Marina dice que tener ilusiones es como si pudiésemos huir al futuro, y desde allá, seducirnos a nosotros mismos con la promesa de que pasará alguna cosa emocionante (…) y Marina añade que la ausencia total de proyectos sería lo más parecido a una gran depresión.

Participar en un proyecto colectivo engrandece la experiencia. Un proyecto, dice Marina, es como una antena que se proyecto al espacio y que empieza a captar cosas interesantes. Así, en el proceso que dura la realización de un proyecto colectivo, sueles descubrir personas nuevas y puedes admirar los talentos y la creatividad de cada uno.

Formar parte de un proyecto colectivo también quiere decir sentirse parte de un equipo, compartir una ambición y comprometerse a un determinado nivel (…)

Cuando todo se acaba es hora de guardar momentos buenos y malos, aprendizajes, emociones, anécdotas divertidas, vídeos, fotos, mensajes inacabables en el móvil… Y pasar el pequeño duelo de los primeros días. Después solo falta que nos llegue un nuevo proyecto, y, aunque hayas dicho unas cuantas veces ‘no me dejaré enredar nunca más’, recibir con los brazos abiertos aquel nuevo reto en el calendario’.

(Ara, 17 de febrero del 2026)

Obviamente, los unionistas españoles tienen el proyecto de mantener la actual barraca de su reino, y un proyecto de esa índole, puede ser colectivo y estimulante; pero nunca lo será tanto como lo es el proyecto de alcanzar la futura República Catalana, ya que éste es un proyecto constructivo, un reto de conseguir un futuro mejor para todos, y, por eso, las experiencias vividas, las relaciones fraternales experimentadas, las enseñanzas aprendidas, etc., serán positivas, mucho más, que las que pueden experimentar los conservadores unionistas.

Y todo lo expuesto me parece que nos ha de ser pedagógico y estimulante, para no caer en la depresión al ver las mencionadas telas de araña, con sus diálogos de besugos, y aprovechar el aprendizaje de todos estos años, para evitar caer en la trampa señalada por Marx respecto a que la primera vez, la historia es genuina y trágica, mientras que la repetición es una imitación ridícula fruto de no aprender de los errores.