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El movimiento ‘therian’ y su antecesor, el del ‘furry fandom’

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

El término ‘therian’ proviene de la abreviación del término griego ‘therianthropy’, que combina los términos ‘therion’ (bestia) y’ anthropos’ (hombre); y el movimiento actual, de momento minoritario y principalmente formado por jóvenes, requiere, a mi modo de ver, un análisis, ya que refleja diferentes aspectos y problemas psicosociales importantes, como intento señalar a continuación.

Ayer (21/02) por las redes sociales se convocó una reunión de ‘therians’ en Barcelona (Arc del Triomf) que, a las 18.30 h, y según la guardia urbana, reunió, a unas 3000 personas, principalmente, jóvenes y curiosos (con relación a la cuantificación de participantes, sabemos que la guardia urbana siempre va a la baja, ya que actúa políticamente), así que, con gran probabilidad, debieron ser muchos más los asistentes.  

Y convocatorias de ese colectivo y afines, se han ido produciendo, últimamente, en otras muchas localidades españolas e internacionales.

Me parece interesante reproducir algunos fragmentos del artículo titulado: ‘La ‘quedada’ de los ‘therian’ en el Arc de Triomf de Barcelona defrauda las expectativas’, de Cristina Jolonch en La Vanguardia de hoy:

‘Muchos curiosos y pocos animales humanos, en un delirante acto de exaltación del friquismo.

¿Tribu urbana? ¿movimiento? ¿subcultura? ¿trastorno de la personalidad? ¿reencarnación? ¿aburrimiento? ¿fenómeno en Instagram? Son la comunidad Therian, que integra jóvenes que se identifican psicológica y espiritualmente como animales concretos (en su mayoría perros, zorros o lobos, aunque también hay caballos, gatos y hasta focas)

(…) la convocatoria de hoy ha decepcionado a una multitud a la caza y captura de personajes que no acababan de saber si eran auténticos Therian o amigos que se acababan de comprar una máscara en el chino más cercano.

No hubo nadie caminando a cuatro patas ni se oyeron ladridos o aullidos humanos, pero sí gritos que indicaban que había que correr hacia un lado o hacia otro, con el móvil a lo alto (…) Nadie reivindicando el animal interior con el que conectan, pero sí una muchedumbre asalvajada perdida por el Paseo Lluís Companys (…)’

Pues bien, esa convocatoria, inicialmente pacífica, acabó como el ‘rosario de la aurora’ (*), ya que no faltaron elementos de la extrema derecha, para reventar ese acto, que consideran ‘woke’ (despertar), estar alerta y consciente de las injusticias sociales (racismo, desigualdades de género, etc.); características originales del movimiento afroamericano Black Lives Matter, que apareció en los años 30 del siglo pasado.

(*) la expresión ‘acabar como el rosario de la aurora’, hace referencia a las riñas y peleas que ocurrían entre diferentes cofradías y vecinos molestos por los ruidos.

Asimismo, buscando otros antecedentes a ese ‘movimiento’, podemos encontrar:

‘El furry fandom (también conocido como furrydom, furridom, fur fandom o furdom), una subcultura fandom (*) interesada en la ficción de personajes animales antropomórficos y, normalmente, disfrazarse de animal antropomórfico.

(*) conjunto de aficionados a algunos pasatiempos, personas o fenómenos en particular; generalmente, aficionados a la ciencia ficción o a la literatura fantástica)

(…) Si bien el interés y la representación de animales antropomórficos se observa en el ser humano desde las primeras civilizaciones, el término furry surgió en una convención de ciencia-ficción el año 1980 (…) que creó su propio lenguaje:

  • ‘furcon’ (contracción de las palabras inglesas furry convention)
  • ‘furmeet’ (del inglés ‘fur’, pelaje, y ‘meet’, encuentro),
  • ‘fursuits’ (del inglés ‘fur’, pelaje, y ‘suit’, vestido),
  • ‘fursuiting’ (llevar un fursuit, disfraz)
  • ‘fursona’ (del inglés ‘fur’, pelaje, y del latín persona), es decir, la identidad asumida por una persona asociada al ‘furry fandom’.

Inicialmente, la elección del animal base que adoptaban se basaba en la similitud de comportamientos entre el animal en sí y la persona.

(fuente: Wikipedia)

De todo ello, me parece de interés destacar algunos aspectos relevantes, a nivel psicosocial:

  • que no hay nada nuevo bajo el sol y, tampoco, ningún movimiento social original, por más que ahora, las redes sociales nos los vendan como novedosos;
  • que ese tipo de movimientos, por llamarle de alguna forma a este colectivo minoritario, está formado, principalmente, por jóvenes; jóvenes que rechazan los presuntos modelos existentes de los adultos; que llevan su representación al extremo, es decir, al de deshumanizarse.
  • esa falta de referentes de los jóvenes, además de su baja autoestima, expresa o puede expresar otras carencias e, incluso, patologías esquizoides;
  • y me parece evidente que ese vacío referencial, es aprovechado por otros movimientos, principalmente de pensamiento ‘woke’, que ya he mencionado; y, como toda acción se polariza, por reacción, se aprovechan, también, oponentes, de ideario de extrema derecha; 
  • que esa falta de referentes por parte de cierta juventud, como la de los ‘hikimori’, los jóvenes japoneses que se aíslan voluntariamente en sus habitaciones de casa, durante meses; expresa su propio sentimiento de soledad, de fobia social y patológica, como, posiblemente, la agorafobia, etc., que se traducen en un miedo intenso e irracional;
  • y esa soledad expresa, asimismo, una gran impotencia, así como una falta de pertenencia, ya sea a la propia familia, grupo de amistades, etc.;
  • y esa falta de referentes y motivaciones refleja un gran fallo nuestro, de los adultos y de las instituciones, respecto a los jóvenes, a los que, habitualmente olvidamos y desatendemos. El sistema, únicamente los contempla como consumidores;
  • podría alargar esta relación, pero, en definitiva, me parece que puede ser evidente que las familias, con sus respectivos problemas y exigencias económicas (laborales, vivienda, seguridad, etc.) y sociales, apenas tienen tiempo y recursos pedagógicos para dedicarse a sus hijos. Es más cómodo facilitarles teléfonos móviles y ordenadores, para que jueguen, se aíslen y… no molesten. En definitiva, que tenemos mucho trabajo, personal, familiar y social. 

Y si pasamos del teleobjetivo al macro, podremos ver que incluso como movimiento independentista, nos centramos en nuestro colectivo de adultos, intentando imponer nuestros modelos e ideas, prescindiendo del pensamiento e intereses de los jóvenes, a los que les exigimos que se adhieran acríticamente. Y encima, les criticamos por no participar.

Y esa desatención de la juventud, como vemos, es ocupada por otros elementos, que no usurpan ningún derecho legítimo ni ningún otro papel, pues, como he dicho, ocupan un vacío. Y, como vemos, la extrema derecha, con sus fórmulas simples para ‘solucionar’ problemas complejos, tiene una gran facilidad para aprovecharse de ese campo abonado pendiente de recolección, y manipularlos.

Así que la actual manifestación ‘therian’, como lo fue en su momento el ‘furry fandom’, hace algo más de cuatro décadas, me parece que son la expresión máxima de la despersonalización, de la deshumanización, y creo que deberíamos atenderlo como un grito, una llamada de atención, de auxilio; y no considerarlo como un mero divertimento friqui propio de jóvenes aburridos con ganas de llamar la atención, para salir en las redes sociales.

Por eso, deberíamos esforzarnos para dedicarles el tiempo necesario, ofreciéndoles alternativas que les puedan parecer estimulantes, tanto a nivel familiar, como socialmente y, especialmente, dejándoles diseñar las futuras actividades (acciones y estrategias), evitando buscar que se adhieran a las que organizamos a nuestro gusto y manera.

El futuro es de los jóvenes, así que nosotros, los mayores, es decir, los viejos, deberíamos asumir papeles secundarios, de soporte, en definitiva, de facilitadores de lo que puedan necesitar y requerirnos; pues, evidentemente, la experiencia siempre será un grado.