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Hoy (02/03) hemos visitado la exposición por el 50 aniversario de l’Avui, el primer diario en catalán tras la muerte del asesino Franco y la adopción de la ‘democracia’; diario que nació, precisamente, el 23 de abril de 1976. Y, a la salida, nos han entregado un ejemplar de una edición especial por dicho aniversario. Un ejemplar magnífico, de 64 páginas, en el cual se recogen artículos de periodistas insignes del diario, a lo largo de esos años. Y, en una primera y rápida lectura en diagonal, algunos de esos artículos, que requieren una lectura más profunda y sosegada, me parecen demostrarnos como si el tiempo no existiese, ya que tienen una actualidad increíble, como intento exponer a continuación.
Entre los artículos transcritos, podemos ver firmados por: María Aurèlia Capmany, Pere Calders, Manuel de Pedrolo, Teresa Pàmies, Josep M. Espinàs, Emili Teixidor, Avel.lí Artís, Joan Triadú, Marta Pessarrodona, Francesc Candel, Josep Vallverdú, Josep M. Ballarín, Joan Perucho, Joan Sales, Miquel Martí i Pol, Isabel-Clara Simó, Jaume Fuster, Nèstor Luján, Víctor Alba, Ignasi Riera, Quim Monzó, Manuel Vázquez Montalbán, Miquel de Palol, Albert Sánchez Piñol, Jaume Cabré, etc.
Y ante tan abrumadora presencia de esta amplísima relación de insignes colaboradores y pensadores, me surge la clara evidencia que nuestra cultura es riquísima.
Evidentemente, algunos de los escritores actuales, con el paso del tiempo, también merecerán estar en ese Olimpo de clásicos catalanes; pues, como pasa con el vino tinto y algunos pocos blancos, con el tiempo, mejoran, mientras que otros están elaborados para consumirse jóvenes. Y así, algunos escritos tienen un recorrido corto y puntual, ya que están ajustados al día-día.
Es verdad que para que los vinos mencionados mejoren con el tiempo, se requieren determinadas condiciones de conservación, que facilita su envejecimiento. Según los expertos, el tiempo transforma el vino, pero no siempre lo mejora, pues la mayoría de los vinos no están hechos para el largo plazo.
Y, volviendo a los mencionados escritos, como he dicho, parecen actuales, ya que nuestros problemas siguen siendo los mismos (la lengua, nuestro estatus político, etc.); y por eso, no han envejecido, y no lo harán, hasta que tengamos nuestra República Catalana.
Para el presente escrito he copiado el título del artículo del mencionado Víctor Alba (seudónimo de Pere Pagés i Elías, 1916 – 2003), publicado el 31 de enero de 1995: ‘Si cuando la democracia peligra, lo mejor es más democracia; cuando dejamos de soñar, lo mejor es, naturalmente, soñar más’. Y el autor inicia su escrito explicando que la primera parte de la frase, la referida a la democracia, se debe a Thomas Jefferson (1743 – 1826), el padre fundador de los EUA.
Pues bien, el título completo de Víctor Alba me parece no solo actual, sino, más necesario que nunca, pues si bien la democracia es fundamental, soñar, tener ilusiones, también es esencial, para motivarnos y movilizarnos.
Por eso, cualquier política o estrategia que nos vendan, para sentirnos cómodos con el tiempo presente, no es más que una simplona táctica para mantenernos ligados, y con las alas recortadas; pues, de esa forma, no somos incómodos.
Otro de los escritores citados, Manuel de Pedrolo i Molina (1918 – 1990), en su artículo titulado ‘De las claudicaciones’ (27/06/1978), entre otras ideas expone que:
‘La política es un juego cruel y defender el derecho de una nación a su independencia, cuando los poderes fácticos se lo niegan, cuando lo niegan unos ordenamientos constitucionales, obliga a tomar parte en todas las jugadas, por desventajosas que sean o nos parezcan de salida, siempre que no se excluyan otras que, como es natural, no ha de hacer la misma gente. Si de verdad existimos y queremos existir cada día más, en todos los lugares hemos de contar con nuestra presencia incómoda, y expresamente subrayo el adjetivo
(…)
No nos hacemos ilusiones. Si queremos independentistas en el Parlament de Catalunya no es para que ayuden a gobernar a nadie, sino porqué el independentismo disponga de una plataforma desde la cual podrá dar una imagen, y hacerla llegar a todos lados, de este movimiento que quiere liberar nuestra tierra y, socialmente, a los hombres y mujeres que viven en ella. No dejemos a manos exclusivas de los regionalizadores de turno, siempre hábiles para disfrazarse, esta casa de resonancia que puede ser el Parlament; no se lo demos todo, como de costumbre, servido en bandeja
(…)
Poco a poco me he convencido que la claudicación más profunda no es entrar en un juego que no nos place, que el adversario anima porque de momento le sirve y que a nosotros nos importa desbaratar; es dejar voluntariamente de lado la idea que no se puede ejercer ninguna actividad revolucionaria en áreas de acción que nos podrían valer una influencia en lugares y entre gente que nos ignoran o no nos conocen bien, por culpa de las circunstancias en las que se ha desarrollado la lucha. De nada han de servir, y son erróneas, las acusaciones de posibilismo que de tanto en tanto surgen de alguna boca; cualquier estrategia, incluida la de los grupos más radicales, se de verdad se proponen transformar la realidad y no simplemente promover líos sin mañana, es posibilista; la misma palabra alude a ello.
En último término, es revolucionario todo aquello que nosotros sepamos convertir en herramienta o instrumento de la revolución; no lo son las limitaciones que nos imponemos. Huyamos, entonces, de ésta a la cual, mirándonoslo objetivamente, nos convidan los abstemios. (…) Si el independentismo tiene pocas cartas, ha de arrebatar, al adversario, todas las que pueda. Y la mesa de juego está llena. Entremos, entonces, a buscarlas por si podemos añadirlas a nuestra jugada contra el sistema, contra la opresión’.
Como he comentado, estos pensamientos de Pedrolo, parecen escritos conociendo la cruda realidad actual, de partidos y políticos teóricamente independentistas, pero regionalizadores y contemporanizadores con el statu quo, que, bajo la premisa del posibilismo y el utilitarismo práctico, apoyan y refuerzan el sistema español, y el peor ejemplo fue la investidura del represor Salvador Illa, y el apoyo parlamentario que le dan, para que siga españolizando el pensamiento catalán.
De ese esfuerzo españolizador, sólo hace falta ver que en la entrada del pabellón de España en el Mobile World Congress Barcelona 2026, figura el logo españolizado de ‘Spaiñ’, con la Ñ española, que ya es el colmo. Y ese engendro del marketing más abstruso, lo vimos ya en la Exposición Universal de Osaka 2025, precisamente en la semana de Catalunya, en la que, además, como ‘representante de nuestra cultura’, vimos al nefasto Salvador Illa, aplaudiendo a unas cantantes de flamenco con sus vestidos de faralaes. Obviamente, con esos gestos españoles, el vasallo Salvador Illa quiere contentar al Borbón y a Pedro Sánchez, que, de ese modo, se pasean como si estuvieran en su casa.
Por ello, podríamos considerar que todo lo tenemos perdido, que no podemos hacer nada, que es igual ocho que ochenta, que todos los políticos son iguales, etc. etc.; pero ese desencanto va en contra del espíritu de los maestros mencionados más arriba, que vivieron tiempos más difíciles y no se rindieron, no claudicaron, más bien al contrario, con su trabajo y sacrificios, se hicieron eternos. Y no podemos fallarles, por el simple hecho de preservar nuestra ‘comodidad’. Y, en esa tesitura, si ni siquiera soñamos, es que ya estamos muertos.
En definitiva, debemos tener presente el citado pensamiento de Pedrolo: ‘Es revolucionario todo aquello que nosotros sepamos convertir en herramienta o instrumento de la revolución; no lo son las limitaciones que nos imponemos. Huyamos, entonces, de ésta a la cual, mirándonoslo objetivamente, nos convidan los abstemios’.
Así que, alejémonos de esos ‘abstemios’, no hay otra. Y replanteemos nuestras acciones para que sean herramientas o instrumentos de la revolución, no meras ‘performances’.