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Romina Contreras: 51 meses en la cima y un modelo que ya marca referencia nacional

Huixquilucan, Estado de México.— En política, sostenerse es más complejo que llegar. Y en ese terreno, la presidenta municipal de Huixquilucan, Romina Contreras Carrasco, no solo se mantiene, sino que consolida una narrativa poco común en el escenario municipal: resultados medibles, reconocimiento constante y cercanía operativa.

Con una aprobación ciudadana de 64.2 por ciento, la alcaldesa se colocó nuevamente en el primer lugar del Ranking de Alcaldes del Estado de México, acumulando 51 meses consecutivos como la mejor evaluada, un dato que ya no parece coyuntural, sino estructural dentro de su gestión.

Pero más allá de las cifras, el sello político de su administración parece estar en la calle. El programa “Huixquilucan Contigo 24/7” volvió a recorrer comunidades como Agua Bendita y San Francisco Ayotuxco, donde no solo se escucharon demandas, sino que se ejecutaron acciones inmediatas: bacheo, mejora de luminarias, limpieza urbana, atención a zonas escolares y recuperación de espacios públicos.

Ese modelo de gobierno —que mezcla operación territorial constante con planeación institucional— ha sido, según analistas, uno de los factores que explican su permanencia en la cima de las evaluaciones.

La propia alcaldesa lo resume sin rodeos: “más allá de las palabras, están los hechos”, una frase que, en su caso, se respalda con indicadores que también la han colocado en 25 ocasiones como la mejor alcaldesa del país.

En paralelo, el reconocimiento institucional también ha acompañado esta narrativa. Contreras recibió por segunda ocasión consecutiva el Premio Lidera 2026 al Mejor Desempeño de Gobierno Municipal, además del Premio Nacional a la Mejor Alcaldesa de México, considerado el máximo galardón en el ámbito local, consolidando un perfil que trasciende lo regional.

Detrás de estos logros, se encuentra una estructura operativa de más de 4 mil 200 servidores públicos, bajo una lógica de trabajo permanente que ha priorizado rubros clave como seguridad, obra pública, salud, educación y desarrollo económico.

A más de cuatro años de gestión, el caso Huixquilucan comienza a perfilarse como algo más que una administración bien evaluada: un modelo replicable que combina disciplina financiera, presencia territorial y una narrativa política centrada en resultados.

En un entorno donde la volatilidad política es constante, la continuidad en los indicadores de aprobación no es menor. Y en ese contexto, el liderazgo de Romina Contreras no solo se mide en encuestas, sino en la capacidad de sostener una ruta que, hasta ahora, parece no perder rumbo.