
amadeopalliser@gmail.com
Es sabido que Pablo Rivadulla Duró (n. en 1988) lleva en prisión cinco años, acusado de enaltecimiento del terrorismo y de injurias y calumnias contra la corona, y en ese período, Pedro Sánchez no ha tenido a bien indultarle. Y es inconcebible que Pedro Sánchez pueda dormir mínimamente tranquilo, pesando en su conciencia el no indultar a Pablo Hasél.
Hace un par de días, pudimos leer en el Ara, que doscientos catedráticos, de un centenar de universidades de todo el mundo, enviaron unas cartas exigiendo la libertad de Hasél a Sánchez e Illa; una iniciativa liderada por los catedráticos eméritos Dominic Keown y Henry Ettinghausen, de las universidades de Cambridge y Southampton. La carta recordó que el pasado 15 de febrero, el artista, cantante rapero catalán, había cumplido cinco años de prisión, en el centro penitenciario de Lledoners, y que todavía le quedan meses de condena.
Los firmantes del escrito recordaron a Pedro Sánchez y Salvador Illa, que el motivo principal de su encarcelamiento es ‘la calumnia, en tuits y canciones, contra la corona y las instituciones del estado’, y les recuerdan que según las Naciones Unidas, este delito ‘no tiene cabida en una democracia y que organizaciones de derechos humanos, como Amnistía <Internacional, así como diversos expertos legales destacados en España, ‘han criticado el encarcelamiento de Hasél, como una clara negación de la libertad de expresión y un abuso contra los derechos humanos’.
Y me parece una clara muestra patológica, que Felipe VI y Pedro Sánchez se muestren tan firmes en la defensa de su imagen y la de su familia y, en paralelo, se muestren tan asquerosamente viles ante el encarcelamiento de un rapero que, en realidad, acusaba de lo que todos sabíamos, y que el tiempo le ha dado la razón.
Pero, claro, el sistema judicial español, como sabemos, no se caracteriza por su justicia e imparcialidad, más bien, tradicionalmente, ha sido el corsé para proteger las villanadas de los poderosos.
Pablo Hasél se ha pasado en prisión 5 años, de sus 38 años de vida, mientras que el rey emérito, el titular y Pedro Sánchez han vivido este tiempo gozando de todos los privilegios de su cargo, junto a sus familias y amigos, si es que los tienen.
Y lo más penoso, es que la ciudadanía, con honrosísimas excepciones, nos hemos olvidado de Pablo.
Y por eso, ¿personalmente valemos algo? y ¿realmente podemos confiar en una sociedad así?, a mi me parece evidente que no.
Hay una frase famosa de ‘El prisionero de Azkaban’ (de la saga de Harry Potter), que dice: ‘la felicidad se puede encontrar incluso en los momentos más oscuros, si uno solo recuerda encender la luz’; pero esa filosofía barata nos oculta la realidad de los prisioneros de Akaba (Aqaba) en la Primera Guerra Mundial, durante la Revuelta Árabe liderada por Auda abu Tayi, y asesorada por T. E. Lawrence (Lawrence de Arabia); y ese fenómeno es una clara demostración de que siempre, lo simple gana a lo complejo, como teorizó el arquitecto minimalista Ludwig Mies van der Rohe (1886 – 1969): ‘menos es más’ (less is more).
Y tergiversando esa expresión, muchos exindependentistas catalanes consideran, ahora, que movilizarse menos es más conveniente y positivo.
Pues todos sabemos que menos es menos, por más que, matemáticamente, nos demuestren que ‘menos por menos es más’, aunque sepamos que toda acción, por pequeña y simbólica que sea, suma, y muchos sumandos minúsculos pueden llegar a ser una mayoría que no será silenciosa.
Así, si bien la corriente de pensamiento dominante sigue potenciando el mencionado mensaje de van der Rohe (menos es más), esquizofrénicamente, nos imponen, en las redes sociales, que ‘más es más’, pues eso favorece el consumo alocado e irresponsable, y así, los poderes consideran que a más represión más docilidad, y los exindependentistas, ahora, consideran que ‘a más sofá, más y mejor convivencia’.
Por to tanto, en el actual mercado persa, todo se vende y todo se compra, y todos podemos autojustificarnos, y, así, seguir más cómodos en nuestro aparente confort. Allá cada cuál con su conciencia. Y si Felipe VI, Pedro Sánchez y Salvador pueden vivir y dormir tranquilos, olvidándose de Pablo Hasél, allá ellos, pues es sabido que hasta las peores alimañas tienen su descanso; y si se sienten tranquilos al ver a sus acólitos y pelotas aplaudiéndoles, nos demuestran que son mucho más miserables de lo que podríamos imaginarnos.
Y así, la incívica ciudadanía, egoísta e insolidaria, nos moriremos de hambre, como, metafóricamente, narra una antigua fábula oriental, que mostraba un pueblo muerto de hambre, ante una mesa replena de alimentos, pues los pueblerinos estaban obligados a comer con unos palillos tan largos, que no les permitían alimentarse; mientras que el pueblo vecino había solucionado el problema, alimentando uno al comensal de enfrente.
Si seguimos sin hacer nada relevante, Pablo Hasél permanecerá en prisión hasta el 14 de febrero del 2027 y, cuando salga libre, le harán algunos homenajes, y todos tan contentos, olvidando que, como dijo el sindicalista estadounidense de origen afroamericano, y activista de los derechos civiles, A. Philip Randolph (1889 – 1979): ‘La libertad nunca es dada; se gana’, y así, lo que nos dan y darán, es y será la paz de los cementerios, no la libertad.; y aún así, habrá ciudadanos que vivirán plácidamente, en un país dominado, expoliado y vilipendiado. Por todo eso, y recordando a Mafalda (de Quino, Joaquín Salvador Lavado Tejón, 1932 -2020): ‘que paren el mundo, que me bajo’.