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La incongruencia de escudarse en argumentaciones tramposas

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Estas últimas semanas hemos visto que Salvador Illa (155) argumentaba que, sin presupuestos, no podían abordar los principales problemas, como el de la educación; y hoy hemos visto que Oriol Junqueras ha rechazado que las exigencias de los sindicatos de educación (la USTEC, principalmente) sean una línea roja de cara a la aprobación de los presupuestos. Como se ve, todo muy claro, conciso y transparente; pero, todo, una burda mentira.

En un sistema democrático, los partidos políticos deben aspirar a representar los intereses de la ciudadanía, a la que piden su voto, para servir de canal de comunicación y de transformación de las políticas establecidas. Y, a tal fin, deben plantear un programa con las aspiraciones y demandas de la ciudadanía, que, responsablemente, después deben intentar aplicar; y, obviamente, debe exigirse una coherencia en dichos programas, en función de la ideología que representan los partidos en cuestión, pues, después, ‘no pueden pedirse peras al olmo’.

Y centrándonos en ERC, vemos que su programa electoral para las elecciones al Parlamente de Catalunya del 12 de mayo del 2024, titulado ‘Al costat de la gent. Al costat de Catalunya’, se especifican sus principios programáticos, fundamentados en cinco ejes:

Independentismo, republicanismo, izquierda y socialdemocracia, progresismo y ecologismo, y el catalanismo cultural.

Y en su programa electoral, respecto a la educación, proponían: impulsar un pacto de país para la educación; un contrato social para un sistema inclusivo; desplegar un programa de educación a tiempo completo; reforzar el catalán y el occitano; mejorar las competencias básicas y de cualidad educativa; mejorar la evaluación del sistema educativo; desplegar las zonas educativas y participación de la comunidad educativa; un nuevo decreto de conciertos para poner fin a la segregación por sexo y por razones económicas; educación digital; aprobar el decreto de orientación educativa para ofrecer un marco de la orientación en el sistema educativo; luchar contra el abandono escolar; potenciar la enseñanza artística; crear un nuevo decreto de transporte escolar; seguir garantizando el derecho de acceso a una educación de cualidad a todos los niños y jóvenes; escuelas seguras; acabar con los recortes y mejorar las condiciones laborales y retributivas.

Y, respecto a este último punto, especificaban que: ‘Aquello que preveían los presupuestos de la Generalitat para el 2024 para la reversión de los recortes y que contaba con el acuerdo del sector educativo, será realidad en la próxima legislatura. Mejoraremos los aplicativos y reduciremos la burocracia en los centros. Implementaremos el acuerdo sindical para la reversión de todos los recortes: el reconocimiento del primer estadio docente a partir de los 6 años; la equiparación salarial de los profesores técnicos de FP y del cuerpo de maestros de taller de artes plásticas y diseño; y la reducción calendarizada de dos horas lectivas para mayores de 55 años. Avanzaremos hacia la equiparación de las condiciones laborales entre los dos ciclos de educación infantil. Mejoraremos las retribuciones ligadas al desarrollo de la carrera profesional: es imprescindible una carrera docente que estimule la calidad, que haga aflorar la excelencia y que pueda tener impacto en los complementos retributivos y en las tareas docentes. Reforzaremos la apuesta para los programas de residencia inicial docente. Reciclaje continuo con formación permanente de calidad y significativa.

Pues bien, es evidente que los programas, y las promesas, únicamente sirven para engañar a los votantes incautos, ya que la realidad es muy diferente, como nos demuestra ahora Oriol Junqueras, rechazando que las reclamaciones de la USTEC sean una línea roja para la aprobación de los presupuestas del represor Illa, diciendo que:

‘(…) presionará al gobierno para que atenga dichas reivindicaciones, pero no condicionará los presupuestos para el cumplimiento de las mismas (…) pues, a pesar de que comparten gran parte de esas reivindicaciones, consideran que es tarea del gobierno resolver el conflicto con los sindicatos educativos. El gobierno dispondrá de todas las herramientas necesarias para afrontar y reconducir los conflictos sociales que tiene abiertos, también el de los maestros (…) ERC siempre ha estado al lado de los profesionales de la educación y continuarán trabajando para que sus peticiones encuentren respuesta, ayudando a construir un acuerdo que, dicen, hoy todavía parece lejano (…)’.

La verdad, me parece que Junqueras ‘cantinflea’, en el peor sentido de la expresión, pues habla y actúa de forma disparatada e incongruente, divagando, pero sin decir nada sustantivo, como especifica el diccionario de la RAE al verbo coloquial ‘cantinflear’. 

Pero, al menos, Cantinflas tenía un poso interesante, como, por ejemplo, en sus expresiones:

‘El mundo debería reírse más pero después de haber comido’; ‘Si se necesita un sacrificio, renuncio a mi parte y agarro la suya’; ‘lo difícil lo hago de inmediato, lo imposible tardo un poquito más’; ‘No sospecho de nadie, pero desconfío de todos’; ‘Tengo una duda, ¿está todo muy caro o es que yo soy pobre?’, ‘Ahí está el detalle. Que no es ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario’; ‘el poder político es simplemente el poder organizado de una clase para poder oprimir otra’; etc.

Y, a mi modo de ver, es del todo inconcebible que Oriol Junqueras, después de olvidar los pactos de investidura de Illa, y de haber cambiado en diferentes ocasiones sus líneas rojas, ahora ponga como línea roja la nueva línea orbital de los trenes, para 2040, que no figuraba en su programa electoral, y olvide, descaradamente, las necesidades de los docentes, que, como hemos visto, si que defendía de forma muy detallada.

Por todo ello, solo encuentro un argumento que justifique la posición de Junqueras y de ERC, y es el de facilitar, a toda costa, la aprobación de los presupuestos de Salvador Illa, y que pueda gobernar sin nuevos altibajos, pues, solo así, el gobierno de Pedro Sánchez podrá ir tirando hasta agotar la legislatura (aunque pierda ostentosamente las elecciones andaluzas de hoy) y, si es preciso, garantizarle las siguientes. Es decir, Oriol Junqueras se ha convertido en el felpudo del PSOE.

Por eso, su pensamiento queda perfectamente retratado en la siguiente expresión memorable de Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes (Cantinflas, 1911 – 1993): ‘Los países subdesarrollados tienden a desarrollarse dentro de un desenrrollamiento natural porque si no nos enrollamos’; ya que, para Oriol Junqueras, si la línea orbital mencionada, tampoco prospera, se sacará de la chistera cualquier otra parida, por ejemplo, prometer, para el año 3500, ‘desenrollar a los marcianos’, y lo justificará y argumentará, quedándose tan ancho y tranquilo.  

Y, de ese modo, ERC ha quedado reducido a la sombra de lo que representaba antaño, por más que reivindiquen a los presidentes fundacionales, pues ha dejado de encajar en el personaje representado por Cantinflas, en su película ‘El Quijote sin mancha’ (1969), que defendía a los marginados en una lucha constante frente a las leyes que favorecen a los privilegiados.