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Tormenta perfecta: las enfermedades cardiometabólicas sobrecargan los sistemas de salud

POR DR. LUIS MONTEL

Durante décadas, el cáncer se consideró el enemigo más costoso para los sistemas de salud y las aseguradoras. Hoy, una realidad diferente está emergiendo con fuerza y alarma: las enfermedades cardiometabólicas están liderando los gastos sanitarios globales y amenazan con llevar a la quiebra a aseguradoras, sistemas públicos y economías enteras.

Por ejemplo, diabetes tipo 2, hipertensión, obesidad, infartos, accidentes cerebrovasculares, síndrome metabólico o hígado graso.

Un tsunami silencioso que avanza con una velocidad que ningún sistema sanitario puede resistir. En muchos países, sus gastos derivados ya superan a los del cáncer. ¿La razón? Su prevalencia masiva y su cronicidad: un paciente cardiometabólico no cuesta una vez, sino toda la vida. Sus condiciones requieren medicamentos de por vida, generan hospitalizaciones constantes, producen discapacidad laboral, elevan las primas de los seguros, saturan urgencias y unidades de cuidados intensivos y consumen recursos que jamás se recuperan.

Nos enfrentamos al tipo de enfermedad que no termina, que no se cura y que, si no se previene, se convierte en una carga permanente. Y es que el estilo de vida moderno está diseñando generaciones enfermas. Comemos más y nos movemos menos. Dormimos peor y vivimos estresados. La tecnología nos facilitó la vida, pero nos robó movimiento.

Nunca habíamos visto niveles tan altos de obesidad infantil, adultos jóvenes con prediabetes, infartos en personas de menos de 40 años, hipertensión a edades donde no debería existir o hígado graso no alcohólico en adolescentes.

No es una predicción catastrofista. Es una tendencia medible. La lucha contra el cáncer continúa, pero el enemigo dominante cambió. El cáncer sigue siendo devastador, pero avanza la detección temprana, los tratamientos de precisión, los biomarcadores y la inmunoterapia.

En cambio, las enfermedades cardiometabólicas se multiplican sin control, empujadas por hábitos de vida y cultura alimentaria, no por genética. La solución existe… pero exige responsabilidad social y cambios inmediatos. El mensaje es claro: si no reducimos obesidad, sedentarismo, resistencia a la insulina y mala alimentación, los sistemas sanitarios colapsarán financieramente.

Los pilares son conocidos: actividad física regular e intensa, dieta basada en comida real, reducción de azúcar y ultraprocesados, manejo del estrés, mejora del sueño, chequeos preventivos e intervención temprana en prediabetes y obesidad.

La medicina puede salvar vidas, pero el estilo de vida es lo que está determinando quién enferma… y cuánto costará mantenerlo vivo. El tiempo para actuar es ahora.

* El Dr. Luis Montel es especialista en medicina deportiva, traumatología, estética, nutrición y anti-envejecimiento. Autor del libro “Los tres reinos de la longevidad: sexo, alimentación y estilos de vida”. www.DrLuisMontel.com

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