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Ahora se ha hecho público el programa de la próxima visita del papa León XIV a Catalunya, una visita prevista para los días 9 y 10 de este mes de junio; enmarcada dentro de un programa más amplio: del 6 al 9 estancia en Madrid, Gran Canaria y Tenerife, los días 11 y 12; y todo se prepara como si se tratase el mayor espectáculo circense, cuando, a mi modo de ver, es una muestra más de la expresión del poder y del cinismo, como intento explicar.
Según la web de la conferencia episcopal española, todas las etapas de ese viaje apostólico, que recorrerá cerca de 2500 Kms., durante esos 6 días, en los que realizará 21 actos, compartirán tres ejes: la caridad, la eucaristía y el encuentro con jóvenes, la sociedad civil y las iglesias locales. Y entre esos actos, destaco, por disonantes con esos ejes, la recepción en el palacio real y la visita al congreso de los diputados, a los que dirigirá unas palabras, actos que parece que recuerden, más bien, el carácter político del jefe del estado del Vaticano.
En primer lugar, me parece interesante resaltar el uso y abuso del término apostólico, ya que éste deriva del griego ‘apostolikós’, que significa mensajero o enviado, si bien, únicamente debería entenderse por su continuidad histórica ininterrumpida de los apóstoles originales, que es otra de las acepciones actuales del término.
Lógicamente, el papa puede viajar donde le parezca conveniente para propagar su doctrina y, en esos viajes, puede efectuar todos los actos que estime pertinentes; y sus fieles ya lo valorarán.
Pero en un estado aconfesional como el español, según el artículo 16 de su constitución, no debería haber ninguna religión oficial ni privilegiada, pero vemos que cuando les interesa, los principales responsables son los primeros a incumplir sus propias leyes.
Es verdad que es diferente la aconfesionalidad, que se basa en la neutralidad, y el laicismo, que comporta una separación estricta y absoluta entre las instituciones y las organizaciones religiosas. De este viaje, me centro en algunos aspectos: el económico y la falta de respeto y reconocimiento del catalán, que revelan la falta de neutralidad.
1 –
Con relación al tema económico, y según Fernando Giménez Barriocanal, uno de los coordinadores del viaje del pontífice:
‘El coste del viaje del papa a España ascenderá a 25 millones de euros, de los que un 20 % se cubrirá con aportaciones económicas de las administraciones públicas, en concreto, de Canarias y Catalunya.
(…) En este presupuesto no están otras aportaciones que puedan realizar las administraciones públicas en especie, como son la cesión de instalaciones, toda la seguridad del viaje o el traslado de los papamóviles que se usarán durante la visita.
En el caso de Madrid, se ha optado porque ponga a disposición el centro de prensa internacional, el Movistar Arena, toda la red de servicios que va a poner a disposición de una manera muy especial; y se ha pensado que era más oportuno así y estamos contentísimos tanto con la aportación que está realizando el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid. No solo no tenemos ninguna queja, sino que estamos realmente agradecidos a lo que están haciendo.
En Catalunya y en Canarias el plan se ha querido arbitrar de otra manera, que también nos parece fenomenal, que cubrirán el 20 % con aportaciones económicas de las administraciones públicas, en concreto, de Canarias y de Catalunya; pues, además de ese 20 %, el 45 % del presupuesto se va a pagar a través de benefactores privados (empresas y fundaciones), el 30 % con recursos propios de las diócesis y la CEE (conferencia episcopal española) que salen de aportaciones de fieles, y un pequeño 5 % con pequeños donativos.
(…) El 85 % de esos 25 millones de euros se destina directamente a cada uno de los actos del programa oficial, y el resto irá para la logística, comunicación y preparación.
(…) El cálculo que hacen del impacto económico que tendrá la visita del pontífice será al menos de 150 millones de euros, una cifra menor a los 240 millones que generó el viaje de Benedicto XVI hace quince años.
Hemos planteado que tendrá un retorno de más de 150 millones de euros, no que sea de 150 millones de euros, por lo que tendremos que esperar a la correspondiente auditoría para ofrecer la cifra final, si bien, es preciso destacar el retorno espiritual del encuentro.
(…) El presupuesto de la visita está razonablemente cubierto, aunque está previsto una colecta extraordinaria para el día de Corpus con este fin. Si sobrara algún euro de lo recaudado, se pondría en manos de la Santa Sede (…)’.
(Efe.com, de hoy, 2 de junio 2026)
En primer lugar, me parece preciso destacar que el mencionado portavoz, Fernando Giménez Barriocanal, según la Wikipedia, es el presidente y consejero delegado de la cadena COPE, desde el 2010, y vicesecretario para asuntos económicos de la conferencia episcopal española desde el 2055; y también ha sido presidente de 13TV y presidente de la fundación COPE. Y según la web ‘infovaticana.com’ para esta visita repetirá el tándem de los dos organizadores de la JMJ (Jornada mundial de la Juventud) de Madrid 2011:
‘(…) el reparto no es casual Yago de la Cierva, vinculado al Opus Dei, y Fernando Giménez Barriocanal, identificado con el entorno del Camino Neocatecumenal, representan dos polos de poder bien asentados en la Iglesia española. La combinación ya se probó eficaz en 2011. La cuestión es a qué precio y con qué métodos.
Más controvertido aún es el modelo de financiación que empieza a circular en entornos empresariales: la posibilidad de acceder a una audiencia privada con el Papa a cambio de aportaciones que rondarían los 500.000 euros. El problema no es solo económico, sino simbólico: la percepción de acceso al Pontífice mediado por capacidad económica.
No es la primera vez que un gran evento eclesial se apoya en estructuras complejas de financiación. Pero el contexto ha cambiado. La sensibilidad pública hacia este tipo de prácticas es mucho más crítica. Y la figura del Papa, especialmente en un momento de recomposición tras el pontificado anterior, no admite fácilmente este tipo de asociaciones.
El precedente del JMJ 2011 sirve como referencia, pero también como advertencia. Aquella operación dejó interrogantes sobre transparencia, costes reales y dependencia de aportaciones privadas. Ahora, con los mismos actores clave, resurgen las mismas dudas (…)’
(infovaticana.com)
Todos recordamos el fraude que se produjo en la visita del papa Benedicto XVI a Valencia, en el año 2006, que, entre otros aspectos, se desviaron más de 3 millones de euros de fondos públicos a la red de corrupción como la trama Gürtel; y que a través de la televisión pública autonómica (RTVV) se inflaron los costes de los contratos de alquiler de pantallas gigantes, megafonía y sonido para el evento religioso. La audiencia nacional dictó sentencia firme sobre este caso, condenando a 19 personas por delitos de malversación, fraude, prevaricación, cohecho y blanqueo; y se confirmaron penas de prisión para los principales responsables: Francisco Correa, Pablo Crespo, Álvaro Pérez, y el exdirector de la citada televisión, Pedro García Gimeno, etc.
Es, más que vergonzoso, que políticos y partidos se aprovechen de todo tipo de actos; por lo que debemos desconfiar totalmente, tanto de los costes presupuestados para el actual viaje, como para beneficiarse de los 150 millones previstos del retorno, según sus propias estimaciones.
Y más vergonzoso todavía, es que los organizadores económicos actuales, sean los mismos lobos (Opus Dei, y el Camino Neocatecumenal), dos organizaciones ultraconservadoras, que han recibido muchas y severas críticas a nivel internacional, por su oscurantismo y sus prácticas. Como ‘curiosidad’, y según Wikipedia, del lenguaje del camino neocatecumenal se puede destacar la palabra ‘faraón’, que representa un poder que te domina (referido a la idolatría).
Posiblemente, y no lo dudo, el actual papa, como el anterior, tuvieron buenas ideas e intenciones, pero por la curia vaticana, las diferentes conferencias episcopales, etc., evidentemente, no pondría la mano en el fuego, ya que, con toda seguridad, me quemaría. El actual presidente de la CE española, Mons. Luis Argüello García me merece tan poca confianza, como el anterior presidente, el cardenal y arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, y a los hechos me refiero.
Pasa en todas las estructuras, que las bases están llenas de buenas personas, pero, a medida que escalan en la jerarquía, se van olvidando, llegando a representar a su némesis.
Y leyendo todo lo anterior, podríamos plantearnos muchas preguntas, como:
- ¿Con qué legalidad y legitimidad Felipe VI, Pedro Sánchez, Isabel Díaz Ayuso y Salvador Illa, apoyan este viaje? Incomodando e incordiando a miles y miles de ciudadanos de las ciudades visitadas.
- ¿Qué interés persiguen con el total seguimiento televisivo y radiofónicos públicos?
- ¿Qué beneficio personal y partidista persiguen?,
- ¿Las repetidas visitas de Sánchez e Illa, al Vaticano, también han sido pagadas de acuerdo con las tasas fijadas por la curia?
- ¿Si viniera de viaje el imán más relevante del Islam, o uno de los principales líderes supremos (ya que no tienen la figura de un papa), se le haría el mismo tratamiento?
- Etc.
Sé y sabemos, de sobras, todas las respuestas a estas preguntas y a otras que podríamos hacer, y lo vergonzoso es que todo quede tapado, oculto; este es el cinismo de tantísima gente, entre ellas, las de ‘nuestros’ políticos.
Si el tema principal y verdaderamente apostólico es la visita a los inmigrantes:
- ¿No sería más pertinente invertir todos estos 25 millones y los 150 de retorno, para la mejora de su calidad de vida?
- ¿E, incluso, no sería más oportuno viajar a Bruselas y aleccionar a las instituciones de la UE, y a todos los europarlamentarios, tan centrados en dificultar, todavía más, las legislaciones para su recepción; y su traslado a terceros países, que no saben lo que es la democracia?, aunque, la verdad, es que tengo claro que la UE, por más principios morales que tenga, hace décadas que olvidaron los principios democráticos.
- Y ya no digamos de las riquezas y patrimonio del Vaticano y de todas las iglesias, perfectamente custodiadas e invertidas, incluso en negocios de armas y de inteligencia artificial (que, eso sí, critica León XIV en su encíclica ‘Magnífica Humanitas’, pero no puede cambiar la política financiera vaticana)
- Etc.
2 –
El segundo tema que me parece de interés destacar, es la presencia testimonial, residual, del catalán, en los días de visita a Catalunya.
Hace unos días, en mi escrito titulado ‘El insaciable Leviatán español’, ya expliqué, brevemente, la biografía de Antoni Gaudí i Cornet (1852 – 1926), y comenté su detención por hablar catalán, señalando que, precisamente, los herederos de esos represores (ideológicos e institucionales) tengan la desfachatez, ahora, de visitar la Sagrada Familia, el año del centenario de su muerte; y que esos mismos personajes, empezando por Felipe VI, traten al catalán como una mera reliquia folclórica y residual, y eso es una muestra más de que ellos son los primeros a desobedecer a su propia constitución, como también, por la parafernalia institucional explicada en el punto anterior.
Ahora, visto el programa, hay ciertas críticas en algunos medios, y por eso, los cínicos Illa y Omella, han dicho que revisarán el tema, así que, igual, en el momento de bendecir la gran cruz (feísima, por cierto), harán que el papa diga algo en catalán, y ‘todos contentos’. Pero, claro, a remolque y por las críticas, pues ellos ven bien que se haga todo en castellano y, claro, con la menor exposición de ninguna ‘senyera’, la bandera catalana, pues, con la españolísima ya les va bien, y mejor, pues consideran que ésta une y la nuestra separa, ese es su pensamiento.
Si ‘la civilización representa el acuerdo social, la cultura y las normas construidas para el progreso humano’, me parece que la civilización actual merece nuestra desconfianza y pesimismo, ya que no es más que un artificio para magnificar los beneficios de unos pocos y perpetuarse en el poder otros, los mismos, pues no fomenta el crecimiento intelectual ni moral.
Algunos teóricos diferencian entre la cultura, como conjunto de creencias, valores, tradiciones, etc.; y la civilización, como el desarrollo material y organizativo de la sociedad: Es decir, ‘la cultura es el alma’ y la ‘civilización es el cuerpo’.
Pues bien, me parece que tenemos enfermo tanto el cuerpo como el alma, y la enfermedad es el cinismo.
Según la Biblia, el espíritu santo se manifestó a los apóstoles con el don de lenguas, facilitándoles que hablaran en las lenguas extranjeras, para ser entendidos. Pero está claro que ¿o el espíritu santo ya no considera necesario manifestarse así? o ¿los actuales obispos y papas, no son descendientes legítimos de sus originales?
Y también me parece evidente que si los mencionados Felipe, Sánchez, Illa y Omella, etc., hubiesen sido coetáneos de los constructores de la torre de Babel, hubieran enloquecido con el designio divino de multiplicar sus lenguas para confundirles; por lo que, esos personajes hubieran desobedecido el mandato divino, para imponer su castellano con sus leyes, jueces, policías y su bandera.