Amadeo Palliser Cifuentes

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No salimos de una y caemos en la siguiente, pues el estado español no pierde ocasión, de perder la ocasión, para avalar su pasado (y presente) franquista. Así, todavía caliente el desprecio del catalán previsto por las instituciones estatales, incluida la conferencia episcopal española, ayer (02/06) las autoridades españolas hicieron, en Barcelona, un homenaje a Juan Antonio Samaranch Torelló (1920 – 2010), blanqueando su pasado falangista y, claro, el del estado en su conjunto. Y, en este contexto, son más necesarios que nunca, actos como la presentación del libro ‘La revolució pendent: Història i Memòria del PSAN-P’, de Blanca Serra i Puig (1943 – 2026) y Carles Benítez i Baudés, en el programa ‘Vull una Resposta’, de Jaume Marfany i Segalés, de ETV (Esplugues Televisió); presentación con la colaboración de Carles Castellanos i Llorenç; intelectuales activistas independentistas catalanes de larga trayectoria, detenidos y torturados durante el franquismo y después de la transición / traición, en la maldita comisaría de Via Laietana. Y sobre la desmemoria, va el presente escrito.
Es sabido que los españolistas Salvador Illa (president de la Generalitat) y Jaume Collboni (alcalde de Barcelona) tienen el objetivo de inventarse cualquier excusa para invitar al rey, y, así, confirmar su teoría autocumplida sobre la normalización de su presencia en Catalunya. Y así, ayer, la excusa fue elogiar la memoria de uno de los suyos, el mencionado Samaranch, por su labor en el COI y las olimpiadas de Barcelona 1992, ‘y saldar una deuda histórica y reconocer su papel determinante como visionario impulsor de los mencionados juegos’; personaje al que el Borbón señaló como ‘amigo leal’.
Y entre las ‘personalidades’ asistentes, figuró Óscar Puente, ministro de transportes y movilidad urbana; el que durante los largos meses de crisis de Rodalies (trenes de cercanías), no tuvo a bien ni desplazarse a Catalunya; hizo una fugaz visita el 9 de abril de este 2026 y sin atención a los medios, después de tres meses de crisis, alegando que tenía mucho trabajo y muchas reuniones. Pero, claro, para acompañar al rey en ese homenaje, sí que ha encontrado tiempo.
La estrategia habitual del estado español se basa en ocultar sus muchas y grandes miserias, mediante actos conmemorativos manipuladores de la realidad, para ensalzar sus falsas glorias; como, por ejemplo, y volviendo al tema de la próxima visita del Papa, que ya comenté ampliamente ayer, imponer su castellano, su lengua imperial, despreciando la lengua catalana, que es oficial en nuestro país y, por lo tanto, actuan ilegalmente contra su propia constitución.
Y aprovechan cualquier ocasión, para actuar como metrópoli de un estado colonial. Ya comenté que la propia conferencia episcopal española (CEE), que debería eliminar el término de episcopal, carga el 20 % de los costes de la visita a Catalunya y Canarias, pero NO a Madrid, que se limitará a pagar en especies, cediendo espacios; olvidando que, en Catalunya, por ejemplo, también se cederá gratuitamente el estadi olímpic Lluis Companys. Pero ya se sabe, las colonias siempre son las que deben correr con los gastos. Y que la citada CEE cargue ese 20 % también a la comunidad de Canarias, con verdaderos problemas de recepción de inmigrantes, y dispense a la madrileña, ya les retrata.
Volviendo al personaje Samaranch, es preciso recordar que fue de las familias catalanas favorables al golpe de estado franquista y, por lo tanto, beneficiadas enormemente, en detrimento de los legalistas vencidos, derrotados y expoliados. Y esa ideología familiar de Samaranch la mostró orgulloso, afiliándose a la falange española y tradicionalista y de las JONS, desde muy joven, y desde 1955 y durante todo el franquismo, ocupó cargos institucionales: diputado provincial, procurador de las cortes por el tercio familiar, durante muchas legislaturas, y ya con la transición / traición, embajador en la Unión Soviética y después en Mongolia; a la par que fue haciendo su carrera en el comité olímpico internacional, y en La Caixa, etc.
Entre sus ‘joyas’ destacan:
- ‘Hemos de continuar fieles a las directrices que nos lidera Franco y al servicio de la paz que nos ha garantizado’ (durante su mandato como presidente de la Diputación de Barcelona, 1974),
- ‘Considero que la figura y la obra del Caudillo quedarán en la historia como las de uno de los jefes de estado más importantes del siglo XX’ (elogio fúnebre en la muerte del dictador, en 1975),
- ‘No me arrepiento de mi pasado, considero que el franquismo un sector muy importante de mi vida y estoy orgulloso de todo lo que ha hecho’ (La Vanguardia, 1977),
Ese fue el personaje, el ‘leal amigo’ del Borbón, que homenajearon ayer; un personaje que blindó la carta olímpica, para evitar que las naciones sin estado, como Catalunya, pudieran participar de forma individual en las olimpiadas; esa fue otra de sus ‘grandes’ aportaciones para garantizar la mayor gloria de España. Ese fue el personaje que los españolísimos Illa y Collboni, ensalzaron ayer ante el gran capo Felipe VI, ‘olvidando’ que ya con motivo de los juegos olímpicos, muchas plataformas cívicas se manifestaron contra esa ‘figura’ y, claro, fueron reprimidas.
Esa es la ‘deuda histórica’ que ahora, esos españolistas, apoyados por La Vanguardia del conde Godó, y demás medios paniaguados, quisieron corregir, magnificando al traidor y rebelde contra la República legal y contra Catalunya, en momentos tan duros como fueron la guerra, la postguerra y toda la dictadura y, después, Samaranch, prosiguió en su línea, con su intento fallido de creación del partido de derecha catalana, ‘Concòrdia Catalana’; una concordia entre vencedores, los buenos catalanes, claro.
George Orwell (Eric Arthur Blair, 1903 – 1950) escribió: ‘Quien controla el pasado controla el futuro; quién controla el presente, controla el pasado’.
Y este pensamiento lo tienen muy presente los franquistas, y los españolistas en general, salvo poquísimas excepciones. Por eso todos los poderes del estado siguen controlando el relato del presente, para controlar el del pasado y, así, garantizar un futuro en el que se perpetúe su ideología.
Por eso, sabemos que es necesaria mucha pedagogía, para que las nuevas generaciones redescubran el pasado, puedan controlar el presente y garantizar un futuro mejor, evitando repetir errores, e impulsar la innovación y el progreso más adaptativos a las nuevas necesidades.
Es evidente que el estudio de la historia, objetiva, forja la identidad cultural y la cohesión social de los pueblos y naciones, pues el pasado nos da el contexto para entender nuestro presente y escribir nuestro futuro. Por lo que debemos tener presente que ‘el futuro depende de lo que hagamos hoy’ (Mahatma Gandhi, 1869 – 1948); asimismo, ‘la educación es el arma más poderosa que se puede usar para cambiar el mundo y abrir el futuro’ (Nelson Rolihlahla Mandela, 1918 – 2013).
Por eso, me parece muy interesante la publicación del mencionado libro de Blanca Serra y Carles Benítez, una monografía del PSAN-Provisional (Partit Socialista d’Alliberament Nacional – Provisional), nacido en 1974 como una escisión del PSAN. Entre los principales dirigentes del PSAN-P figuraron los citados Carles Castellanos, Eva Serra o Agustí Alcoberro.
Ahora bien, se que éste y otros interesantísimos trabajos, apenas tienen interés para la juventud, y para la inmensa mayoría de la ciudadanía; pues predomina el pensamiento único impuesto por el estado. Y es verdad que, en la actualidad, prima la inmediatez, la velocidad, y el consumo fácil; y eso precisa la superficialidad y la desorientación, provocada por la infoxicación, no el pensamiento profundo.
Por eso es difícil ampliar las bases, sin perder las líneas rojas ni el objetivo de la futura república catalana laica. Ampliarlas sin criterio, como ha estado intentando ERC, es fácil, pero engañoso y sin futuro.
Sabemos que tenemos la juventud mejor formada de todos los tiempos; pero, por el contrario, y como denunció Katherine Rundell, académica de Oxford: ‘Los estudiantes pueden obtener un título universitario sin leer un libro, ya que la dependencia de la IA está creando una enorme falsificación del conocimiento en las universidades’ (The Telegraph).
Ahora bien, hasta el 2017, vimos que la ilusión actuó de catalizador para movilizarnos, y esa ilusión fue transversal, sin exclusiones. Así que, realmente, tenemos un gran reto para volver a ilusionar y movilizar a todos los independentistas del 2017 y a muchos más; y eso requiere una clara estrategia y verdaderos líderes que vuelvan a reconectarnos y motivarnos a todos.
En caso contrario, poco a poco, nos robarán nuestra historia e identidad, como lo están intentando los carpetovetónicos españolistas, es decir, todos los partidos, sindicatos, conferencias episcopales, etc., apoyados por todas las fuerzas de su estado