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Inmatriculaciones: la Iglesia Católica, confunde el mensaje sobre las piedras.

“Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán sobre ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”

(Mateo 16, 13-20)

Este mensaje religioso, parece que muchos representantes eclesiásticos, se lo han tomado, históricamente, con un carácter terrenal e inmobliliario, ‘confundiendo’ las piedras inmateriales con las materiales, como veremos. 

Una inmatriculación ‘es la primera vez que un bien inmueble accede al registro de la propiedad. Nuestro derecho exige que, para que un bien acceda al registro, tiene que existir un título material que lo justifique (…) Lo que ha sucedido con las inmatriculaciones en España, es que existía un privilegio que proviene del franquismo y que equiparaba a la Iglesia católica con la administración, y a los obispos con notarios’.

En 1946, el franquismo aprueba su ley hipotecaria. En su reglamento se dice que ‘tratándose de bienes de la Iglesia, las certificaciones serán expedidas por los diocesanos respectivos’. Resumiendo: bastaba con que el obispo diera su bendición para que la Iglesia tomara como suyo cualquier bien o propiedad. (…) Se daba la potestad de que os diocesanos, obispos y sacerdotes, pudieran autocertificarse bienes simplemente con un certificado suyo, sin aportar ningún título de propiedad reconocido. Franco solo puso una excepción: la Iglesia no podía matricular a su nombre templos destinados al culto (…) porque se habían entendido históricamente como bienes de dominio público.

(…) A pesar de eso, existe constancia de que, desde 1946 hasta la muerte del dictador, también se inmatricularon templos de culto.

(…) Franco murió, pero su ley siguió viva. Las matriculaciones siguieron: desde 1975 hasta 78, y del 78 al 98, también se inscribieron bienes contra esta prohibición.

(…) España está pendiente de que el Gobierno publique el listado de inmatriculaciones de la Iglesia. En total, ha inscrito como suyas, en dos décadas, 30.000 propiedades que van desde templos a casas parroquiales, o incluso fuentes y parques infantiles. Sin su publicación, Ayuntamientos o particulares no pueden reclamar la titularidad de esos bienes”

(www.lasexta, 12 agosto 2019)

“La Iglesia Católica es la mayor propietaria de este país después del Estado (…) Europa Laica calcula que la Iglesia se lleva al año, entre exenciones e ingresos varios, 11.000 millones de euros, el 1% del PIB (…) Los acuerdos con la Santa Sede son una parte del problema, pero aquí, en España, es que se ha ido más allá, afirma Francisco Delgado, presidente de Europa Laica en conversación con Nuevatribuna. Y es que, ni los conciertos con la enseñanza católica, ni el tema de las inmatriculaciones, ni la financiación a través de la casilla en la declaración de la renta están en esos acuerdos firmados en 1976 y en 1979 en base al Concordato de 1953.

(…) A ello se añade que la Iglesia está exenta de pagar una serie de impuestos como el IBI, el de las Sucesiones, etc., lo que detrae ingresos públicos a muchos municipios que son los que más mermadas tienen sus arcas.

(…) La organización también plantea reformar la Constitución para garantizar la independencia efectiva del Estado con respecto a cualquier confesión religiosa, modificando los artículos 16 y 27 de la Carta magna”

(www.nuevatribuna)

“La Iglesia se ha apropiado de 3722 fincas. La Generalitat de Catalunya es la primera administración pública que difunde esta información.

La Iglesia inscribió 3722 inmuebles a su nombre, sin justificar, porque ningún título acreditaba su propiedad, en 70 años, entre 1946 y 2015. Según consta en el registro de la propiedad de Catalunya, la mitad son construcciones de culto, y el resto son terrenos (41%), sobre todo rústicos, y, en menor medida, edificios (9%).

Es la primera vez que una administración hace públicos estos datos. (…) El Colegio de Registradores entregó en 2018 una lista al gobierno español, pero ni el PP ni la coalición del PSOE y Podemos han publicado esta información, así que la Generalitat ha decidido hacer su propio listado, después de analizar los registros catalanes.

(…) Para desbloquear este problema, el departament de Justícia, de la Generalitat, ha creado la Oficina de Mediació sobre Immatriculacions, pero el acuerdo no será fácil.

Poco después del anuncio, diversas voces eclesiásticas negaron las apropiaciones. El arzobispo de Urgell, Joan-Enric Vives i Sicília, dijo que era ‘muy injusto’ que se acusase a la Iglesia de esto (…) por eso defienden que son procesos ‘completamente legales’ y rechazaron que se hablase de ‘apropiación, expropiación y aún más, de espolio’.

Precisamente en estos términos habló a la ASCN Joan Casajoana, el payés que inició la lucha, hace unos años, para recuperar la antigua masía familiar después que el obispado de Vic reconociese el error. ‘Es un robo y una ilegalidad’. ‘No hay nada a negociar’”.

(Ara)

Históricamente, en España, la cruz y la espada han ido de la mano, y no sólo en la época de la mal llamada reconquista contra los árabes, sino en las guerras de religión europeas, cuando España era un imperio, así como en la conquista de espacios americanos, africanos, etc.

Por eso no es de extrañar la interconexión entre ambos poderes, máxime, desde la patéticamente denominada ‘cruzada’ franquista contra el régimen legal republicano. Y esa relación continúa en la actualidad, aunque se quiera aparentar un mayor nivel de aconfesionalidad, que es lo que determina la constitución, pero, hasta hace relativamente poco, los cargos oficiales importantes se juraban sobre la Biblia y ante un crucifijo. Por suerte, actualmente ese ‘detalle’ se ha suprimido, y también, por ejemplo, la ceremonia de estado en memoria de los fallecidos por el Covid-19, también fue una ceremonia laica, por primera vez.

Evidentemente, soy el menos indicado para dar lecciones éticas y morales al respecto, y me parece de escaso interés destacar aquí diferentes pasajes bíblicos sobre el particular, pero sí que creo que puede interesar el siguiente cuento sufí:

“Amor, éxito y riqueza:

Una mujer que salía de su casa vio tres ancianos de barbas blancas sentados en el jardín de su casa.

‘No sé quienes son ustedes, pero seguro deben tener hambre. Por favor, pasen que les daré algo de comer’.

‘¿Está el hombre de la casa?’, preguntó uno de ellos.

‘No, no está’.

‘Entonces no podremos entrar’, dijeron los ancianos.

Al atardecer, cuando su marido llegó a casa, la señora le contó lo sucedido.

‘Ve y diles que yo estoy en casa y que los invito a pasar a los tres’.

La mujer salió y los invitó amablemente a que pasaran.

‘Nosotros no podemos ser invitados a una casa juntos’, dijo con determinación uno de los ancianos.

‘¿Por qué?, preguntó la mujer muy intrigada.

El anciano con la barba más blanca respondió: ‘Su nombre es Riqueza dijo, señalando a uno de ellos’, y señalando al otro agregó: ‘Su nombre es Éxito y el mío es Amor …, ahora, ve con tu marido y decidan a cuál de nosotros prefieren invitar’

‘¡Qué fantástico! Si ése es el caso invitemos a Riqueza. Así llenaremos nuestra casa con riquezas’. Dijo el marido cuando escuchó lo que le contó la mujer.

‘No, no me parece buena ida, ¿Por qué no elegimos a Éxito?, así seremos admirados por todos’, dijo la mujer.

Su hija adoptiva, que escuchaba la conversación desde su habitación, exclamó: ‘Por qué no invitamos al Amor? ¿Por qué siempre hay que pensar en las riquezas y el éxito, como si el amor no fuera importante para nosotros?’.

La intervención de la niña dejó a sus padres en silencio y, avergonzados.

‘Si, ella tiene razón’ dijo la madre.

Y el padre agregó: ‘Sigamos el consejo de nuestra hija’.

La mujer salió al encuentro de los ancianos, y preguntó: ‘¿Cuál de ustedes es Amor?  Por favor, pase y sea nuestro invitado’.

Amor se levantó y comenzó a caminar hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y lo siguieron. Sorprendida, la mujer miró a Éxito y a Riqueza y preguntó: ‘Si yo solamente invité a Amor ¿Por qué ustedes también vienen?’

Los tres ancianos respondieron juntos: ‘Si hubiera invitado a Éxito o a Riqueza, los otros dos se quedaban afuera, pero ustedes invitaron a Amor, y donde quiera que él vaya, los otros lo siguen. Porque donde hay amor, siempre hay éxito y riqueza”’.

(páginasarabes.com)

Me parece que no es el momento ni el lugar de sacar moralejas, ni aplicarlas, allá cada uno con su conciencia; y, la Iglesia, también; si bien, obviamente, la conciencia es individual, y nunca se puede generalizar.

Cuando se ‘mutualizan’ las culpas, las deudas o los gastos (como quería Pedro Sánchez en la última cumbre de la UE), al final no acaba responsabilizándose nadie; pero, es evidente que a nivel institucional deben asumirse los hechos realizados en su nombre.  

Tampoco me parece oportuno resaltar los aspectos de diferencia de género, propios de cada cultura.

Pero sí que me parece adecuado destacar, volviendo con la situación española, que ni el gobierno más progresista de la historia, como el actual gobierno de coalición (PSOE y Podemos) se autocalifica, haya considerado preciso intentar regularizar los privilegios actuales de la Iglesia Católica, ni, cuanto mínimo, dignarse a publicar la información sobre las inmatriculaciones, me parece que revela muchas cosas: el excesivo poder de dicha Iglesia, la escasa capacidad intelectual del gobierno o su nula voluntad de solucionar este tema.

Evidentemente, la actual pandemia es un problema importante, que ocupa sobremanera al gobierno, pero la realidad es que los diferentes miembros tienen equipos para no aparcar ningún problema importante. Buena prueba de ello lo tenemos en los ministerios de interior y justicia, dedicados casi íntegramente al independentismo catalán. Por lo tanto, si en realidad hubiera voluntad para abordar la anulación del Concordato con la Santa Sede, decisión que sería totalmente acorde con un gobierno que se autoconsidera de izquierdas, sería un buen inicio.

En caso contrario, mantener el actual ‘status quo’, no deja de ser una señal de que, en realidad, no cambia nada, sólo las caras de los personajes; y confirma que el sillón hace al ministro.

Comprensiblemente, diferentes cargos eclesiásticos se han manifestado defendiendo su forma de proceder, y justificando que esas inmatriculaciones correspondían a edificios e instalaciones que popularmente se sabía que eran de la iglesia.

Será cuestión legal, caso a caso, para determinar la procedencia o no de esas inmatriculaciones, ahora bien, siendo una de las ‘piedras angulares’ de toda religión la humildad, esas ‘ansias’ acumulativas de piedras y terrenos sería cuestión de revisarlas para dedicarse, al 100% a las piedras espirituales, a las que hace referencia Mateo, según la cita evangélica del inicio del presente escrito.

Y para los no creyentes, la búsqueda de la piedra filosofal, (alejada de las modas de rejuvenecimiento, vidas eternas, las alquimistas, etc., ya que no hay elixir que cure los ‘males’ intelectuales, ni los materiales), es la mejor fórmula, como tener una mentalidad optimista e idealista, para intentar conseguir el ‘alkahest’ particular (no el de Paracelso).

Nota:

“El alquimista suizo del siglo XVI Paracelso (Philippus Aureolus Teofrasto Bombasrtus von Hohenheim) creía en la existencia de alkahest, que, conforme a sus creencias, es un elemento sin descubrir de la que todos los demás elementos (tierra, fuego, agua, aire) eran simplemente formas derivadas. Paracelso creía que este elemento era, de hecho, la piedra filosofal”

(Wikipedia)

Amadeo Palliser Cifuentes

amadeopalliser@gmail.com