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Irresponsabilidad española: sigue imponiéndose el ‘haga como yo, no se meta en política’ (Franco)

Ayer, viernes 7, la justicia belga rechazó la extradición del conseller Lluís Puig, al considerar que el tribunal supremo español no es competente para emitir una euroorden.

Es preciso recordar que el juez Pablo Llarena está cubriéndose de gloria con las euro órdenes de detención y extradición de Carles Puigdemont, Toni Comín, Clara Ponsatí y Lluís Puig; ya que la primera tuvo que retirarla, la segunda se la rechazaron por defectos de forma, y ayer el juez belga falló reconociéndose competente para juzgar el caso, y, en segundo lugar, sentenciar que el tribunal supremo no es competente para efectuar una euro orden, ya que Puig, en ese momento, ya no era diputado.

Obviamente, esta decisión influirá en los otros políticos mencionados, que están pendientes de resolución, por su inmunidad al ser europarlamentarios.

Esta decisión, que fue celebrada por el mundo independentista catalán, como no podía ser de otra forma; ha sido ‘ninguneada’ por los políticos y medios unionistas. Nada nuevo, aquí siguen quijotescos, confundiendo los molinos por monstruos. Aquí nadie se replanteará la situación, ni la validez de un juicio político y politizado.

En una democracia consolidada, los representantes de los diferentes poderes del estado son transparentes, informan a sus ciudadanos considerándolos como adultos y con el debido nivel cultural para asumir las diferentes situaciones.

Ahora bien, en España, la situación des radicalmente diferente, los máximos responsables, como Felipe VI y Pedro Sánchez, siguen ocultando, robando, información a los ciudadanos (seguimos sin saber dónde está Juan Carlos I; ahora los rumores lo sitúan en Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, y en un hotel del máximo lujo, con un coste superior a los 10.000 € diarios).

“Los Emiratos Árabes Unidos son una federación compuesta por siete emiratos: Abu Dhabi, Dubái, Ajmán, Umm al Qaiwain, Ras al Khaimah, Al Fujairah y Sharjah; (…) que no tiene instituciones elegidas democráticamente ni partidos políticos” (Wikipedia)

Que el rey emérito ‘esté’, al parecer, en ese país, siendo uno de los que menos reconocen los derechos humanos (trata de personas, libertad de expresión – asociación y reunión, derechos de las mujeres, etc.), es una muestra más de los ‘valores’ de nuestra monarquía. Al fin y al cabo, el emérito ha ido a la ‘fuente’ de buena parte de su inmensa fortuna.

Y, obviamente, ni Pedro Sánchez ni el poder judicial han efectuado ningún comunicado sobre la sentencia belga, como si oyeran llover.

Estamos en un estado que, encima, tenemos unos políticos unionistas que son verdaderos artistas del filibusterismo, de la mentira, de la argucia. Ahora, todos ellos consideran que, con la crisis sanitaria, económica y social, ‘no toca’ hablar de otros temas, que la gente queremos soluciones a los problemas cotidianos.

Efectivamente, queremos eso, pero lo queremos todo, queremos ser tratados como verdaderos ciudadanos, como adultos.

Y si no pueden tratar el tema de la monarquía, si no pueden hacer dos cosas a la vez, que no se hubieran ido de vacaciones.

Los independentistas sabemos que cuando les interesa, hasta el tribunal constitucional se reúne los domingos para fallar y frenar cualquier decisión de la Generalitat y del Parlament de Catalunya.

Esa falta de información es un verdadero insulto a todos los ciudadanos.

Michel Foucault (1926 – 1984) analizó

“la profunda relación existente entre el poder y el saber; éste substrae del saber su presupuesto de neutralidad. El saber requiere un entramado de poder para su concreción y a la inversa, siendo a su vez el saber un producto del poder” (Revista Humanismo y Cambio Social, núm. 3; 2014)

Asimismo, consideró que “La relación entre el saber y el poder es un tema de la mayor relevancia: La historia de las luchas por el poder, y en consecuencia las condiciones reales de su ejercicio y de su sostenimiento, sigue estando casi totalmente oculta. El saber no entra en ello: ‘eso no debe saberse’.

Lo que Foucault quiere decir con esta reflexión, es que el saber sirve al poder. El principal servicio que presta es el de ocultar la forma de cómo se ejerce, se obtiene y se sostiene. Como él lo indica: ‘eso no debe saberse’. Por eso se habla de las grandes figuras de poder y de sus obras, pero poco se menciona el conjunto de acciones, manipulaciones y, muchas veces, abusos que hay detrás de esto”.

(Lamenteesmaravillosa.com)

En el pensamiento unionista español, anclado en mares profundos, sigue siendo válido el análisis de José Ortega y Gasset (1883 – 1955), en su obra “España invertebrada” (1921):

“Dentro de un estudio de la descomposición de las naciones, explica su pensamiento en cuanto a la desarticulación de España, al efecto de los regionalismos y separatismos como parte del ‘proceso de desintegración que avanza en riguroso orden, desde la periferia al centro, de forma que el desprendimiento de las últimas posesiones ultramarinas parece ser la señal para el comienzo de una dispersión inter-peninsular’.

Ortega acusa la falta de una minoría dirigente ilustrada capaz de tomar decisiones firmes y eficaces”.

(Wikipedia)

Ortega se exilió del bando republicano, pero volvió a la España franquista en los años cuarenta. En su obra ‘La rebelión de las masas’ (1930) había escrito: “Ser de izquierda es, como ser de derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”.

(C-elcultural)

Esa pretendida distanciación de la intelectualidad respecto a la política es similar a la ‘filosofía política’ del dictador y asesino Franco, que se resume en la siguiente frase: “Haga como yo, no se meta en política”; frase que dijo al directos del diario Arriba, Sabino Alonso Fueyo, “ante las quejas del periodista por las presiones que recibía de diferentes jerarcas del Movimiento Nacional, presiones para ejercer una supuesta ‘influencia’ política en el Régimen”

(www.paxaugusta.es)

Con estos mimbres: una pretendida ‘intelectualidad’ y una prensa adormecidas y adormecedoras, siguiendo las consignas derivadas de la mencionada frase de Franco, ‘Haga como yo, no se meta en política’, es evidente que los máximos responsables de los diferentes poderes del estado piensen que cuanta menos información se nos dé, mejor, menos cuestionaremos sus decisiones. Por eso, y volviendo a la fábula comentada ayer, dándonos ‘la sopa de la sopa de la sopa de pato’, consideran que ya tenemos más que suficiente.

En una situación utópica en el ‘todavía’ reino de España, sería justo al revés.

El siguiente cuento sufí, es muy ilustrativo al respecto:

“La mujer perfecta:

Nasrudin conversaba con sus amigos en la casa de té y les contaba cómo había emprendido un largo viaje para encontrar a la mujer perfecta con quién casarse.

Les decía:

Viajé a Bagdad, después de un tiempo encontré a una mujer formidable, atenta, inteligente, culta, de una gran personalidad.

Dijeron sus amigos:

¿Por qué no te casaste con ella?

No era completa, – respondió Nasrudin -, después fui a El Cairo, allí conocí a otra mujer ciertamente fabulosa, hermosa, sensible, delicada, cariñosa.

¿Por qué no te casaste con ella?, dijeron los amigos.

No era completa, – respondió Nasrudin -. Entonces fui a Samarcanda, allí por fin encontré a la mujer de mis sueños; ingeniosa y creativa, hermosa e inteligente, sensible, culta, delicada y espiritual.

¿Por qué no te casaste con ella?, insistieron sus amigos.

¿Pues saben por qué?, ella también buscaba a un hombre perfecto”.

(contarcuentos.com)

Pero el pensamiento de los máximos responsables de los distintos poderes españoles es exactamente el inverso de Nasrudin, pues saben que, si nos dieran toda la información, si fueran transparentes, se encontrarían con una ciudadanía ‘completa’ y, entonces, les cuestionaríamos sus decisiones, nos replantearíamos la correcta realización de sus tareas y, en definitiva, su pertinente asunción de responsabilidades y su correcta asignación a puestos tan relevantes. Por eso, en definitiva, prefieren una ciudadanía ‘incompleta’, carente de la información necesaria, ya que así nos pueden ‘gobernar’ mejor: es la permanencia del ‘pan y circo’.

Es decir, quieren que sigamos el consejo de Franco, y que no nos metamos en política, pues consideran que eso es cosa para los profesionales, como ellos. NOS QUIEREN INCOMPLETOS, PURA ABERRACIÓN.

Amadeo Palliser Cifuentes

amadeopalliser@gmail.com