
En mi escrito de ayer, con un título inverso al presente, acabé con los siguientes párrafos:
Los independentistas sabemos que ‘por mucho que la serpiente mude de piel, seguirá siendo serpiente’, ‘Y si sabemos lo que tenemos que hacer, y no lo hacemos, entonces estamos peor que antes’.
Y también sabemos que debemos huir de las personas que ‘tienen un problema para cada solución’. Cuando, según un haiku: ‘el último grado del talento es hacer fácil lo difícil’, pues, ‘Todo es muy difícil, antes de ser muy fácil’.
Pues bien, a mi me parece que siempre debemos intentar actuar de forma lógica
Comparando los resultados de las elecciones autonómicas de este 2021, con los del 2017, podemos ver el siguiente reparto de diputados:
Partido | 2021 | 2017 |
PSC | 33 | 17 |
ERC | 33 | 32 |
JxCat | 32 | 34 |
Vox | 11 | – |
Cup | 9 | 4 |
En Comú Podem | 8 | 8 |
Ciudadanos | 6 | 36 |
PP | 3 | 4 |
Hacer fácil lo aparentemente difícil, sería formar un gobierno independentista, ya que el 52% de los votos fue favorable a esa opción; y si en la legislatura del 2017, se llegó a un acuerdo entre JxCat y ERC, ahora, en 2021, lo lógico sería invertir las opciones. Y las conselleríes que estaban asignadas a ambos partidos, ahora se invirtieran, como se hará con la presidencia. Otra cosa será si al final la Cup decide entrar en el gobierno, lo que, forzosamente, obligaría a un reajuste entre todos.
Lo que sería ilógico sería que ERC quisiera conservar las principales consejerías, en función de su presupuesto social.
Obviamente, en esta legislatura será determinante la aportación de las ayudas europeas. Pero, aún así, está claro que esas ayudas quedarán en poder de Pedro Sánchez, pues ha dicho en repetidas ocasiones que el gobierno central tendrá la dirección y control de esas ayudas.
De todas formas, y atendiendo exclusivamente al reparto de las consejerías, me parece obvio que lo fácil sería revertir todos los papeles; prescindiendo de otros aspectos. Máxime atendiendo a los diputados obtenidos entre ambos partidos (ERC y JxCat), ya que las diferencias, este año, han sido menores que las de la legislatura anterior.
Así, si la presidencia ha de recaer en Pere Aragonés, de ERC, la vicepresidencia y consejería de economía, habría de recaer en JxCat, y el resto de consejerías, igual; prescindiendo de otros aspectos personales y de partido. Así, las consejerías de salud, trabajo, interior, etc., deberían ser intercambiadas, y punto.
Esto me parece lógico y fácil. Lo demás sería liar el problema.
Pero sabemos que las trampas que nos hacemos son muchas, es como en los köan zen, que generalmente:
‘parecen problemas absurdos, aporías (ilógicos o banales), y el discípulo, para resolverlos, debe prescindir del pensamiento racional común, para, así, entrar en un sentido racional más elevado y así aumentar su nivel de conciencia para intuir lo que en realidad le está preguntando el maestro, que trasciende al sentido literal de las palabras.
(…)
Quizá el köan más famoso es aquel en el que el maestro hace un palmoteo y dice: ‘Este es el sonido de dos manos, ¿cuál es el sonido de una sola mano? (según tradición oral atribuida a Hakuin Ekaku, 1686-1769); (…) otro köan famoso es: ‘Cuando un árbol cae en un bosque, ¿hace ruido si no hay nadie para escucharlo?’
(Wikipedia)
Y estos köan son complejos, pero conformar un gobierno, en base a la historia y a los resultados obtenidos el 14 de febrero pasado, son habas contadas. Y si no se quiere hacer fácil lo aparentemente difícil, es que no hay voluntad de facilitar una salida.
Como comenté ayer, si ERC tiende a querer prevalecer el eje izquierda / derecha, en lugar del eje independentismo / unionismo, la lógica se pervertirá.
Asimismo, y vistas las rencillas entre ambos partidos (ERC / JxCat), la situación se complica y pervierte más, obviamente.
Ayer cité el libro de Quim Torra, ‘Les hores greus’, que estoy empezando a leer; y al que seguidamente me refiero, en base a una entrevista facilitada por el ex president, al diario Ara, de ayer, y de la que extraigo los siguientes párrafos:
‘Tal como pasó el 30 de enero del 2018 con la investidura frustrada del president Puigdemont, me enteré por la prensa que el president del Parlament decidía retirarme la condición de diputado. (…) La decisión la llevó a término de manera inflexible, mi box de votación quedó desconectado’. Y Torra censura la actitud de Torrent asegurando que el ‘nunca’ habría tomado una determinación así respecto al president de la Generalitat (…) ‘Qué president este hombre (Torrent), tanto miedo siempre para no hacer nada que le pueda comportar alguna consecuencia. Madre de Dios, que miedo’. Y continúa, ‘No entenderé nunca como en octubre del 2017 estaban ellos y tantos otros dispuestos a todo y ahora a nada. ¿Se lo creían o no se lo creían?’
Respecto a Pedro Sánchez: ‘Lo describe como un autómata, con voluntad sólo de poder.
El presidente español, Pedro Sánchez, es uno de los que salen más malparados en el libro de Torra. Considera que su único objetico es perpetuarse en el poder. ‘Se autocalificó de resistente. Lo es, pero es una resistencia fría, sin alma, metálica, como un autómata’
Torra carga contra la manera como declaró Sánchez el estado de alarma, sin previo aviso a las autonomías, una centralización de competencias que llama ‘155 sanitario’. A partir de eso, explica las reuniones periódicas con todas las comunidades y cómo Torra defendía, sólo, medidas como el confinamiento de Catalunya o las ayudas directas a las empresas y Pedro Sánchez no hacía nada delante las peticiones. Explica, asimismo, que le enviaba WhatsApps y simplemente le notificaba la recepción del mensaje o ni le contestaba. En este sentido, Torra aprovechaba para recordar su experiencia en las reuniones con Sánchez y la mesa de diálogo. ‘Es un engaño (…) España nunca negociará el derecho a la autodeterminación’.
‘Basta de politiquerías: hay choques con Aragonés y Vergés, pero también con JxCat:
Si alguna cosa transmite el libro de Torra, es que tomar decisiones en el gobierno era muy difícil. Tanto en el momento de compartir información -afirma que se tenía que conectar de incógnito en las reuniones telemáticas del Procicat – como de ejecutar medidas. Por ejemplo, el día 23 de marzo, explica: ‘Me paso de las 18 h a las 21 h reunido con el consejo ejecutivo. No puedo más y exploto: ‘¡Basta de politiquerías! Ya sé que no hemos superado el recelo atávico entre los dos partidos, ¿Pero ahora tampoco? ¿Ahora que estamos en la situación más grave en décadas, tampoco?
Torra también comenta episodios con consellers, se queja de la consellera de empresa, Àngels Chacón, por qué ‘da las culpas a todos los otros’ y no asume responsabilidades; explica que ‘se dicen de todo’ en la reunión del gobierno con la consellera Ester Caspella por la situación del confinamiento de los presos políticos, y se declara ‘harto de tantas deslealtades’ cuando la consellera de salud, Alba Vergés, anuncia un plan de desconfinamiento que Torra desconocía -él lo había encargado al doctor Oriol Mitjà-, ‘Si MItjàs no da su conformidad al desconfinamiento, yo tampoco lo daré’, transmitió, e insistió que se situaría al lado de los 0expertos’ sanitarios.
Pero si con alguno dentro del gobierno se nota tensión en el libro es con Pere Aragonés: ‘Me decepciona el vicepresidente. Siempre tiene un papel pasivo, ausente. Normalmente, en cada reunión le acabo preguntando si tiene algo que añadir. No pasa nunca’.
(…)
El libro incluye también una frase que resume cómo ha vivido Torra su presidencia. ‘Acostumbraba a pedir a mi esposa, al llegar la hora de ir a dormir, que me quitase los puñales que se me habían ido acumulando en la espalda durante el día (…) de todos los colores’.
(Núria Orriols Guiu, Ara, 21 de marzo 2021)
Obviamente, de esta experiencia tienen que aprender todos, pero, por lo visto, ERC no lo ha hecho, ya que pretende gobernar teniendo a JxCat como ‘novia o novio consorte’, es decir, representativa, pero no determinante. Y eso, como decía ayer, era buscar problemas a cada solución.
Cuando, lo fácil, sería efectuar una simple y directa transmutación de consejerías, y actuar de forma honesta, anunciando un programa con un calendario de actuación, atendiendo la hoja de ruta hacia la independencia.
Y no deberían perderse en la lógica de Epiménides de Creta:
‘Epiménides, era un poeta cretense que vivió en torno al siglo VII antes de Cristo y dijo: ‘Todos los cretenses son unos mentirosos’. Esta afirmación, viniendo de Epiménides, desembocaba en un resultado paradójico, porque si un cretense daba por hecho que todos los cretenses eran unos mentirosos (hay que convenir en que un mentiroso miente siempre) resultaría que no era verdad la afirmación, y que, por lo tanto, los cretenses decían la verdad. ¡Ah!, pero si decían la verdad, cuando el cretense Epiménides aseguraba que todos los cretenses eran mentirosos, es porque eran unos mentirosos. ¡Ah!
Y la situación política catalana actual, comandada ahora por ERC, me parece que es una situación que se ajusta a la aporía, como la de Zenón de Elea (490 a.C.-430 a.C.) que:
‘en defensa de las teorías de Parménides, construyó argumentos en contra de la existencia del movimiento (uno de ellos es el de Aquiles y la tortuga, según la cual, Aquiles nunca atraparía a la lenta tortuga, porque siempre que parecía atraparla, la tortuga avanzaba un poco más, y así progresivamente’.
(Wikipedia)
Así que ERC, que tiene la responsabilidad, debería huir de elucubraciones sobre el ruido de una sola mano, y actuar de forma consecuente con el gobierno actual, invirtiendo los papeles. Y olvidándose de si el gobierno central oye o no el ruido de los árboles solitarios que caen. Ese es su problema.
Y, obviamente, el combustible necesario de ese futuro gobierno, debería ser la honestidad, una verdadera cooperación; no la que Oriol Junqueras y Pere Aragonés y sus consejeros han facilitado hasta ahora, y que, eso sí, exigen a su posible novia o novio consorte, requiriéndoles que les facilite JxCat una total sumisión. Y esa sumisión que ellos no ofrecieron, no es de recibo. Se ha de ser corresponsable.
Y no podemos dejar para mañana, lo que podemos hacer hoy. La práctica nos confirma que Aquiles atrapa a la tortuga. No hay elucubración válida que lo pueda negar, aunque se acuda al cálculo infinitesimal.