
Imagogenia
@mar_naa
¿Usarías un servicio aéreo del Ejército Mexicano para tus viajes de turismo o trabajo? Tanto si la respuesta es sí, como si es no, esto dependerá de la percepción que tienes de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) es decir, si esta institución gubernamental te genera confianza o si, por el contrario, cuestionas sus capacidades de seguridad lo suficiente como para evitar hacer uso de su recién anunciada aerolínea o bueno, el plan de que esta exista.
Y es que, gracias al hackeo masivo a la SEDENA, se dio a conocer que busca lanzar su propia aerolínea comercial, lo que hizo que, luego de la controversia, el presidente Andrés Manuel López Obrador tuviera que confirmar el plan que espera operar en 2023; y no sólo eso, como es costumbre por parte del presidente este también planteó la posibilidad de que la empresa tome el nombre de Mexicana de Aviación, que el objetivo es evitar que futuros gobiernos la privaticen, que se analiza el costo beneficio de la renta de 10 aeronaves, que la nueva empresa no implica mucha inversión ya que se cuenta con los aeropuertos, la experiencia de la Fuerza Aérea, talleres y pilotos; y que las utilidades de dicha empresa estarían destinadas para las pensiones de los integrantes de las Fuerzas Armadas. Vaya, dejó poco a la imaginación y mucho a la especulación sobre la viabilidad de la misma.
Ahora, debemos hablar de percepción, si bien el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó recientemente los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre la Seguridad Pública (ENVIPE) de este año, y tanto la Marina Armada de México, como el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional son percibidas con buen ojo por parte de la población ya que de los encuestados sólo entre el 20 y poco más del 30 por ciento consideran que dichas instituciones son corruptas lo que sin duda opera a su favor, pues este tipo de percepción propicia que la audiencia tenga una mejor imagen sobre el desempeño de estas en el trabajo que realizan. También debemos tomar en cuenta el contexto bajo el cual se plantea una aerolínea operada por el ejército.
Según una encuesta realizada por Merca 2.0 el 72% de los encuestados dice no confiar en la dependencia militar para operar una línea aérea comercial, pues consideran como principal factor de su desconfianza la gran cantidad de incidentes aéreos militares que han ocurrido en esta administración. Nada menos el 1 de octubre se desplomó un helicóptero de la Secretaría de la Marina (Semar) en Centla, Tabasco el cual atribuyeron a la falta de combustible. De 2019 a la fecha van cerca de nueve desplomes de aeronaves de dicha Secretaría con un total de 30 personas fallecidas por estos incidentes.
Ciertamente, si lo analizamos estos son factores que la audiencia debe considerar pues independientemente de si la dependencia es corrupta o no y esto les sume puntos a su imagen, no se debe dejar de lado los acontecimientos entorno al sector que busca operar; aunado a que, siendo honestos, los militares son blanco de muchos factores de riesgo que los civiles desconocemos y que si bien admiramos su disciplina -y personalmente puedo decirme intimidada con su presencia-, también reconozco que en gran medida me da miedo que sean objetivo de algún ataque y esto lo digo en la calle donde puedo salir corriendo de ser necesario, ahora no me imagino en el aire donde, sin duda no tengo ningún tipo de control, para pensarlo ¿no?
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