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Altos funcionarios politizados: necesidad de la ‘motosierra’

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

En general, únicamente, nos fijamos en los ministros, ya que son la cara visible y política de cada sector, y esto no deja de ser un simplismo; si bien es cierto que muchos ministros abonan esa simplificación, para ‘engrandecer’ artificiosa y pomposamente su propio ego, su figura mediática, como intento explicar a continuación.

En estos momentos de grave crisis ferroviaria en Catalunya (especialmente en Rodalies, red de trenes de cercanías), así como en la infraestructura de carreteras, en la lengua, la sanidad, etc., me ha parecido muy acertado el artículo de Modest Guinjoan, titulado ‘Renfe y Adif: ¿aquí quién manda?’, del que extraigo algunos párrafos:

‘Un caso bien vivo de infraestructuras básicas en Catalunya está poniendo a prueba las relaciones internas de poder en las organizaciones y da respuesta a la pregunta más elemental, pero también más crítica, para entender cómo funcionan. La pregunta es ¿quién manda? o, todavía mejor, ¿quién es el que manda más en esta empresa u organización?

La infraestructura a la que me refiero en este artículo es la ferroviaria, que tiene dos protagonistas destacados, Adif y Renfe. La primera, responsable de la infraestructura propiamente y, la segunda, la operadora de servicios ferroviarios. El descontrol operativo que se vive estos días y el anuncio de diferentes días de huelga con motivo de la anunciada descentralización de Rodalies, pactada entre ERC y PSOE, representa el enésimo ejemplo de poder interno por parte de los sindicatos afectados y de su capacidad de boicotear cambios que les incomodan. 

(…) En concreto, el conflicto en curso tiene como diana, impedir el traspaso de Rodalies a una empresa mixta con mayoría de la Generalitat. Tiene una cierta semblanza con otro acto político, el de la pretendida cesión de la gestión de los impuestos a Catalunya, que topa frontalmente con la resistencia del colectivo de la administración tributaria estatal. En estos casos, se hace evidente que la cadena de transmisión de órdenes entre la política (acuerdos entre partidos) y los servidores públicos no rueda fina. Algunos de los motivos que se esgrimen son técnicos, pero otros no lo son, son. Otra cosa.

Volviendo al tren, las huelgas prácticamente continuas y a veces chantajes encubiertos que se producen de forma vergonzosa, no solo es una muestra de desprecio hacia los usuarios, que son tratados como una mercadería de intercambio, como elemento de negociación; también es un desprecio hacia los contribuyentes (…) finalmente, la resistencia laboral también pone de relieve quién tiene el poder teórico y quién tiene el poder real dentro de las organizaciones de infraestructuras y gestión ferroviaria.

La voluntad política de ceder Rodalies choca con el poder del alto funcionariado y con la estructura férrea de sus trabajadores, que ven a los políticos como unos pardillos e inexpertos (hoy son alcaldes, mañana ministros de lo que sea, hoy regidores, mañana presidentes de instituciones públicas, en cualquier caso, son gente de paso). Ellos, en cambio han pasado oposiciones o otros tipos de pruebas (no todos, ya que la sucesión familiar también existe en Renfe) y son los que aseguran la continuidad de los servicios. Pueden ofrecer resistencia a los cambios por qué, a diferencia de lo que pasa en el sector privado, tienen los puestos de trabajo asegurados, son intocables.  Se se añade que saben perfectamente que los políticos de turno son refractarios a los conflictos, es fácil deducir quien tiene el poder.

(…) respecto al poder sindical, la resistencia al traspaso de Rodalies no se hace pensando en los derechos laborales adquiridos, que están más que garantizados, sino que es una resistencia política. Situados en este punto, la convocatoria de huelga para este marzo es una extralimitación laboral impropia.

(…) Reconociendo que el problema no es fácil de resolver por la complejidad de la gobernanza del sistema ferroviario, lo que es más intrigante es ¿por qué la Generalitat, siendo la titular del servicio, no ha cambiado de operador?

(…) No tengo ninguna duda que, corrigiendo la relación interna de poder y situando cada uno en su lugar, el servicio ferroviario mejoraría. Si, además, se invirtiese lo que es preciso en la red y el operador fuese bueno, la mejora se multiplicaría por dos, por tres o por cuatro. 

(elnacional.cat, 8 de marzo 2025)

Efectivamente, Modest Guinjoan retrata con precisión el problema que tenemos en la actualidad y, como dice él mismo, no se circunscribe al caos ferroviario, ni tan sólo al tributario. Y, es más, yo creo que el núcleo duro del estado es su nacionalismo español, como vemos en el gremio de policías y guardias civiles, por citar otro ejemplo reacio a cualquier tipo de delegación de funciones (que no transferencia, como apunté en mi escrito de ayer). Y si se oponen a una mera delegación, la revolución sería total, si se tratase de traspasos de cualquier tipo de funciones.

Es evidente que ese núcleo duro nacionalista español es el que ostenta el poder, en todos los ámbitos, y nunca aceptará perder la más mínima cuota de ese poder; y mucho menos, pasar, ellos mismos, a ser transferidos a la Generalitat. Ya vemos esa oposición férrea de los maquinistas de los trenes.

Y a este problema, claro, hay que añadir la ineptitud de determinados ministros, en este caso, el ministro de transportes, Óscar Puente, como señaló Josep Antich en su editorial de ayer, titulado ‘Y el ministro Puente continúa de vacaciones’:

‘(…) El hundimiento del techo del puente entre Rodalies y el aeropuerto del Prat, después que cayeran unos cuantos litros de agua, ejemplifica a la perfección lo que es Catalunya del aparador y la Catalunya real. Trenes que no funcionan, obras en mal estado dejadas de la mano de Dios, autopistas desbordadas incapaces de absorber el tránsito que se acumula, carreteras con el pavimento en mal estado por soportar el tránsito de camiones demasiado pesados y un largo etc.

(…) La exigencia de la consejera de territorio Silvia Paneque, como la de la gran mayoría de sus antecesores en la Generalitat, suena a incapacidad, ya que tal como está montado todo, las quejas de la Generalitat acaban quedando allá donde el ministerio quiere, que suele ser el cajón de la basura. Y así será mientras no haya una reacción conjunta de todos los partidos catalanes en el momento de exigir.

Muy diferente sería si la necesaria reprobación del ministro Óscar Puente, que sería razonable que exigiesen Junts y ERC, y a la cual fácilmente se podrían sumar partidos de la oposición en el congreso, fuese avalada por los comunes y el PSC. (…) pero, que el PSC defienda al suyo, simplemente porque es de los suyos, es para sacar todos los colores. Casi suena a toma de pelo que el ministro se haya limitado a explicarnos que su ministerio pondrá Jaén a menos de tres horas en tren, de Madrid (…) que hable de las obras en la A-7 en Almería, los problemas de circulación en Huelva por las lluvias, las mejoras en la carretera de Ceuta junto con la construcción de una iglesia en la ciudad autónoma, y la manifestación del Día de la Mujer.

(…) la actitud displicente, altiva y arrogante (de Puente) es la propia de quien considera que es igual lo que haga, ya que nada acaba pasando factura. Debería ser un motivo de enojo institucional que se cumplan 20 años de la aprobación de un manifiesto en Catalunya para la mejora de Rodalies. Cuando se habla de la falta de inversiones en Catalunya, o la no ejecución de las partidas que figuran en los presupuestos generales del estado en Catalunya, respecto a la ejecución que siempre se produce en Madrid (…) se ve claro que se trata de una asfixia crónica a un país para limitar su crecimiento.

(elnacional, 8 de marzo del 2025)

Estoy convencido que el paciente lector que haya sobrevivido hasta este punto, se habrá hecho una perfecta idea de la conflictiva situación que sufrimos los catalanes; bueno, algunos, la mayoría, ya que las élites, representadas por el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, dedican su atención a temas de escaparate, como señaló Antich, por ejemplo, el Mobile World Congress, poniéndose todo tipo de medallas por su aparente éxito.

Pero esos aparentes éxitos, como el de la Copa América de Vela, en realidad son defendidos por los propios organizadores, entre ellos, el ayuntamiento de Barcelona, pues todos los análisis externos (y objetivos, a pesar de la opacidad informativa de las principales instituciones catalanas) han mostrado lo contrario.

El economista Miquel Puig ha publicado hoy el artículo titulado ‘La Copa América, Roberto y las cabras’, explicando los ‘estudios’ que avalan el éxito de la mencionada Copa América, y apunta:

‘(…) estos estudios pertenecen al mismo conjunto de productos académicos que la curva de Laffer, que popularizó Reagan a principios de los años 80, y de acuerdo con ella, una reducción de impuestos puede poner en marcha una recuperación económica tan vigorosa que el fisco acabe recaudando más dinero. Su base científica es la misma que la que sustenta la capacidad curativa del hipoclorito sódico contra el cáncer o contra el covid: ninguno.

¿Cómo es posible que las universidades continúen generando estudios como el que nos ocupa (sobre el beneficio de la Copa América)? Por dos motivos: porque hay instituciones dispuestas a pagar porque alguien defienda lo indefensible, y porque es posible imaginar unas circunstancias muy concretas en las que esta clase de efectos sorprendentes puedan darse (…)’

(Ara, 9 de marzo 2025)

Ante este panorama, tenemos claro que el PSOE y el PP, es decir, el PPSOE, mantienen la actual estructura de poder, ya que son dos partidos sistémicos y monárquicos. Y han ido alternándose en el poder, sin cambiar su núcleo duro, más bien lo contrario. Asimismo, son conscientes de que, en todo momento, España se vertebra a partir del anticatalanismo, y así superan la crisis de la ‘España invertebrada’ (1921) que describió José Ortega y Gasset (1883 – 1955)

Pero, en su incultura interesada, ‘olvidan’ que Ortega y Gasset, en esa obra, señaló que ‘cuando una sociedad se consuma víctima del particularismo, puede siempre afirmarse que el primero en mostrarse particularista fue precisamente el poder central (…) y esto, afirma, es lo que pasó en España: Castilla ha hecho a España y Castilla la ha deshecho (refiriéndose a la época de Felipe III)’ Asimismo, en esa obra, el autor apunta como otro de los motivos ‘la ausencia de los mejores’. Ortega y Gasset, el filósofo franquista, en su obra ‘La rebelión de las masas’ (1927) acabó defendiendo la necesidad de forjar un nuevo tipo de ‘hombre español’.

Ortega y Gasset fue un pensador con más sombras que luces, ya que, desde un principio, consideró que eran preferibles los franquistas, ya que defendían las mismas ideas e intereses, aunque, después, se distanció en cierta medida. Pero su filosofía, basada en su frase ‘yo soy yo y mis circunstancias’, defendía el más rancio conservadurismo.

Por eso, no puede extrañar a nadie, que el PPSOE defiendan ese statu quo, esas ‘circunstancias’.

Y esas circunstancias se perpetuarán, con Salvador Illa en la Generalitat, puesto que es una pieza más del sistema; ya que desde el 1987 viene ocupando poltronas políticas por parte del PSC/PSOE, por lo que es corresponsable de un sinfín de medidas contra Catalunya, en concreto, la infrafinanciación que ahora está mostrando sus consecuencias, como estamos viendo en los trenes, autopistas, etc. Y sin olvidar que apoyó, y sigue apoyando, la aplicación, en su momento, del 155.

Salvador Illa es el prototipo de funcionario, de gestor gris, no en vano fue secretario de organización de su partido, y esto marca y, a la vez, predetermina cierto carácter.

Por todo eso, sería precisa una regeneración total del reino español, pasando la motosierra de Milei / Musk, para eliminar a la totalidad de los altos funcionarios (grupo A1), de todos los ministerios y entes públicos, pues son los que en realidad dirigen (planifican, programan y orientan) las políticas de los diferentes órganos, y dirigen la actividad gubernamental en momentos y temas puntuales, sin haber sido votados, claro.

Pero no somos ilusos, y sabemos que eso no lo harán nunca, pues forman el ADN del estado de la España castellanizada del PPSOE.

Por lo tanto, la única salida que tenemos los catalanes, es lograr nuestra independencia de toda esa casposa casta. Y los catalanes españoles, que no lo ven (o no quieren verlo), son (o se creen) parte del sistema, y realmente, son parte de nuestro problema, a mayor beneficio y gloria de SU España. Esta es nuestra mayor desgracia.