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El 31 de octubre de 1975 el grupo británico Queen publicó el álbum ‘A night at the opera’, con la canción Bohemian Rhapsody, compuesta por Farrokh Bulsara (Freddie Mercury, 1946 – 1991), cantante del mencionado grupo de rock, y autor de otros éxitos internacionalmente conocidos, como ‘We are the champions’ o ‘Somebody to love’. Y hoy, a los 50 años de su publicación, algunos medios de información se han hecho eco, del aniversario de la citada rapsodia, ensalzando la composición y elevándola a los altares de la creatividad.
Y me ha parecido interesante reproducir la letra de esta canción, formada en tres partes: una balada, un pasaje operístico para acabar con rock duro:
Bohemian Rhapsody (Rapsodia bohemia)
¿Esto es la vida real?
¿Esto es solo fantasía?
Atrapado en un derrumbe
sin escapar de la realidad.
Abre tus ojos
mira al cielo y observa
Solo soy un pobre chico
no necesito ninguna compasión.
Porque fácil vengo, fácil voy,
poco alto, poco bajo.
Sea como sea que sople el viento
no me importa realmente a mi,
no me importa.
Mama, acabo de matar a un hombre,
puse una pistola en su cabeza
apreté el gatillo, ahora está muerto
Mamá, la vida acababa de comenzar
pero ahora me he ido, lo tiré todo a la basura.
Mamá, ¡oh!!
No quería hacerte llorar.
Si no vuelvo mañana a esta hora
sigue adelante, sigue adelante.
como si realmente nada importara.
Demasiado tarde, ha llegado mi hora.
Siento escalofríos por mi columna vertebral,
Mi cuerpo me duele todo el tiempo
Adiós a todos
me tengo que ir
Tengo que dejaros atrás
y enfrentar la verdad.
Mamá, ¡ohh!
De cualquier manera que sople el viento
Mamá, ¡ohh!
No quiero morir.
A veces, me gustaría no haber nacido nunca
Veo una pequeña silueta de un hombre
¡Scaramouche! ¡Scaramouche!
¿Bailarás el fandango?
Truenos y relámpagos
Me asustan muchísimo
¡Galileo! ¡Galileo!
¡Galileo! ¡Galileo!
¡Galileo, Fígaro!
¡Magnífico!
Solo soy un pobre chico y nadie me quiere
(Es solo un pobre chico de una familia pobre)
(Perdónenle la vida, de esta monstruosidad)
Fácil vengo, fácil voy
¿Me dejaréis ir?
¡En el nombre de Dios!
¡No, no te dejaremos ir!
(¡Déjenlo ir!)
¡En el nombre de Dios!
¡No te dejaremos ir!
(¡Déjenlo ir!)
¡En el nombre de Dios!
¡No te dejaremos ir!
(¡Déjenme ir!)
¡Nunca, nunca te dejaremos ir!
¡Nunca, nunca, nunca me dejarán ir!
¡No, no, no, no, no, no, no!
¡Oh, mamá mía, mamá mía!
Mamá mía ¡déjame ir!
¡Belcebú tiene un diablo reservado para mí!
¡Para mí!
¿Crees que puedes apedrearme y escupirme en el ojo?
¿Crees que puedes amarme y dejarme morir?
¡Ay, amor!
¡No me puedes hacer esto, nena!
Solo he de salir
¡Solo tengo que salir de aquí!
¡Oh, sí!
¡Oh, sí!
Nada realmente importa
cualquiera lo puede ver.
Nada realmente importa
nada realmente me importa.
Sea como sea que sople el viento.
El duro realismo del mensaje de esta canción se complementa, notablemente, con otra de las famosas canciones de Freddie Mercury, publicada dos años después, en 1977, incluida en el álbum ‘News of the world’:
We are the champions (Somos los campeones)
He pagado mis deudas
una y otra vez.
He cumplido mi sentencia
pero no cometí ningún crimen
He cometido errores
he cometido unos
he tenido mi parte de arena enganchada en mi cara.
Pero sobreviví
y pretendemos seguir y seguir y seguir
Somos los campeones, amigos míos
y seguiremos luchando, hasta el final
somos los campeones
somos los campeones
No hay tiempo para perdedores
porque somos los campeones del mundo
He hecho mis reverencias
y mis agradecimientos.
Ustedes me trajeron la fama y la fortuna
y todo lo que va con ello
les doy las gracias a todos
Pero eso no ha sido un lecho de rosas
tampoco un crucero de placer.
Lo considero un reto ante toda la raza humana
y no voy a perder.
Aprenderemos a seguir y seguir y seguir
Somos los campeones, amigos míos
y vamos a seguir luchando hasta el final
somos los campeones
somos los campeones
no hay tiempo para perdedores
porque somos los campeones del mundo
Somos los campeones, amigos míos
y vamos a seguir luchando hasta el final.
Somos los campeones
somos los campeones
no hay tiempo para perdedores
porque somos los campeones
Es evidente que si prestamos la atención precisa a los mensajes de estas canciones, nos llegarán al fondo, y nos aportarán y estimularán para seguir luchando, sin rendirnos, como el ‘No surrender’ (de Bruce Frederick Joseph Springsteen, 1984) que, desde el 2017, asociamos, popularmente, con nuestro president Carles Puigdemont.