En el escrito de ayer, con este mismo título, hice una referencia al fenómeno del ‘caballo de Troya’, pero, por su extensión, no pude explicarme con detalle, y lo intentaré ahora.
Como todos sabemos, Homero (siglo VIII a. C.), en su obra la Odisea, narró que, en la guerra de Troya (aprox. 1300 a. C.), los aqueos, siguiendo las órdenes de Ulises, construyeron una figura gigantesca de madera, en forma de caballo, que abandonaron; y los troyanos, posteriormente, como signo de victoria, introdujeron en su propia ciudad, sin saber que en su interior se ocultaban soldados enemigos que, durante la noche, en pleno festejo, salieron y abrieron las puertas de la ciudad, para la entrada del ejército aqueo.
Sin entrar en la verosimilitud tanto del propio autor, como de la historicidad de los hechos, la narración es muy didáctica, para explicar un hecho, aparentemente positivo, que acaba comportando la destrucción, y por eso la aplico, también en nuestro caso, siendo consciente de que las diferencias son notables.
El primer problema lo tenemos en la asignación de los papeles, pues una primera lectura podría entenderse que los independentistas catalanes podríamos asimilarnos a los troyanos, que intentamos vencer a los aqueos españoles; pero esta lectura no tiene la similitud precisa, ya que nosotros no tuvimos la argucia de Ulises, no fuimos capaces de ninguna artimaña para independizarnos, pues todo fue público y notorio.
Una segunda lectura, inversa, sería asignar el papel de los troyanos al estado español, y, consecuentemente, los independentistas catalanes, podríamos asimilarnos a los aqueos, que defendemos nuestros anhelos e intereses de configurar la deseada república catalana. Y, con esta lectura, efectivamente, sí que podemos encontrar no uno, si no, diversos caballos de Troya, con las consiguientes pérdidas de derechos y sufrimiento (prisión, exilio, etc.). Y por esto, seguiré esta ‘versión’ en este escrito.
El estado profundo, como hemos visto, ha utilizado y utiliza todo tipo de artimañas (alegales e ilegales), como, por ejemplo, los ‘servicios’ realizados por las cloacas del estado, desde los fiscales que ‘afinan’ los casos (según comentó Jorge Fernández Díaz, en su momento ministro del interior, del PP, a Daniel de Alfonso, en aquél tiempo, jefe de la oficina antifraude catalana); o, también, por poner otro ejemplo en esa línea, las ‘investigaciones’ manipuladas e inventadas del ex comisario de policía José Manuel Villarejo, hoy día en prisión, por sus diversas fechorías).
Pero esas artimañas también las podemos ver en líneas de actuación, aparentemente legal, como son los continuados juicios e imputaciones a casi 3000 independentistas. Hoy, precisamente, el tribunal superior de justicia de Catalunya, ha sentenciado por desobediencia a los ex miembros de la mesa del Parlament: Lluís Corominas, Anna Simó, Lluís Guinó y Ramona Barrufet, a veinte meses de inhabilitación y a una multa de 30.000 € a cada uno de ellos, por haber permitido la realización de los plenarios del 6 y 7 de setiembre del 2017, en las que los diputados aprobaron la ley del referéndum y de la transitoriedad jurídica. Por esa misma actuación, a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, la sentenciaron a once años de prisión. Esa es la Injusticia española.
Pero el lector sabe que todo esto no es nuevo, y que aplicar la metáfora del caballo de Troya, puede parecer excesivo. Por eso, seguidamente, (y sin ser fiscal), lo intentaré ‘afinar’, pero, en este caso, en el buen sentido, al menos, de forma razonada y sin ningún intento manipulador.
Para eso, me centraré en el ámbito político catalán y aplicaré la metáfora, en dos ámbitos que, en el fondo, es el mismo, la confrontación contra la responsabilidad moral:
· en personajes unionistas, tipo Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, que aprovechan cualquier acción de la Generalitat, para salir, automáticamente en los medios de comunicación, criticando las medidas, por considerarlas incorrectas, y si son correctas, por ser tardías, cortas, limitadas, etc.; pero siempre con discursos críticos destructivos, nunca constructivos, colaboradores. Ella, y su equipo, sólo buscan las medallas, y acabar con el movimiento independentista, su mayor enemigo, los mismos objetivos que tiene su socio Manuel Valls (ex jefe de gobierno francés, ahora regidor en el ayuntamiento de Barcelona, por el partido de Ciudadanos)
Colau, nunca se plantea ver la responsabilidad que tiene el gobierno central, formado en coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, el partido de Colau.
Colau y su equipo, hace muchos años que han mostrado su verdadera cara, y su verdadero interés, el prioritario, que es su continuidad en el poder. En este sentido, ayer reconoció que no descarta un tercer mandato. Seguidamente transcribo un fragmento de la entrevista publicada el El País:
’La alcaldesa de Barcelona lamenta que la ‘derecha radicalizada’ se valga de la crisis sanitaria para ‘erosionar’ al ejecutivo de Pedro Sánchez. ‘Por ser quienes somos se nos pide más. A veces es duro, pesa, y por ser mujer y de origen humilde, algunos adversarios se han permitido licencias que no se permitirían con otros’.
(…) ‘Una pandemia requiere que todas las Administraciones rememos juntas porque estamos en una emergencia sanitaria. La ciudadanía no entiende cuando se ponen por delante intereses partidistas o confrontaciones como la que está liderando el Gobierno de Madrid. No es lo que la gente espera de nosotros’.
(…) respecto a la drástica medida tomada por la Generalitat, de cerrar bares y restaurantes durante quince días, señaló: ‘Estamos en emergencia sanitaria y hay que contener la velocidad de contagio. No voy a entrar a cuestionar, pero sí exijo medidas igual de drásticas de apoyo a este sector, para que no sea una víctima. No tienen la culpa y son miles de puestos de trabajo’.
(…) con relación a la crítica situación de las residencias de la tercera edad, durante los primeros meses de la pandemia: ‘Nosotros con la Generalitat tuvimos discrepancias con las residencias, pero ofrecimos ayuda porque eran nuestros ancianos’.
(…) ‘A la pregunta que el país con los peores resultados sea incapaz de superar esa confrontación, en un Gobierno en el que usted está, del que los comunes forman parte’: ‘No creo que la crispación la hayan compartido todas las Administración por igual. Estamos ante una derecha radicalizada que no acepta que haya un Gobierno progresista de coalición y que utiliza la crisis sanitaria para intentar erosionarlo. Eso a mi me parece inmoral. El Gobierno está haciendo muy buenas políticas, que siempre se pueden hacer mejor; yo le pido más cosas. Ha demostrado una sensibilidad social que no se ha tenido en crisis anteriores.
‘Llegó a la alcaldía hace casi seis años con la bandera de combatir las desigualdades y garantizar el acceso a la vivienda, pero la situación empeora. ¿Faltó realismo en sus promesas?’: ‘Estoy orgullosa de que el Ayuntamiento de Barcelona sea la Administración pública de todo el Estado que está haciendo más política de vivienda: en cantidad, en presupuesto que se destina y en innovación. Lo hacemos solos, la Generalitat ha abdicado’.
(…) ‘Siempre ha hablado de dos mandatos ¿Habrá un tercero?’: ‘Es verdad que me planteé una temporalidad, pero nos ha tocado un tiempo excepcional. Teníamos una serie de proyectos que les ha costado arrancar porque hemos vivido el procés, un atentado en La Rambla y ahora la pandemia. No descarto, si fuera necesario, acompañar un tercer mandato porque lo importante del compromiso es que el programa de transformación de Barcelona hacia una ciudad más sostenible, justa y democrática y líder en innovación social se pueda materializar’.
‘¿Le siguen pesando los votos de Manuel Valls a su investidura?’: ‘No fue lo deseado. Ahora, no me arrepiento de haber defendido legítimamente mi aspiración como formación política. Teníamos del derecho a aspirar a la alcaldía para que el proyecto de transformación de Barcelona no sea una anécdota en los libros de historia, sino una constatación de que se podía hacer política de manera diferente’
(Ana Pantaleoni y Clara Blanchar, El País, 18 oct. 2020)
Evidentemente, podrá argumentarse que la política de Colau y su partido, no se ajusta a la metáfora del ‘caballo de Troya’, sino que es una confrontación entre partidos. Si sólo fuera así, nada que objetar, ya sabemos que, en la política, lo consustancial es el debate y la rivalidad.
Y también es cierto que, como dice ella, por ser quienes son, y por ser mujer, reciben más críticas y se les exige más. Es verdad, ya que su partido había prometido una actitud política transparente, moral y próxima a la ciudadanía; y vemos que no ha sido, no es, ni será así, pues se ha adaptado rápidamente a los vicios y estrategias usuales en la política institucional, pues, como habrá podido ver el paciente lector, no es nada crítica con Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, pues defiende sus buenas políticas, cuando, como vimos ayer, internacionalmente se han venido señalando críticas, precisamente, por la incorrecta gestión de la pandemia.
Y no perder momento alguno para ponerse medallas y criticar a la Generalitat, tampoco es una buena muestra de moralidad, ni, tampoco, la de aceptar el voto de Manuel Valls, pero, claro, las ansias de poder lo ‘justifican’ todo. Y una muestra de esto, lo tenemos en su idea sonda de intentar repetir un tercer mandato, justificándolo por las diferentes crisis y ahora la pandemia. Si hasta el presidente de los EUA no ve parado el calendario electoral, y mucho menos el tope de los dos mandatos. Pero, claro, Colau se cree la reina sol, como el rey sol (Luis XIV de Francia, 1638-1715). Si ella no está, todo se derrumbará, vendrán las plagas de Egipto.
Y eso demuestra que ni delega ni quiere delegar, es ella y solo ella, como decía el cómico Pepe Rubianes (1947-2009), en uno de sus famosos monólogos, ‘Yo siempre que he tenido la suerte de estar en pareja, he ido a la mía: soy muy mío, qué quieres que te diga. Yo, yo y yo, yo y requeteyó, y yo, yo, yo, y sí, te quiero, pero más me quiero yo’, decía cuando contaba lo de aquella novia que se fue al baño en mitad de la cena y cuando volvió no tenía ni las migas, ¡o se mea o se cena!, a mi no me jodan’.
Bromas aparte, es verdad que, en un país machista, y como dice ella, tener una alcaldesa, de origen humilde, no es bien visto por la clase dominante. Pero no hay que olvidar, añado yo, sin estudios ni experiencia, difícilmente se puede gobernar bien, por muy buen equipo técnica que tenga, si se cree por encima de todos ellos.
Y el caballo de Troya, a mi modo de ver, es el doble lenguaje, el doble mensaje, el de la humildad, moralidad y proximidad a la ciudadanía (que no la ‘gente’ que repetidamente utiliza Colau, pues a mi, ese término me parece despectivo), cuando la realidad no es así, es diametralmente la contraria: la ostentación del poder, el dominio de las diferentes teclas.
En este sentido, ese intento continuado de intentar ‘convencer’ a los ciudadanos de su bondad, el summum es su comentario que se preocupó de las residencias, ‘porque eran nuestros ancianos’; suyos, de la Generalitat no, y ese tipo de mensajes, subliminales o liminales, a mi modo de ver, uno de los verdaderos ‘caballos de Troya’, que tenemos en Catalunya.
· En personajes independentistas, en este momento podemos ver, también, pseudo ‘caballos de Troya’, pues presentan un doble mensaje, uno de cara a los votantes, mostrando su ‘ardor guerrero independentista’, pero simultaneado con intentos de negociación y seguidismo de las políticas del gobierno central.
Tristemente, en este momento pre-electoral, vemos que unos partidos independentistas se dividen y subdividen, y que otro ‘diluye’ las pretéritas prisas y urgencias; solo la CUP mantiene su postura de rigor y exigencia, pero, es un partido minoritario.
Como en el caso de los unionistas mencionado, en este segundo ámbito, el de los independentistas, me parece un verdadero ataque, un verdadero ‘caballo de Troya’, contra la moral de la ciudadanía, pues no deja de ser un torpedo a la línea de flotación de la motivación; y esto lo vemos diariamente en el corte de la avenida Meridiana, pues últimamente somos muy pocos y, encima, divididos.
Solo la unión de los independentistas nos hará ganadores, pues esa unidad es fundamental.
Para finalizar, seguidamente incluyo unos versos de diferentes poemas y canciones, para expresar nuestra ambivalente moral actual:
‘El jorn dels miserables’ (1974) (el día de los miserables), de Lluís Llach:
‘Cuanta rabia que tengo,
Puede ser necesario ser perro desde ahora;
Cuanta rabia que tengo
Y no quiero olvidarla’
‘Junts’ (2016) (juntos), del Projecte Mut:
‘Juntos llegaremos más lejos
Seremos el fuego y el humo,
O lo que tu quieras,
Pero siempre juntos’
‘El caminant i el mur’, Assaig de càntic en el temple’ (1954), (el caminante y el muro, ensayo de cántico en el templo), de Salvador Espriu:
‘Pero soy también muy cobarde y salvaje
Y quiero con un
Desesperado dolor
Esta mi pobre, sucia, triste y desgraciada
Patria’
Pero, en definitiva, no podemos olvidar el mensaje que escribe Joël Dicker – Goodreads, en las últimas líneas de su novela ‘El enigma de la habitación 622’:
“La vida es una novela con un final que ya conocemos: el héroe muere. Lo más importante, entonces, no es cómo acaba la historia, sino, cómo se llenan las páginas. Porque la vida, como una novela, es preciso que sea una aventura. Y las aventuras son las vacaciones de la vida”.
Y esa aventura es el camino y llegada a la meta de nuestra república catalana.
Amadeo Palliser Cifuentes