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Camino a ninguna parte; caminos en el mar

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

Ante la mayor crisis ferroviaria en Catalunya, constatamos que, incluso ante un tema así, no hay unidad, pues prevalece el cortoplacismo, a mi modo de ver, propio de los unionistas (dependentistas). Y eso me parece un claro ejemplo deprimente y depresivo, que me confirma que así nunca conseguiremos nada; y me deja tocado, como la lectura del microrrelato más triste de la historia: ‘Se venden: zapatos de bebé, sin estrenar’ (Ernest Hemingway, 1899 – 1961), como explico en este escrito. 

Ante dicha crisis, la situación de base es la siguiente:

La ANC (Assemblea Nacional Catalana) y el CR (Consell de la República) convocaron una manifestación para el próximo sábado 7 de febrero, a las 12.00 h., con el lema ‘Prou! Única via: independència’ (basta, única vía …). Independientemente, las plataformas de usuarios de Rodalies convocaron otra, para el mismo día, a las 17.00 h., con el lema ‘Sense trens no ni ha futur’ (sin trenes no hay futuro).

Y … ERC y Òmnium Cultural han comunicado que priorizan la asistencia a la manifestación de las plataformas de usuarios, por delante de la manifestación independentista, si bien afirman que estarán presentes en las dos concentraciones.

Ante ese dislate, la ANC y el CdR han lamentado la división, y que la manifestación de los usuarios de Rodalies excluyan la independencia; a la que mantienen la oferta de hacer una única manifestación, pues la ANC y CdR, fueron los primeros en la presentación de dicho acto, y en la elección del día. Asimismo, han manifestado que la unidad de acción potencia el acto y, bien planificadas, se podrían retroalimentar. Pero, con solo 5 h de diferencia, parece incomprensible.

Obviamente, el motivo de ambas manifestaciones es objetivo y claro, la solución de los problemas actuales; pero la diferencia, sustancial, estriba en la posible solución.

Los independentistas sabemos que, dentro del marco español, nunca tendremos esa solución, pues durante estos casi 50 años de pseudo democracia, tanto el PP como el PSOE nos han aplicado la, repetidamente citada, máxima del conde-duque de Olivares (Gáspar de Guzmás Pimentel, 1587 – 1645): ‘que surja el efecto, sin que se note el cuidado’. Y la ANC y el CdR añaden que ‘cuando se excluye la independencia, pasa que el PSC/PSOE, PP y Vox se adhieren, y esto si que es un problema’.

Los organizadores de las plataformas de usuarios también han manifestado que la asistencia del PP y Vox, ‘como responsables de la desinversión del estado en la red ferroviaria, no serían bienvenidos’. Pero, claro, no dicen nada respecto a la responsabilidad del PSC/PSOE, que también son cómplices de esa desinversión; por lo que se les ve claramente su tendencia política.

Efectivamente, la situación es compleja, ya que hay muchos usuarios de esos trenes de cercanías, que son votantes del PP y Vox, y también están disgustados, pues son sufridores de las consecuencias; y tienen que poder expresarse, pero en otro día; pues, a mi modo de ver, es evidente la incongruencia de que se manifiesten votantes de los partidos culpables del actual problema, ya sean el PSC/PSOE, PP o Vox. Ya que, en ese caso, lo que pretenden, es enmascarar la posible solución, que, como he dicho, nunca vendrá de su España.

En cuanto a ERC y Òmnium, su posición equidistante, me parece un claro error, y si realmente son independentistas, es incomprensible y … absurda; en especial la actitud de ERC, que confirma que ‘no quiere morder la mano que le da de comer’, es decir, del PSOE, y olvidan que ‘la (criminal) mano que mece la cuna’ catalana, es, precisamente ese partido, corresponsable de la aplicación del 155, que decapitó nuestras instituciones, y de la infrafinanciación histórica que padecemos.

Por todo lo expuesto, estoy más que deprimido y pesimista y, por ello, he recordado el microrrelato más triste, el citado de Hemingway: ‘se venden: zapatos de bebé, sin estrenar’; pero hay otros, que también reflejan esa tristeza, como:

‘Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí’ (Augusto Monterroso Bonilla, 1921 – 2003)

‘El dinosaurio estaba ya hasta las narices, tenía razón’ (Hipólito González Navarro, n. 1961)

‘Había una vez un colorín colorao’ (José Antonio Martín)

‘Lo maté porque era de Vinaroz’ (podríamos decir, independentista catalán), (Max Aub Mohrenwitz, 1903 – 1972)

‘Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello’ (Gabriel José de la Concordia García Márquez, 1927 – 2014)

‘Todos los hombres son mortales. Ciertos pecados son mortales. Ergo: ciertos pecados son hombres’. ‘Son sólo siete los pecados mortales. El resto no, por lo tanto, son inmortales. Disfrutémoslos’. ‘No es lo mismo ‘para citar’, que parasitar’ (recopilados por Luisa Valenzuela, n. 1938) 

‘Mientras Adán dormía alguien se acercó sigilosamente y le arrebató una costilla’ (Antonio Canedo)

‘Nunca pude alcanzar al amor de mi vida. ¡Cómo corría la condenada!’ (David Acebey, n. 1945)

‘Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a su casa, se suicida’ (Anton Pàvlovitx Txékhov; Chejov, 1860 – 1904)

‘Aquella niebla fue tan fuerte que cuando pasó había borrado los rótulos de las tiendas’ (Ramón Gómez de la Serna, 1888 – 1963)

De todos modos, debemos superar ésta, y todas las crisis que se nos presenten, como refleja la siguiente fábula india, anónima (que ya reproduje hace meses):

‘Un día, mientras un águila volaba, vio un pez aflorar en la superficie del agua de un estanque. Rápidamente se lanzó en picado y con extraordinaria destreza, logró capturar al pez. Luego volvió a levantar el vuelo, llevando al pez en su pico.

Sin embargo, una banda de cuervos que había sido testigo de la escena se precipitó sobre el águila para intentar arrebatarle su presa. Normalmente, el águila no teme a los cuervos, pero eran muchos y sus graznidos eran retumbantes. A los primeros cuervos se sumaron otros.

El águila intentaba remontar el vuelo para escapar, pero los cuervos se lo impedían. La atacaban sin tregua. En cierto momento, el águila se dio cuenta de que todo se debía al hecho de que seguía aferrada al pescado. Entonces, abrió el pico y lo dejó caer.

Los cuervos se precipitaron detrás del pez y el águila, finalmente, pudo remontar el vuelo. Ahora podía volar con ligereza y libertad. Siempre más alto. Sin nada que la detuviese. En paz’.

De esta fábula pueden extraerse muchas moralejas, pero me quiero centrar que, a pesar de que vivimos en una sociedad en la que el éxito se mide en términos de sumas, de acumulaciones, y las restas son consideradas negativas, me parece evidente que no siempre es o debe ser así, y no podemos aferrarnos a una unidad que, en estos momentos, es imposible. Y desde pequeños sabemos que no se pueden sumar peras y manzanas, salvo que se las contemple como frutas; pero, atendiendo a la solución que buscamos, que es claramente diferente, como he comentado, está claro que no somos sumables.

Y debemos abandonar, asimismo, el efecto ‘del propietario’, que consiste en mostrar que cuando algo nos pertenece, o es idea nuestra, creemos que su valor es mayor, simplemente por ser nuestro. La clave es aprender a dejar ir, a soltar las amarraduras. Y, en la presente situación, me parece que será preferible ‘ir solos que …’

Solo así dejaremos de ser las ‘ovejas negras’ del siguiente cuento del citado Augusto Monterroso:

‘La oveja negra:

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño, arrepentido, le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras, eran rápidamente pasadas por las armas, para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura’.

En definitiva, que los independentistas catalanes tenemos mucho, muchísimo trabajo. Hemos tenido tiempos peores. Y ahora se trata de resistir, persistir, de no rendirse, pues ante una situación tan inestable como la actual, más pronto que tarde, el actual temporal amainará, y seremos capaces de encontrar el camino que no sea un ‘cul-de-sac’ un ‘atzucac’, es decir, un callejón sin salida. ‘Te abriste camino a través del mar y tu sendero atravesó las poderosas aguas, ¡una senda que nadie sabía que estaba allí!’ (Salmos 77:19)