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Condición humana

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

El conjunto de las experiencias humanas nos muestra la capacidad que tenemos para obrar de una u otra forma, y define la ‘condición humana’, nuestra razón de ser y la esencia humana. Y en este escrito traslado algunas elucubraciones al respecto.

Anteayer vimos la película ‘Enfrentados’ (Seraphim Falls), dirigida por David Von Ancken en 2006, que narra el intento de caza por parte de un grupo de personas dirigidas por Morsman Carver (interpretado por Liam Neeson), verdaderos perros de presa que persiguen a una persona (interpretada por Pierce Brosnan). Durante un buen tramo del metraje, van mostrando diferentes acontecimientos, de distinto color y sentido. 

Y, de tanto en tanto, la película situada en el Oeste de los EUA, muestra algunos recuerdos de ambos personajes (flashback), pero que no permiten determinar quién es quién, ni los motivos de la persecución.

Y ese planteamiento me hizo pensar en la necesidad que tenemos todos de identificar quién es ‘el bueno’ y quién es ‘el malo’, ya que eso nos da un cierto nivel de ‘control’, o de ‘entendimiento pacificador’, en definitiva, pilares de nuestro confort.

Y pasada más de la mitad de la película, esos recuerdos explican que Carver es un excoronel del ejército confederado en la Guerra Civil Americana, (Guerra de Secesión) (1860), mientras que el perseguido, paradójicamente, es Gideon, un excapitán federal que tenía la orden de localizar antiguos oficiales confederados. Y me paro aquí, para no hacer más spoiler.

La película me pareció excelente y original, pero el motivo para recordarla aquí es precisamente, la mencionada necesidad que tenemos, en todo momento de nuestras vidas, para sentirnos seguros y, para ello, necesitamos conocer los parámetros, el tablero de juego en el que estamos, ya que, en función de ello, nuestra respuesta será una u otra.

Y en ese tablero, necesitamos tener claros los referentes, los modelos para identificarnos, para proyectar nuestras emociones.

En la película hay un elemento distorsionador que me pareció importante, pues todos conocemos a los dos actores principales (Neeson y Brosnan), actores que tienen su respectiva carrera artística, en la que, en líneas generales, independientemente, ambos representan papeles digamos de ‘justicieros’, de ‘buenos’; y eso dificultaba la identificación y nuestra proyección. Me parece evidente que, si ambos personajes hubiesen sido interpretados por actores desconocidos, esa ambivalente dificultad no hubiese existido.

Volviendo a nuestra realidad política española / catalana, e incluso internacional, vemos que en estos últimos años se está produciendo un giro hacia la derecha, o extrema derecha; y algunos analistas lo señalan como un cambio de época, con un nuevo paradigma; definiciones que me parecen meras nimiedades, ya que me parece claro que es fruto de un ciclo pendular, y esa sucesión de semiciclos, conforman la época.

Ahora bien, me parece evidente que estos cambios, de cada vez son más acelerados, pues el ritmo vital y social va muy acelerado, debido a la tecnología en todos los campos y áreas. Ahora, tener que esperar unos segundos para que se abra un archivo, ya nos pone de mal humor, todo lo queremos instantáneo.

Y esa aceleración, junto con la mayor información (y deformación) nos dificulta el mantenimiento de nuestra identificación con nuestros referentes, con nuestros líderes a corto y medio plazo, ya no digo a largo plazo.

Y en ese caldo general, vemos que nuestro cultivo particular no deja de ser un reflejo de la complejidad, pues nos pasa como el chiste que dice que:

‘allí donde hay dos judíos ya hay tres opiniones con tres sinagogas’,

y, aún hay otro chiste más contundente:

‘un judío fue descubierto, después de vivir varios años en una isla abandonada. Sus rescatadores observaron que había construido dos chozas aparte de la que habitaba. A preguntas de sus rescatadores, respondió que eran shuls o sinagogas. Cuando se le preguntó por qué necesitaba dos shuls, respondió: uno es en el que rezo, y el otro es en el que nunca pondré un pie’.

Y así vemos que, en nuestro propio movimiento independentista, observamos crecer a nuestros enanos peleándose entre sí:

  • Junts vs ERC;
  • disputas internas en ERC;
  • el eurodiputado Toni Comin vs el rapero Valtonyc (Josep Miquel Arenas Beltran), ambos compañeros de exilio y ahora enfrentados;
  • etc.

y con estas divisiones y subdivisiones fractales, nos está llevando a la irrelevancia (si es que no la tenemos ya), y así, nunca conseguiremos nada, y dejaremos un penoso legado a nuestros nietos, si bien, al menos podrán ver y aprender lo que no tendrán que hacer, y dedicarse a la política y no a la política inversa a la que hemos estado jugando desde el 2017.

Esas luchas fratricidas son inútiles (para nuestros intereses, para los del reino español, son perfectas), pues es la plasmación del ‘divide et vinces, divide ut impere, divide ut regnes’ de Gaius Iulius Caesar (100 a.C. – 44 a.C.)