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En el presente escrito intentaré efectuar una visión panorámica de la actual situación política en nuestro país, centrándome en algunos puntos del máximo interés, a mi modo de ver:
Democracia: Estos días estamos viviendo el fenómeno de ‘la montaña rusa’ del gobierno de coalición entre ERC y Junts; un gobierno que, ya desde su inicio, fue ‘aceptado’ de mala gana y como mal menor por parte de ERC.
Para la formación de ese gobierno, ERC aceptó las condiciones pactadas con la CUP y Junts; acuerdos que ha venido incumpliendo, como denunció en primera instancia la CUP, al no apoyar los presupuestos del 2022; y, por su parte, ERC se auto-consideró liberado de efectuar una moción de confianza a mitad de la legislatura, mostrando, de ese modo, una falta de ética y de estética.
Asimismo, ha venido incumpliendo los acuerdos efectuados con Junts, consistentes en ir avanzando hacia la independencia. ERC, con el gobierno absolutista de Pere Aragonès, ha actuado y actúa como si tuviera mayoría absoluta, cuando, en realidad, como ya comenté en un escrito anterior, tuvo un empate técnico con Junts, con un pequeño margen diferencial (33 diputados ERC y 32 Junts, es decir, un 21,30% de los votos para ERC y 20,07% para Junts).
A pesar de eso, ERC ha impuesto su participación en la fracasada mesa de diálogo, y ahora, quiere posibilitar la ley de claridad a la canadiense, que fue desechada por Pedro Sánchez en menos de 30’, y por los restantes partidos independentistas.
En realidad, en la práctica, la actual política de ERC me recuerda a la del gobierno de Vichy (1940-1944) del estado francés, dirigido por Philippe Pétain, y caracterizado por su forma dictatorial, autoritaria y colaboracionista con los nazis.
En cuanto a Junts, caracterizado por diferentes ‘almas’: por un lado, los representados por Carles Puigdemont, Laura Borràs, Albert Batet, etc., más confrontacionistas; y por el otro, Jordi Sánchez, Xavier Trias, Josep Rull, etc., más pactistas. Mientras que su secretario general, Jordi Turull, tiene su ‘alma’ dividida.
Y ahora, Junts tiene que dilucidar si quiere continuar formando parte del gobierno de coalición, tragándose el ‘sapo’ de la destitución de su vicepresidente, Jordi Puigneró, efectuada unilateralmente por Aragonès, sin contemplar ni respetar que dirige un gobierno de coalición.
Y esa decisión final, la determinarán los afiliados, entre este jueves y viernes; ponderando que la salida del gobierno comportará la pérdida de muchos puestos de trabajo relevantes, con sus sueldos y prebendas, así como su capacidad de influencia.
Pues bien, que 6.465 militantes de Junts, en el supuesto de que votaran todos, decidirán la forma de gobierno, dejando la democracia a los pies de los caballos, pues representa un déficit formal, como muy bien destacó ayer el catedrático emérito Joan J. Queralt, ya que no es legítimo que unas personas no votadas (no electas), puedan decidir algo tan relevante.
Formalmente, esa decisión debería recaer en los cargos electos, pero está claro que no tienen la valentía para ello, y quieren escudarse con esa consulta, amparándose en la democracia; pero eso no es democracia, es una dejación de responsabilidades.
Lo mismo pasó con la CUP, cuando sus bases decidieron ‘tirar a la papelera de la historia’ al president Artur Mas.
Esa dejación de responsabilidades no es exclusiva de Catalunya, ya que el pasado 6 de setiembre, Alexander Boris de Pfeffel Jhonson, fue cesado de su cargo de primer ministro del Reino Unido, por unos pocos miembros de su partido conservador, los toris (‘toraidhe, en irlandés, significa: bandido, ladrón de ganado o forajido), haciéndose eco del malestar generado por sus ‘partygate’; y, asimismo, unos pocos militantes eligieron a Liz Truss, como su sucesora. En su momento, Jhonson sustituyó a Teresa May, por el mismo procedimiento.
Esta es la ‘democracia’ que tenemos; nos ‘venden’ una ‘democracia completa’, cuando en realidad es una dejación de responsabilidades.
La CUP: un partido teóricamente antisistema, pero muy bien acoplado al mismo; y teóricamente independentista, pero supeditándola a los avances sociales.
Un partido que nunca ha querido asumir puestos de la máxima relevancia política en el Parlament, ni en el gobierno de la Generalitat, por eso, ninguno de sus miembros fue juzgado por sedición, máxime, por desobediencia. Y, desde hace años, se caracteriza por criticar mucho, pero hacer poco, ya que, en las manifestaciones de base, no aparecen.
Por eso, su política me recuerda la fábula china del ‘elefante que perdió su anillo de boda’, en la que se cuenta que:
‘(…) Justo el día anterior al enlace, fue a recoger los anillos (…) el elefante se los colocó en la trompa para llevárselos, no había visto unos anillos tan bonitos.
Pero justo antes de llegar al río, en la orilla, el elefante tropezó con una piedra, y cayó de forma estrepitosa al agua. El pobre animal se llevó un buen susto y un gran golpe, pero consiguió levantarse. Y al ponerse de pie, comprobó para su desgracia, que uno de los anillos de boda se había caído al agua.
El elefante se puso muy nervioso, sentía que su corazón se iba a escapar del pecho. ¡No podía encontrarlo! Y se puso a escarbar con las patas, con la trompa, a dar vueltas en círculo… El agua se enturbió por la arena que levantaba con las patas y el elefante no podía ver nada ¡No podía encontrar el anillo!
Un búho, que había visto todo desde la rama de su árbol, le dijo: ¡Tranquilo! ¡Para!
Pero el elefante no podía oír nada. Estaba tan nervioso, sentía tal ansiedad, que no era capaz de escuchar.
Entonces, el búho aterrizó sobre el elefante y le volvió a decir: ¡Para! ¡Tranquilízate!
Y el elefante se dio cuenta de que el búho le estaba hablando. Y decidió escuchar, porque sabía que el búho era uno de los animales más sabios del lugar.
Estás tan nervioso que no dejas de excavas en la arena. Levantas tierra y ésta enturbia el agua –dijo el búho-. Lo que tienes que hacer es quedarte quieto, muy quieto, esperar y observar.
El elefante hizo lo que el búho le dijo. Al fin se tranquilizó, y la tierra comenzó a depositarse en el fondeo del río. El agua se calmó y algo en el fondo comenzó a brillar con nitidez ¡Era el anillo de boda!
(…)
En definitiva, que, a mi modo de ver, la CUP hace como el elefante, moverse, agitar el agua…, complicando la situación y, por lo tanto, sin conseguir nada. Pero, aún es más grave, ya que, en la fábula, el elefante acaba haciendo caso al búho, pero en la realidad, la CUP se considera por encima de todo y de todos, y no se escucha más que a sí misma; y así nos va.
ERC: A mi modo de ver, y de muchos, este partido nos ha traicionado, pues mantiene un doble discurso, ya que, a nivel popular nos dice que trabaja para conseguir la independencia, pero, en realidad, se ha conformado con el gobierno de la autonomía, posponiendo la independencia para generaciones futuras.
Por eso, su actuación me recuerda la fábula china de la época de los Reinos Combatientes, llamada ‘Dirección contraria’:
‘Cuentan que el príncipe de Wei decidió un buen día invadir Handan, la capital del reino de Zhao. Resulta que el consejero del rey de Zhao, Ji Liang, estaba de viaje, pero en cuanto se enteró, decidió regresar a toda prisa y fue inmediatamente a ver al rey.
Es extraño, le dijo, pero cuando regresaba, me crucé por las montañas con un hombre que iba hacia el norte, pero decía que se dirigía al reino de Chu, que estaba al sur. Yo le pregunté ¿y entonces, por qué se dirige hacia el norte? Él me dijo que quería hacer algo antes y que no importaba, porque tenía muy buenos caballos. A lo que yo le respondí:
Sus caballos pueden ser excelentes, pero usted va en la dirección contraria.
Tengo mucho dinero, dijo él. Y yo insistí: ¿Y que más da tener mucho dinero si va en la dirección opuesta?
Él añadió: Pero tengo un cochero muy experto. Yo le dije, entonces: Peor aún … Cuanto más rápidos sean sus caballos, más dinero tenga y más experto sea su cochero, más se alejará del reino de Chu’
Esta fábula nos muestra la importancia de no perder el rumbo, y, asimismo, que por más recursos que se tengan, no sirven para nada, si no se usan de la forma adecuada. Y eso es lo que le pasa a ERC, que ha perdido el rumbo, y que se ha cegado con sus recursos y sus posibilidades de ocupar todos los puestos de representación catalana (Generalitat y Parlament), ‘negociando’ con Pedro Sánchez bajar la movilización independentista.
Junts: En este momento es un partido carente de una hoja de ruta clara, quiere la confrontación sin tener que confrontarse, quiere y duele, como dice el refrán.
Y sus ‘diferentes almas’, como he dicho, le complican, asimismo, su determinación.
Por eso, y siguiendo con las fábulas chinas, me parece pertinente comparar su situación con la fábula budista llamada ‘la ola de mar ignorante’:
‘Una pequeña ola disfrutaba junto a sus compañeras de la vida en el mar. Saltaba, se escondía, brincaba y jugaba con delfines y gaviotas. Su vida era realmente feliz y ella se sentía muy dichosa ¡Adoraba ser ola de mar!
Pero un día, las corrientes marinas la arrastraron hacia fuera y se acercó a la costa. Entonces se fijó en que otras compañeras suyas se dirigían hacia las rocas, haciéndose cada vez más grandes. Al final, terminaban estallando en espuma y deshaciéndose contra las rocas. En ese momento, dejaba de verlas para siempre.
Angustiada, la pequeña ola buscó ayuda. Y se fijó en otra ola que, como ella, jugaba alegre con las gaviotas.
¿Qué haces?, le dijo asustada. ¡Eres una ignorante! ¡Estás tan feliz y no sabes que dentro de poco terminaremos nuestros días estrellándonos contra las rocas!
¿Ignorante yo?, respondió muy tranquila la otra ola. Creo que te equivocas. La ignorante eres tú, pequeña ola …. ¿O no te has dado cuenta de que al estallar contra las rocas conseguimos estar al fin mucho más unidas y que todas nosotras formamos el mar?
Esta fábula explica que ‘la unión hace la fuerza’, y ese espíritu es el que falta en Junts, que consideran que ya les es suficiente contando con Carles Puigdemont (si bien, formalmente, éste se distanció del partido, para formar el Consell de la República, una organización transversal y apartidista)
(Nota: las tres fábulas están obtenidas de la web https:tucuentofavorito.com)
En definitiva, que todos tenemos mucho que aprender, debemos fijar de forma clara el rumbo, la hoja de ruta hacia la independencia, y no desmarcarnos; debemos ir todos juntos, cada uno con sus características, consideradas como complementarias y enriquecedoras, no como obstáculos que nos debilitan. Todos juntos, seremos más valientes para plantear la confrontación.