Amadeo Palliser Cifuentes

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La novelista Mercè Rodoreda i Gurguí (1908 – 1983) escribió, en 1980, la obra titulada ‘Quanta, quanta guerra…’, que parcialmente he copiado como título del presente escrito, para comentar que vivimos en un momento en el que podemos ver que se caracteriza por cuanta, cuanta prepotencia para mantener el statu quo.
Históricamente, al PSOE le ha interesado, y le interesa, mantener el statu quo, aunque para ello, se abrace al eslogan de o nosotros o el caos (el fascismo), pero ese abrazo no es real y profundo, esencial, es meramente superficial, con el objetivo de mantener ciertos cargos electorales, pero que no afectan, ni se confrontan con el núcleo duro del estado.
Así que nos encontramos en un momento en el que se enfrentan los que defienden el statu quo, mientras que otros, por ejemplo, los independentistas catalanes, que queremos modificarlo. Y esta es la gran batalla.
Es evidente que el mantenimiento del statu quo comporta ciertas ventajas: la estabilidad, la previsibilidad, la consolidación de lo conseguido, la comodidad, etc.; y también ciertos riesgos: estancamiento, obsolescencia, etc.
Mientras que modificarlo comporta posibles ventajas: evolución, mejora, innovación, etc.; y también ciertos riesgos: inestabilidad inicial, resistencia del entorno, incomodidad, etc.
Asimismo, en la población, se puede observar el llamado ‘sesgo del statu quo’, que es un sesgo cognitivo ‘en el cual se tiene una actitud de preferencia por el mantenimiento del estado de cosas actual, o una preferencia por no emprender ninguna acción para cambiarlo.
Las preferencias por mantener el statu quo se relacionan con otros tipos de procesos cognitivos no racionales, como:
- El efecto anclaje o efecto de focalismo, es otro sesgo cognitivo que ‘describe la tendencia humana común a confiar demasiado en la primera información ofrecida (el ancla) al tomar decisiones.
- El efecto de mera exposición, que es un fenómeno psicológico por el cual ‘nuestro agrado o desagrado por determinado estímulo aumenta o disminuye, respectivamente, con la exposición repetida a este último. En otras palabras, las personas tienden a desarrollar una preferencia por determinados estímulos simplemente porque están familiarizados con ellos’ (principio de familiaridad)’.
- El principio de aversión a las pérdidas, que se refiere a la ‘fuerte tendencia de la gente a preferir evitar pérdidas monetarias, antes que conseguir ganancias equivalentes (…) las pérdidas pesan mucho más que las ganancias’
Y todo ello nos lleva al conformismo, el proceso por el cual los sujetos cambiamos nuestro comportamiento, opiniones y actitudes para encajar con las opiniones del grupo del que formamos o del que queremos formar parte. Y es sabido que todos los grupos se basan en la cohesión social, la unanimidad, y el respeto a las normas establecidas.
Así que la gran batalla internacional actual se da en diferentes campos, ya que en la UE, se está produciendo ideológicamente, de reinstalación el conservadurismo ultraliberal (para no llamarle fascismo); mientras que en el reino español, que siempre es diferente, como dijo el franquista Manuel Fraga Iribarne (1922 – 2012), ministro de información y turismo (1962 – 1969, es decir, en pleno franquismo), que, en 1960, lanzó el mensaje: ‘Spain is different’, para promover el turismo, basándose en el exotismo español.
Y ese ministro franquista, es la clara expresión del reino español, ya que, tras la transición / traición, siguió ocupando mil cargos institucionales: embajador en Londres, ministro de gobernación, diputado en un sinfín de legislaturas, presidente de la Xunta de Galicia y senador (hasta diciembre del 2011), es decir, hasta su muerte, en enero del 2012. Y esta es la idiosincrasia española, sus rasgos, costumbres e ideas perpetuas.
Y por esa diferencia, que se mantiene y mantenemos, en el reino español la gran batalla no se da entre los dos polos ideológicos mencionados de la UE, si no que aquí, el campo de confrontación se da entre los que prefieren mantener el statu quo del régimen del 78 (tutelado por el estado heredero del franquismo) y los que pretenden, y pretendemos, subvertirlo, cambiarlo.
Y como he dicho, en España, tanto el PSOE como el PP y Vox, están en el mismo bando de perpetuar el estado de cosas como las heredamos y seguimos teniendo.
Y en esta tesitura, es evidente, aunque no me parezca comprensible, es que predominen los conformistas, tanto por parte de los potentados, que, lógicamente, quieren seguir manteniendo su prebendas y privilegios, y, también, por buena parte de la población, que prefiere la estabilidad, la previsibilidad, la comodidad, la consolidación de lo conseguido (por poco que sea), etc.; a pesar de los riesgos que comporta: estancamiento, obsolescencia, etc.
Y eso lo podemos observar también en la intencionada mestiza Catalunya, tanto en los herederos ideológicos del franquismo, como en los inmigrantes, a los que, obviamente y en general, ya les va bien el nivel de vida actual que desean compartir y consolidar para sus hijos, por lo que no desean los riesgos que comporta el cambio de statu quo: inestabilidad social y riesgo del mencionado nivel de vida. Por lo que todo ese colectivo es contrario a la progresión y la mejora que aporta la innovación.
Y en este caldo de cultivo, en infinidad de ocasiones, hemos constatado que tanto ERC como Sumar / Podemos, y también los sindicatos institucionales, están del bando de los vencedores, los mantenedores del statu quo.
Ante esta tesitura, diferentes estudios del mencionado ‘sesgo del statu quo’, confirman que ‘los rechazos erróneos del statu quo tienen mayor impacta neuronal que las aceptaciones erróneas del statu quo (…) y esta asimetría en la génesis del arrepentimiento, podría impulsar al sesgo del statu quo en decisiones posteriores’.
Evidentemente, las mencionadas tesis, extraídas de diferentes webs de Wikipedia, podrían llevarnos, erróneamente, a la conclusión de la irreversibilidad de nuestro statu quo. Ahora bien, tenemos la evidencia de que, en algún momento, puede saltar la chispa que haga fundir los plomos del estado; como pasó con el referéndum del 2017, que ganamos los independentistas.
Pero nos faltó el ’tercer huevo’ y nos sobraron quintacolumnistas, entre ellos, los líderes de los mencionados partidos como ERC y Sumar / Podemos, para poder hacer frente a un estado franquista, con todas las letras, pues vimos que el PP y el PSOE, juntos y al unísono, se pusieron a las órdenes de todos los poderes estatales, desde la monarquía hasta la judicatura, los militares, policías, medios económicos y financieros, medios de comunicación, etc.
Y haciendo un salto cuántico respecto al ‘tercer huevo’, podemos constatar que la demoscópica nos lleva a la conclusión que de cada vez hay más huevos que llevan marcados el número 3, que indica que proceden de gallinas (autóctonas o inmigrantes) que viven en jaulas, sin apenas espacio para moverse, y no les afectan las noticias disruptivas del estado, como las posibles irregularidades aparentemente cometidas por el prometedor por excelencia, José Luis Rodríguez Zapatero, el que en 2003 dijo su famoso ‘apoyaré la reforma del Estatuto de Catalunya que apruebe el Parlament’, y ya vimos que fue cepillado, por el infame Alfonso Guerra, de su propio partido, y que, finalmente, el tribunal constitucional, acabó de amputar (por lo que los catalanes estamos en una situación irregular e ilegal, por regirnos por un Estatut que no votamos, ni volvieron a refrendar las cámaras españolas ni su rey). Y hoy nos hemos enterado de que, precisamente, Zapatero estaba interesado en la construcción de un Hard Rock en Port Aventura (Tarragona).
Hace años, escribí de forma repetida al respecto, extrañándome que, precisamente, la construcción de ese complejo turístico fuese una línea roja de Salvador Illa (155), por entonces en la oposición, para la aprobación de los presupuestos de Pere Aragonès. Pero, según la interlocutoria judicial del juez José Luis Calama, de la audiencia nacional, que investiga el caso Plus Ultra, parece que Zapatero tenía interés en su construcción y, ‘curiosamente’ Salvador Illa y el PSC siguen avalando ese complejo. Todo va encajando y clarificándose.
Me parece hasta divertido, que el citado caso ‘Plus Ultra’ (más allá), que también es el lema del estado español desde que Carlos I, en 1516, lo adoptase como un reto a los navegantes, para que viajaran más allá. Ahora, sea un retorno a situaciones pretéritas, a cuando, por ejemplo, simbólicamente, las columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar), eran consideradas el ‘Non plus ultra’, como el ‘Non terrae plus ultra’, del Finisterre gallego, que marcaban un final, el no va más, ‘Non plus ultra’ (no hay más allá). Y en estas estamos ahora, con una España de vuelta al contrarreformismo.
Por todo ello, a los independentistas catalanes, nos queda mucho trabajo y ánimos, siendo conscientes de las limitaciones que tenemos, para combatir al frente del statu quo español.