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Defectuosa democracia española

Amadeo Palliser Cifuentes
amadeopalliser@gmail.com

La revista británica The Economist elabora anualmente un estudio sobre el estado de la democracia en 167 estados independientes y prueba de cuantificarlo mediante un Índice de Democracia del Economist Intelligence Unit (EIU), y en el informe del 2021 situó a España en el número 24, como democracia defectuosa, con una puntuación de 7,94 (Noruega, con el número 1, catalogada como democracia plena, tenía un 9,26); y, en este escrito, expongo un nuevo ejemplo que ratifica esa calificación del reino español.

María Jesús Montero, vicepresidenta primera del gobierno, ministra de economía, vicesecretaria general del PSOE y candidata a las elecciones andaluzas por el PSOE, ha convocado el consejo de política fiscal y financiera para el próximo lunes 17, al objeto de fijar el techo de gasto no financiero del 2026, e iniciar el debate sobre la financiación, con los consejeros del ramo de todas las comunidades autonómicas.

En esa reunión, Montero expondrá las líneas maestras de la propuesta de reforma del gobierno, si bien el debate a fondo del nuevo modelo de financiación deberá convocarse en otra reunión de ese comité, prevista para finales de este año 2025.

Teóricamente, ese nuevo planteamiento debería respetar el acuerdo del PSC/PSOE con ERC y Junts, es decir, la financiación singular de Catalunya; financiación singular que Pedro Sánchez pretende generalizar a todas las comunidades autonómicas, por lo que la singularidad perderá todo sentido y efecto, incluso el semántico.

‘(…) El nuevo sistema que está trabajando el ministerio, está basado ‘en un modelo de red, entre la agencia tributaria española y las respectivas agencias tributarias autonómicas, al objeto de permitir a éstas, recibir la recaudación de los impuestos y distribuir los recursos a la vez tanto para el estado como a las respectivas como comunidades autónomas. De esta forma, el gobierno quiere ofrecer a las comunidades la posibilidad de pasar del actual modelo de entregas a cuenta -anticipos y liquidaciones con hasta dos años de desfase- a un sistema de pago real e inmediato, que refleje los ingresos fiscales que les corresponden a las comunidades por los tributos que gestionan.

Además, el nuevo modelo contará con una mayor aportación de recursos al sistema por parte del estado, unos 20.000 millones más, pero está por ver cómo quedaría reflejada una de las demandas de Catalunya, el respeto al principio de la ordinalidad del nuevo sistema.

La aplicación de este principio supone que una comunidad reciba recursos conforme a lo que aporte, uy pretende evitar que, por ejemplo, Catalunya deje de ser la décima comunidad en recibir, cuando es la tercera que más aporta al régimen común. 

Aunque se trata de algo en que el gobierno y ERC han venido defendiendo conforme a su pacto para investir a Salvador Illa, parecen asumir que la idea de que la ordinalidad pura no será posible, si bien el resultado final obedecerá a ‘criterios de ordinalidad’ y, por lo tanto, se corregirán los actuales desfases.

(…)

La ministra Montero, consciente de las diferencias de criterio del PP, ha venido proclamando a los populares una ‘posición única común’ en esta materia para favorecer la reforma de un sistema de financiación que data del 2009 y que está caducado desde el 2014.

Esta reclamación evidencia la dificultad que envuelve un debate en el que ‘cada territorio aspira legítimamente a un modelo en función de sus ventajas o singularidades’ (…) si bien la ministra afirma que esa propuesta cumple con los compromisos, que se basan en la solidaridad y el respeto a la vocación de mayor autogobierno de los territorios (…)’

(Luis B. García, La Vanguardia, 12 de noviembre 2025)

Sobre el particular es preciso recordar que en el acuerdo de investidura de Salvador Illa, firmado ente ERC y el PSC/PSOE, se especificaba que:

‘El modelo de financiación singular de la Generalitat de Catalunya:

La concreción de todos estos principios pasa, necesariamente, por el establecimiento de un nuevo modelo de financiación para la Generalitat de Catalunya basado en la negociación bilateral con el estado. En este sentido, los partidos firmantes, acuerdan:

  • Que sea la Generalitat la que gestione, recaude, liquide e inspeccione todos los impuestos soportados en Catalunya y aumente substancialmente la capacidad normativa con coordinación con el estado y la UE.

La gestión, la recaudación, la liquidación y la inspección de todos los impuestos soportados en Catalunya corresponden a la Agencia Tributaria de Catalunya, excepto los de naturaleza local.

  • La aportación catalana a las finanzas del estado integra la aportación del coste de los servicios que el estado presta en Catalunya y la aportación a la solidaridad.

La aportación de los gastos del estado se establecerá a través de un porcentaje de participación en los impuestos.

La aportación a la solidaridad ha de ser explicita y se ha de reflejar de manera transparente. La Generalitat ha de contribuir a la solidaridad con las otras comunidades autónomas con el fin que los servicios prestados por los diferentes gobiernos autonómicos a sus ciudadanos puedan conseguir niveles similares, siempre que lleven a término u. esfuerzo fiscal también similar.

Esta solidaridad ha de estar limitada por el principio de la ordinalidad.

 (Acuerdo de investidura entre el PSC y ERC, Barcelona, 7 de agosto del 2024)

Como se puede observar, con la reunión del próximo lunes se incumplirán diferentes aspectos, desde el acuerdo bilateral, a la recaudación, gestión y liquidación integral de los impuestos y, también, el principio de ordinalidad.

Es evidente que, orgánicamente, Pedro Sánchez ha montado una infraestructura diabólica, ya que mantener a María Jesús Montero como vicepresidenta y ministra de economía y, a la vez, candidata a las próximas elecciones autonómicas de Andalucía, es pretender hacer la cuadratura del círculo, ya que, como candidata andaluza, no puede plantear un esquema que restablezca los derechos catalanes y, perjudique a los andaluces.

Es evidente que la trampa de Sánchez está en la mayor aportación al sistema de financiación autónoma, los 20.000 millones de euros mencionados, con los que pretende ‘comprar’ las voluntades de todas las comunidades, a la vez que pretende maniatarlas, ya que, difícilmente, podrán negarse a un nuevo sistema financiero que les aportará más millones.

Y con esa trampa del tahúr Sánchez, podrá engañar, también, a ERC, que podrá sacar pecho de haber conseguido la mejor financiación de la historia; aunque sea incumpliendo los principios del acuerdo de investidura y no solucionando la ordinalidad.

Y en definitiva, Catalunya seguirá infrafinanciada y, a la vez, seguirá siendo criticada por insolidaria. 

Históricamente, el déficit de Catalunya ha venido oscilando entre los 18 y los 20.000 millones de euros. Y, aún así, los españoles nos ven como los usureros del reino.

Una democracia plena es la que reconoce la igualdad de derechos, y el respeto a las diferencias. Pero viendo el maltrato financiero que tradicionalmente sufrimos los catalanes, es evidente que la democracia española es defectuosa, especialmente si consideramos, también, el tema de la lengua.

Otro elemento que confirma esa descalificación de la democracia española, es el uso partidista que hace el gobierno, ya que, jugando con el calendario, busca la oportunidad que mejor le favorezca electoralmente, prescindiendo del buen gobierno deseable.

Así, vemos que el reforzamiento de la agencia tributaria catalana se va demorando, que la recaudación tributaria ya no será íntegramente por dicha agencia, si no, por un consorcio mixto con el estado español (como la transferencia de la red de Rodalíes, trenes de cercanías) y, la implementación de los acuerdos se va demorando. 

El próximo lunes, la ministra y candidata, presentará un esbozo del acuerdo, y a pesar de los acuerdos de mantener próximas reuniones, parece de cajón que, hasta después de junio del 2026, que se efectuarán las elecciones andaluzas, la súperministra, no desvelará el futuro acuerdo, mostrando, de ese modo, su denigrable nivel moral y su ínfimo valor de estadista.

Y, a finales del 2026 ya estaremos próximos al julio del 2027, fecha en la que, teóricamente acabará la actual legislatura (si Sánchez puede y le conviene agotarla); y, claro, Pedro Sánchez, ante esas perspectivas electorales, tampoco se ‘arriesgará’ a presentarse ‘favoreciendo’ a Catalunya.

Y así, ‘in aeternum’, pues siempre tendrá una excusa u otra para dilatar la aplicación de la correcta financiación de Catalunya. Pues la realidad es que no quieren corregir la anómala expoliación de la colonia catalana. Ese es el ADN de la metrópolis, del estado extractivo español.

De ese modo, Pedro Sánchez, como sus antecesores y sucesores, seguirán con la política de ‘Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como’.

Y, mientras tanto, ERC seguirá con sus argumentos, diciendo que han conseguido la mejor financiación de la historia de la galaxia (como lo podrán decir todas las comunidades, desde Extremadura hasta Murcia, pasando por Madrid, ‘off course’.

En definitiva, que no podemos confiar en la defectuosa democracia española, ni tampoco en los partidos oportunistas como ERC, que priman, ante todo, sus privilegios partidistas.

Los independentistas no nos movilizamos para conseguir cuatro duros más, ni para seguir comulgando con las ruedas de molino autonómicas; y, mucho menos, claro, para investir como president de la Generalitat a uno de los mayores represores españoles y españolistas.

Por eso, me parece adecuado romper los pactos con Pedro Sánchez, sin que nos tiemblen las piernas ante el posible temor de que consiga la presidencia del ejecutivo la derecha y la extrema derecha. 

Si llega ese terrorífico escenario, el culpable no será Junts, aunque formalmente así lo parezca, pero me parece evidente que el único culpable será Pedro Sánchez, con sus incumplimientos, con su equilibrio oportunista de los tiempos, y con sus vaivenes, por más que argumenten que eso es la política; cuando eso, no respetar los acuerdos, precisamente, es la mejor muestra de la antipolítica.

Y en estas estamos, y seguiremos, en una democracia defectuosa, por más que nos digan que estamos en el ‘séptimo cielo’, en el ‘shangri-la’.

Por eso debemos activarnos de forma efectiva, para escapar de ese bucle diabólico, no hay otra.