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Del insensato y macabro juego de crisis entre Putin con su recordatorio de la estrategia ‘de mano muerta’ (dead hand) y Trump, con su respuesta de movilizar dos submarinos nucleares, haciendo un salto circense, podemos pasar al ridículo y castizo madrileño ‘pan, fútbol y toros’, del que esta semana hemos tenido un claro ejemplo con Yolanda Díaz Pérez, vicepresidenta del gobierno español, emulando tanto a los hermanos Marx con su gag ‘también dos huevos duros’ como a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la comunidad madrileña, con sus ‘cañas y libertad’, y eso es una clara muestra de la pandémica burricie política, como explico a continuación.
Como vemos, todos los políticos buscan copar el máximo de espacio y tiempo en los medios de comunicación, presentándose como salvapatrias hiperactivos, confundiendo el medio y el mensaje, como denunció Herbert Marshall McLuhan (1911 – 1980).
En esa línea, y centrándome en la carpetovetónica política madrileñizada, en este escrito destaco la mencionada e insustancial Yolanda Díaz, la política simbiótica por excelencia, pues, según su conveniencia personal y puntual intenta beneficiarse de su apoyo o crítica a Pedro Sánchez, pero, en todo caso, buscando autoponerse medallas como el ilusionista Màgic Andreu (el genial Francesc Andreu Sabadell)
La naturaleza nos muestra que las interacciones de las especies pueden seguir algunos de los modelos siguientes: depredación (robar, saquear); competencia (dos especies compiten por el mismo recurso) y simbiosis (asociación). Y entre esa relación simbiótica se pueden encontrar los siguientes tipos de interacciones: mutualismo (relaciones benéficas para ambas especies), comensalismo (una especie se beneficia mientras que la otra no se ve afectada), parasitismo (una especie se beneficia del huésped), epifitismo (una especie vive sobre otra, sin alimentarse a costa de ella), foresis (una especie vive sobre otra, beneficiándose del transporte)
Y revisando la relación entre el PSOE y Sumar, socios del gobierno de Pedro Sánchez, podemos observar que, en diferentes momentos y circunstancias, destacan diferentes tipos de relaciones, variando entre el mencionado abanico de interrelaciones, según las conveniencias de uno u otro partido político. Y beneficiando o perjudicándose mutuamente, según cada caso.
Así, en estas semanas, en las que Pedro Sánchez se ha visto más debilitado, por las acusaciones de corrupción que han afectado a su entorno más próximo, Yolanda Díaz se anotó una victoria política presentando como un gran logro la autorización de los permisos parentales, tal como había anunciado el pasado 9 de julio que, en el congreso de los diputados dijo a Pedro Sánchez: ‘Vamos a ampliar el permiso de paternidad a 20 semanas y vamos a cumplir con la directiva para retribuir al menos cuatro. La semana que viene presentaremos este decreto en consejo de ministros y esperamos el compromiso y los votos del PSOE para sacarlos adelante’.
En esa línea, Pedro Sánchez no quiso ser menos, y quedarse sin medallas, por eso, en su balance del curso político dijo ‘que llevaría al consejo de ministros del siguiente martes, la ampliación histórica de los permisos de nacimiento y cuidados’.
Y Yolanda Díaz, tras el consejo de ministros, apareció radiante, presentándose como la gran campeona de los avances sociales, llegando a preguntarse, retóricamente, ¿si era positivo seguir formando parte del actual gobierno?, contestándose: sí que lo vale, para defender a la ciudadanía, como han demostrado en ésta y otras ocasiones. Y en plan de fantasma total, dijo ‘hoy le hablamos a esa España conformada por familias plurales. Hoy España da un paso más. Este es un gobierno que se compromete con las familias españolas, con las mujeres y con los jóvenes (…) negociar es difícil, pero merece la pena cuando es por una buena causa. España es mejor’
El acuerdo adoptado en el nuevo decreto, contempla 19 semanas de permiso en total, en ellas se incluye las de nacimiento, que se amplían en una semana, hasta las 17, y las dos retribuidas para el cuidado de los hijos hasta los ocho años.
Pero lo vergonzoso de todo este embrollo, y de las medallas que Díaz y Sánchez se autoimponen, es evidenciar que la UE tiene, desde hace años, un expediente sancionador abierto contra España, por incumplir la directiva 2019/1158, del parlamento europeo, que reclama la remuneración de esos permisos por conciliación familiar. Esa directiva contempla la ampliación a 20 semanas y por otro la remuneración de los dos primeros meses del permiso parental de cuidados.
Pero, el citado consejo de ministros español, extendió a 17 semanas y no a 20 el permiso de paternidad y maternidad. Y ni Sánchez ni Díaz comentan que el TJUE (tribunal de justicia de la UE) había multado a España con 6 millones de euros por no haber garantizado la conciliación familiar, con los permisos de paternidad, en cuestión; es decir, multaba a España por no haber hecho la transposición de la citada directiva europea (del 20 de junio del 2019), señalando que ‘había incumplido las obligaciones que le incumben, por no haber adoptado las medidas necesarias y, por lo tanto, persistir en el incumplimiento’.
La comisión europea, antes de acudir al tribunal de justicia, inició el proceso precontencioso en setiembre del 2022 y envió una carta al gobierno español señalando ‘la falta de notificación de las disposiciones necesarias para cumplir con la directiva’. El gobierno español contestó el 18 de noviembre del mismo 2022, anunciando que su intención era hacer una ley para introducir esas mejoras, pero, hasta ahora, pasados 3 años, no ha cumplido con la directiva, con el actual decreto ley 9/2025.
Tecnicismo aparte, el núcleo del presente escrito es poner en relevancia, los constantes incumplimientos de directivas europeas, por parte del reino español; y, en este caso, cuando ya no tienen otra alternativa, las transponen, pero, ridículamente, presentándose como los mayores valedores de la población, como el gobierno más progresista de la galaxia. Y, jocosamente, presentando ahora, una España mejor’. Es preciso señalar, asimismo, que en otras directivas, España se presenta como la campeona avanzada, pero, para beneficiar a la ciudadanía, siempre tienen excusas.
Y, claro, en esa situación, tanto Pedro Sánchez como Yolanda Díaz, se muestran como aprendices de los hermanos Marx, en su película ‘Una noche en la ópera’, cuando Chico y Harpo, pedían, también ‘dos huevos duros’, desde el camarote, para completar el menú.
Esos políticos, como Sánchez y Díaz, siguen la política descrita por Niccolò di Bernardo del Machiavelli (Maquiavelo, 1469 – 1527), en su obra ‘El Príncipe’ (1531), que señalaba tres consejos: el fin justifica los medios, la política no tiene relación con la moral, y nunca intentes ganar por la fuerza lo que puede ser ganado por la mentira.
Y así, nos mantienen en el ‘panem et circenses’, como describió el poeta latino Decimus Iunius Iuvenalis (Juvenal, 55 – 127), pero, ahora, reconvertido en ‘pan, fútbol y toros’, para imponer la impronta castiza; mostrándonos, por enésima vez, que la cultura catalana es sensiblemente diferente a la castellanizante que nos quieren imponer.
Pero, claro, aquí tenemos también excesivos pseudo-líderes que también imitan al mencionado Màgic Andreu, y nos muestran orgullosos, sus pectorales llenos de falsas medallas. Por eso, tenemos mucho trabajo, para deslindar y depurar responsabilidades, sin caer en las fáciles y deplorables purgas, claro.