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Vivimos un momento de prevalencia de la rabiosa actualidad, en la que, una noticia de hoy, mañana ni siquiera será historia, sino que se habrá olvidado; y en este caldo de cultivo es obvio que triunfan los populistas, los inmorales, como intento explicar en este escrito.
En este contexto, vemos que la prepotencia populista tiene el campo abonado para imponer sus voluntades. Donald Trump, Vladímir Putin, Binyamín Netanyahu, etc., son claros especímenes que dominan el corral o el aprisco, en el que, según los casos, nos han colocado.
Y, tristemente, la gran mayoría de las personas (que hace tiempo perdieron su condición de ciudadanos) han aceptado, dócilmente, vivir en esos corrales o apriscos, bajo el engaño de la seguridad y el pseudo-confort, mientras los poderosos prepotentes van actuando e imponiendo su relato interesado.
Así, el relato que ahora está haciendo Trump, respecto a Ucrania, es comprado, aceptado y asumido, acríticamente por esa multitud de personas, que tienen una indecente desmemoria, una incultura supina o ambas cosas simultáneamente.
Ayer, una amiga me reenvió un vídeo de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México (2018 – 2024), que recordaba la canción ‘Somos más americanos’ (2001), de Los Tigres del Norte, cuya letra es clara y debería ser pedagógica, por lo que la reproduzco a continuación, pues me parece un excelente ejemplo de la tergiversación histórica que nos han impuesto:
Somos más americanos
Ya me gritaron mil veces
que me regrese a mi tierra
porque aquí no quepo yo.
Quiero recordarle al gringo
yo no crucé la frontera
la frontera me cruzó
América nació libre
el hombre la dividió.
Ellos pintaron la raya
para que yo la brincara
y me llaman invasor.
Es un error bien marcado
nos quitaron ocho estados
¿quién es aquí el invasor?
soy extranjero en mi tierra
y no vengo a darles guerra
soy hombre trabajador.
Y si no miente la historia
aquí se sentó en la gloria
la poderosa nación.
Hombres, guerreros valientes
indios de dos continentes
mezclados con español
y si a los siglos nos vamos
somos más americanos
somos más americanos
que el hijo de anglosajón.
Nos compraron sin dinero
las aguas del Río Bravo
y nos quitaron a Texas,
Nuevo México, Arizona y Colorado
también voló California y Nevada
con Utah no se llenaron
el estado de Wyoming
también nos lo arrebataron.
Yo soy la sangre del indio
soy latino, soy mestizo
somos de todos colores
y de todos los oficios
y aunque le duela al vecino
somos más americanos
somos más americanos
que todititos los gringos.
Y si no miente la historia
aquí se sentó en la gloria
la poderosa nación.
Hombres, guerreros valientes
indios de dos continentes
mezclados con español
y si a los siglos nos vamos
somos más americanos
somos más americanos
que el hijo de anglosajón.
Es evidente que, actualmente, existe un gran e interesado olvido del ‘Tratado de Guadalupe Hidalgo’, oficialmente llamado ‘Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América’, firmado en 1848. Y ese olvido por parte de los gobernantes estadounidenses, tristemente, también ha sido asumido por gran parte de los mexicanos ahora ciudadanos de los EUA.
Este ejemplo, como la conquista de Catalunya, por las armas del Borbón Felipe V, en 1714, son considerados, por los conquistadores, como ‘fruto de la lógica histórica’, por lo que no hay nada que recordar (ni devolver, ni reparar) Y esta es la realidad que sufrimos los pueblos oprimidos.
Los vencedores opresores han impuesto su relato, y así, poquísimas personas recordaron, ayer, que se cumplían 51 años del asesinato del activista catalán (anarquista y antifascista) Salvador Puig i Antich (1948 – 1974), ejecutado por garrote vil tras un tramposo consejo de guerra.
Y esa tremenda desmemoria impuesta por los diferentes poderes, la disimulan con la falsa pantalla del ‘estado del bienestar’, cuando, en realidad, se trata de una sociedad en la que triunfan el egoísmo y la avaricia extrema.
Es verdad que, de acuerdo con la ley del péndulo, hay momentos históricos que ‘rectifican’ esa hegemonía populista ultraliberal, y que deberían ser estudiados en profundidad.
Hay un caso paradigmático, que se ha explicado poco, y fue la derrota de Winston Leonard Spencer-Churchill (1874 – 1965) en las urnas, justo después de vencer la Segunda Guerra Mundial, ya que se demostró que la clase trabajadora tenía memoria, y buscó un nuevo futuro, alejando del poder a la tradicional burguesía conservadora. Por eso, venció en los comicios Clement Richard Attlee (1883 – 1967) (*), primer ministro, entre 1945 y 1951 (el primer gobierno laborista con mayoría absoluta), que nacionalizó grandes empresas industriales, estableció el servicio nacional de salud, etc, pero debió mantener la austeridad y el racionamiento en la postguerra; por lo que, el vaivén de la historia dio un nuevo vuelco con el nuevo triunfo de Churchill en 1951, reanudando la política conservadora, que siguieron aplicando Harold Wilson (1916 – 1995), y especialmente, Margaret Hilda Thatcher (1925 – 2013) que llegó al poder en 1979, para desmontar todas las medidas laboristas.
(*) uno de los pocos políticos que, años atrás, habían pedido que el Reino Unido apoyara al gobierno republicano español; y que, no se sabrá nunca, pues sería hacer historia ficción; pero la efectiva historia europea quizás hubiera sido muy diferente, si hubieran apoyado al gobierno legítimo español contra el eje fascista)
Es preciso recordar que, en 1947, un grupo de sociópatas fundo, en Suiza, la Sociedad Mont Pèlerin (inicialmente, Sociedad Acton-Tocqueville), un grupo formado por intelectuales, economistas y políticos, para defender los privilegios de los ricos, fortaleciendo un orden mundial basado en la sociedad abierta y el libre mercado. Sus miembros llegaron a recibir 8 premios Nobel (Milton Friedman, Walter Lippmann, Karl Popper, etc.), y también participaron Salvador de Madariaga, Lluc Beltran Flórez y Joan Rosell Lastortras. Y asesoraron a diferentes gobiernos, como los de Thatcher, Ronald Reagan, etc.
Esos think-tanks proliferaron y proliferan, como el grupo Bilderberg, creado en 1954; el actual Foro Económico Mundial (Foro de Davos), creado en 1971; etc.
Y la proliferación de esos grupos de poder nos ha llevado a la situación actual, dominada por narcisistas psicóticos, como los que ahora dirigen el mundo y reescriben la historia de la desmemoria.
Por eso, deberíamos ser conscientes de la urgente necesidad de estudiar la historia, la nuestra y la mundial, y colaborar, en la medida que nos sea posible, para desmontar los relatos ‘imaginativos’ que nos imponen mediante todos los medios de comunicación; pues es necesario conocer y desvelar lo que esconden los discursos de los diferentes partidos políticos y gobernantes.
Un claro ejemplo nos lo explicó Assumpció Maresma Matas, en su artículo titulado ‘Si el bilingüismo nos mata, ¿por qué no hacemos callar al asesino Junqueras?’ (Vilaweb, 2 de marzo del 2025), recordando sendos artículos de Oriol Junqueras: ‘El castellano y la República catalana’ (2012) y ‘La lengua de mis amigos, la lengua de mi gente’ (2017), (ambos en El Periódico), señalando que en Catalunya no hay ningún problema lingüístico y, por lo tanto, vendiendo ‘duros a cuatro pesetas’ a cambio de votos.
Es decir que, en definitiva, debemos conocer y no olvidar, las actuaciones de todos esos mentirosos compulsivos que, por un lado, nos prometen el oro y, por otro, nos lo quitan, para entregárselo como tributo a sus amos del imperio español. Y si no nos esforzamos intelectualmente, para conocer todo ese entramado, nunca levantaremos cabeza.