
Palacio Legislativo de San Lázaro, 07-03-2026.- En el marco del “Seminario de la Complejidad de la Administración Pública”, especialistas en la materia aseguraron que la aplicación práctica de sistemas complejos ayuda a tomar decisiones, resolver problemas; inciden en políticas públicas.
Carlos Gerhenson García, presidente de la Asociación de Sistemas Complejos, sostuvo que la complejidad se entiende como algo que es difícil de separar, porque hay interacciones relevantes, que es su principal característica, a diferencia de la ciencia tradicional, que es reduccionista; es decir, que aísla los fenómenos para poder estudiarlos.
En ese sentido, dijo que es necesario atender las diferentes problemáticas del país desde la complejidad, porque de manera aislada, el gobierno, la academia, el sector privado o la sociedad no podrían resolverlas.
“Necesitamos coordinar gobierno, academia, empresas, sociedad, todos los involucrados, y esto, básicamente, permite aumentar la variedad para enfrentar los retos que tiene una variedad enorme. Digamos, separados no podemos hacer mucho, tenemos que cooperar. Todos queremos mejor salud, queremos mejor educación, mejor economía, más seguridad, y demás”.
El también investigador en sistemas autoorganizados, dijo que la Inteligencia Artificial puede ayudar a resolver los distintos flagelos, pero no es una panacea y tiene muchos límites, de los cuales hay que estar conscientes.
“No podemos confiar en la Inteligencia Artificial, podemos aprovecharla para hacer cosas que no podemos hacer sin ella, pero hay que educarnos en cómo usarla de manera responsable. Digamos, no va a resolver problemas por nosotros”.
Por su parte, César Augusto González Bazán, coordinador de Investigación del Colegio de Morelos, apuntó que la complejidad permite mantener abierta la razón a nuevas ideas, a que el conocimiento se mantenga en constante movimiento.
Lo anterior, indicó, debido a que la realidad se mantiene en constante dinámica y con diferentes elementos y es importante verla no desde una perspectiva reduccionista, sino de una perspectiva compleja y representativa.
“Es importante, entonces, generar un tipo de instrumento que nos permita más bien ser colaborativos, incluyentes, participantes, no participativos en términos de participación ciudadana porque a veces llega a ser excluyente, pero sí participantes, acompañantes incluso, y no solamente de legitimadora”.
A su vez, Óscar Eduardo Cigarroa Mayorga, coordinador de la Red de Expertos en Sistemas Complejos, del Instituto Politécnico Nacional, comentó que un sistema complejo es un conjunto de muchos elementos que van a interactuar entre sí y se puede observar prácticamente como si fueran personas, procesos, conjuntos de reglas y también conjuntos de tecnología.
“De tal manera que, de aquí un sistema complejo, como tal, no se controla del todo, sino que se va gestionando siguiendo reglas de diseño. Por ejemplo, primero tenemos que analizar la parte del entorno, fijar reglas, fijar incentivos y fijar algo que llamamos retroalimentación; es decir, que este sistema del todo sepa qué es lo que está sucediendo en el ambiente para la toma de decisiones”.
En ese sentido, sostuvo que la implementación práctica de los sistemas complejos ayuda a tomar decisiones y, por tanto, inciden en las políticas públicas para afrontar retos y oportunidades que tiene un país como México.
“Y, acerca de los principios de políticas basados en los sistemas complejos, hay tres pasos importantes que nos ayudarían a implementarlos, que es desde la parte de diseñar el sistema correspondiente, intervenir con pilotos y después, priorizar la capacidad adaptativa en este sistema, en donde siempre busquemos que nuestro sistema esté en constante actualización y que no se quede estático, porque la sociedad es un elemento cambiante”.
Subrayó que la ruta de adopción de los sistemas complejos parte de la identificación de los problemas bien delimitados que se pretende explorar, después recoger los datos mínimos necesarios, cómo se van a adquirir, y finalmente implementar la prueba piloto