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El amoral Pedro Sánchez

No es una sorpresa, pues no es nada nuevo que en las campañas electorales aparezcan, más si cabe, las vergüenzas de los sinvergüenzas.

Ayer volvió a Catalunya Pedro Sánchez, la tercera vez en una semana. Está claro que muestra un gran interés en ganar las elecciones catalanas. Y ese interés, personalizado en su propia figura, denota tanto una escasa confianza en el candidato Illa (que él mismo ha impuesto y nos vende como el mirlo blanco del futuro), como un excesivo egocentrismo (ya que Sánchez se considera el Moisés que nos ha de guiar a todos).

Aterrizajes así también los tenemos como el de Casado y toda la cúpula del PP, y demás líderes de otros partidos, aunque en menor medida, ya que sus expectativas de éxito son menores, y no quieren quemarse.

Pero que Sánchez tenga esa obsesión de patrimonializar la vida política catalana, como los líderes de otros partidos, no deja de mostrar una visión de metropolitanos respecto a sus colonias.

Y encima, que Sánchez venga a vender la moto aleccionándonos:

·       ‘Que en las elecciones del 14 de febrero pongamos fin al ‘proceso’

·       ‘Que debemos poner fin a ‘todos estos desgobiernos independentistas que durante estos años no han gobernado la Catalunya real’

·       ‘Este 14 F tienen que ser las cosas diferentes. Los catalanes tienen que votar si quieren más problemas o soluciones, la unión o la separación’

·       ‘Catalunya volverá a ser lo que ha sido, un orgullo para su país’,

·       ‘Los catalanes deberemos votar para echar a los independentistas, igual que se ha desalojado a alguien tan grotesco como Trump’,

·       ¿Quién y qué se cree que es Pedro Sánchez y su partido?,

·       Por que lo diga, ¿tenemos que abandonar nuestro deseo de independencia?,

·       ¿No sabe que los desgobiernos que tenemos son debidos al acoso político, judicial, policial, económico, etc., que nos hace el estado español, dirigido y bendecido por el rey y que él perpetua?,

·       ¿Qué entiende por la Catalunya real?, ¿la libre de independentistas?, ¿la suya, la que fue ‘tierra conquistada’, y que quieren seguir explotando y reprimiendo, impidiendo que nos gobiernen los candidatos que elegimos, que los mantengan en prisión, que nos sigan ahogando económicamente con una infrafinanciación, pero que sigamos callados?,

·       ¿No tiene ninguna responsabilidad Pedro Sánchez, que continúa aplicando esa represión?,

·       ¿No sabe que nuestra solución es su problema?, si nos independizamos, España se hundirá. Y al revés, si Nordistán, la España cutre y carca que todos ellos representan, sigue manteniendo el problema, está claro que no habrá solución,

·       Su asimilación de división y decadencia, ¿debe decirlo pensando en una España sin poder extorsionar 18.000 millones de euros anuales, que es el déficit fiscal catalán?,

·       ¿Realmente, podemos votar si queremos unión o separación?, ¿así de fácil?, ¿nos dejarían separarnos?,

·       ¿Catalunya volverá a ser lo que ha sido?, es decir, una tierra conquistada. Eso es lo que quieren.

·       ¿Pero por qué no nos dejan ser lo que queremos ser ahora? Si ya estamos orgullosos de lo que somos y queremos ser.

·       ¿Quién es él para decidir sobre nuestro orgullo?,

·       ¿A dónde nos quiere echar a los independentistas?, ¿esa es su visión del diálogo?,

·       Equiparar a los independentistas catalanes con el ‘grotesco Trump’, ¿no demuestra la visión de un niño malcriado, del ‘y tú más’?, ¿no tiene espejo en la Moncloa?, ¿no sabe nada de historia?,

Y como remate, el candidato que nos ha impuesto, Salvador Illa, dijo ayer:

‘En Catalunya no sobra nadie. Catalunya somos todas y todos. Tenemos que recuperar Catalunya, para reencontrarnos entre catalanes y reencontrarnos con el resto de España y Europa’.

Qué manía, qué obsesión que tienen los españolistas con ‘recuperar Catalunya’, ¿la tienen perdida?, ¿quieren reconquistarnos? que nos la dejen, es nuestra, de los catalanes, independentistas y unionistas, y que nos dejen reencontrar, votando democráticamente. Y ya decidiremos cómo y con quién querremos encontrarnos, está claro que con un estado español represor, NO, mejor romper toda relación si no son capaces de modernizarse y democratizarse. E igual con la UE.

Un personaje como Pedro Sánchez, que es todo menos transparente, ya que:

‘Abusa de la opacidad.

El gobierno que venía a regenerar la vida política en España y que hizo bandera de la transparencia se ha convertido en el más opaco de la democracia.

La coalición del PSOE y Podemos ha disparado hasta el 22,8% el incumplimiento de las resoluciones del consejo de transparencia en 2020.

Desde que Sánchez es presidente, los incumplimientos en esta materia son reiterados. El ejecutivo se ampara en el acuerdo del consejo de ministros del 28 de noviembre de 1986, que otorga directamente la calificación de reservado en virtud de la ley franquista de secretos oficiales de 1968, para no dar información sobre los viajes del presidente -incluyendo el que hizo a un concierto con su mujer – o del rey, sobre todo en lo relativo a sus acompañantes, además de la información sobre el coste de la seguridad de Juan Carlos I, o a las exportaciones de armas. Incluso se acogió a esta figura con motivo de la exhumación de Franco.

La legislación vigente contempla la restricción informativa tanto en lo relativo a planes de seguridad de instituciones y organismos públicos como a los movimientos de aeronaves militares y protección de autoridades. Pero el gobierno, como constata el consejo de transparencia, abusa de tales excepciones al punto de someter a su capricho esta normativa. Un paso más en la degradación institucional de la democracia’.

(El Mundo, nov. 2020)

Y los catalanes sabemos que las promesas que en su día hizo José Luís Rodríguez Zapatero, siguen en el aire, ya que la mayor y más importante cantidad de documentos incautados tras la guerra incivil, siguen en los archivos de Salamanca, sin ningún interés de devolverlos.

Con un personaje así, que no es más que una marioneta del estado profundo español, ¿podemos fiarnos?, ¿podemos confiar?, ¿podemos dejar en sus manos nuestro futuro? Obviamente, NO.

Igualmente podemos decir de su socio Pablo Iglesias, y su clónica Ada Colau, vendidos por un plato de lentejas, mejor dicho, por unas poltronas; vaya ejemplo de moral y ética.

En ese sentido, la última ‘joya’ de Colau, tras la muerte de 21 personas ‘sin techo’ en las calles de Barcelona en el último año. Colau ‘ha reclamado colaboración al resto de las administraciones para no dejar a nadie atrás. No nos podemos rendir, nos jugamos la credibilidad de la misma democracia.’

Siempre se escuda en los otros para escurrir su responsabilidad, y cuando se trata de ponerse medallas, es la primera y única, claro.

Le preocupa la credibilidad de la democracia, y está bien, pero evitar más muertes es lo principal, inmediato y urgente, que no requiere esperar acuerdos, se ha de actuar ya; y la credibilidad de la democracia será la consecuencia. No al revés, pues eso es demagogia. No se juega la credibilidad de la democracia, se juega vidas.

Podríamos poner muchos más ejemplos, que todos tenemos muy presentes, pero creo que está claro que la situación no ha cambiado nada; desde 1714 estamos reprimidos, por eso sigue vigente la ‘Oda a España’, un poema de Joan Maragall i Gorina (1860-1911), escrito en 1898 con motivo de los desastres coloniales de España a finales del siglo XIX.

Ese poema lo canta Xavier Ribalta, y figura en su CD, ‘La veu i la paraula’ (la voz y la palabra)

Seguidamente reproduzco la primera y la última estrofa, pues es más que suficiente:

Oda a España

Escucha, España, la voz de un hijo

que te habla en lengua no castellana

hablo en la lengua que me ha legado

la tierra áspera.

En esta lengua pocos te hablaron;

demasiado en la otra.

(…)

¿Dónde estás, España?, que no acierto a encontrarte

¿Es que no oyes mi voz atronadora?

¿No entiendes esta lengua que te habla entre peligros?

¿De entender a tus hijos te olvidaste?

¡Adiós, España!

Pues eso, ¡Adiós, España!, ya que no ha mostrado nunca, nunca, ningún interés para entendernos sólo ha querido explotarnos; y tolerarnos (con su trasnochada ‘conllevancia’), mientras estábamos callados.

Amadeo Palliser Cifuentes

amadeopalliser@gmail.com